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Otras 'delicatessen' de la provincia

Joyas culinarias que permiten crear platos irresistibles para cualquier paladar y que tienen fama a nivel internacional

Diari de Tarragona

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El menjablanc de Reus es un delicioso postre. FOTO: Cedida

El menjablanc de Reus es un delicioso postre. FOTO: Cedida

Tarragona es un lugar de mucha variedad y calidad gastronómica. Por ello, su cantidad de productos de alto valor culinario es muy extensa y eso le permite tener tesoros para el paladar en casi todos los puntos de la provincia.  Desde cultivos hasta pescados, pasando por crustáceos o cítricos que están muy valorados por los expertos gastronómicos de más nivel.

La patata de Prades

La patata de Prades tiene unas características únicas. FOTO: Cedida

La patata de Prades es un cultivo tradicional de la localidad, que está presente en la zona al menos desde el siglo XIX, y, además, es bastante conocido y apreciado en tierras catalanas. La producción anual oscila entre los 350.000 y los 400.000 Kg y son comercializadas por la Cooperativa Agrícola de Prades. Actualmente la patata de Prades es de la variedad Kennebec de producción poco elevada, pero de una excelente calidad que le hace única. Sus características son una carne de color blanquecino, de textura consistente, sabor dulce y persistente y con ligero olor a castaña.  

El sistema de producción empleado es el de producción integrada que intenta minimizar los efectos nocivos sobre el medio y que permite obtener productos de alta calidad. El cultivo de esta patata se produce en la cordillera de Prades a unos 1000 metros de altura. Esta ubicación conlleva un terreno de cultivo y una climatología que favorecen una calidad y unas propiedades específicas que la distinguen. La variedad que utilizan los agricultores es la kennebec, la que mejor se adapta a los terrenos montañosos, da como resultado una patata blanca, de piel dura y lisa, con textura consistente, harinosa, sin malformaciones, dulce y con un olor ligeramente acastañada. 

La patata de Prades se cultiva durante el mes de marzo y la cosecha se produce a mediados del mes de septiembre. La recolección es manual y se hace después de que muera de forma natural la planta a principios del mes de septiembre. El ciclo de vida de la planta es más largo de lo habitual en este producto y sólo permite una sola cosecha al año.

La galera de Cambrils

La Galera de Cambrils es una de las más valoradas. FOTO: Cedida

Cambrils se caracteriza por ser la cuna de los grandes cocineros. La excelencia gastronómica es uno de sus grandes reclamos y, precisamente por eso, pone atención en promocionar uno de sus productos estrella: la galera. Se trata de un crustáceo malacostráceo que se da en la zona del Mediterráneo. A pesar de que su caparazón ligeramente blando, es tan molesto como el de las cigalas, su interior esconde una carne muy jugosa y sabrosa, pero al contener poca proteína su carne mengua bastante. 

Hay que recalcar que su captura le da un valor añadido, ya que no resulta nada sencillo. Son muy veloces y asestan golpes con mucha fuerza. También cuentan con una coraza que está llena de pequeños pinchos que dificultan tanto su caza como su consumo una vez en la mesa.

A lo largo de los años ha sido un marisco que ha estado muy poco valorado y se ha utilizado, principalmente, para elaborar fondos de caldos o fumet, aunque en los últimos tiempos se ha comenzado a emplear para dar un toque distintivo a elaboraciones como las paellas o fideuás, o incluso a servir solas bien a la plancha o a la brasa, aumentando su uso.

Es un alimento particular que cuenta con una carne con mucho jugo y muy sabrosa, y un sabor muy característico. A la hora de cocinarla hay que estar atentos para no pasarse de cocción ya que su carne tiene tendencia a menguar con facilidad. Al consumirla, se debe comer chupando desde la cola hasta la cabeza, para no pincharnos con la cáscara, o, si son de un buen tamaño, cortando sus dos laterales y separando las dos partes con cuidado para extraer la carne. 

El atún rojo de L'Ametlla de Mar

El atún rojo es muy valorado a nivel internacional. FOTO: Cedida

El atún rojo del mediterráneo es un producto de alta calidad gastronómica que ha sido durante siglos un elemento destacado en la dieta mediterránea, en virtud de sus numerosas propiedades nutricionales. Es una excelente fuente de proteínas de alto valor biológico. Es rica en minerales y aporta diferentes vitaminas. En su composición, destaca la presencia de ácidos grasos tipo omega 3, beneficiosos para la salud, ya que está demostrado que previenen enfermedades cardiovasculares, contribuyen al desarrollo intelectual de los niños y mejoran la función pulmonar e inmunológica.  

L’Ametlla de Mar cuenta con una de las mayores flotas pesqueras dedicadas a la pesca de este preciado pescado, y con una empresa que se dedica al engorde y exportación internacional del atún rojo con un riguroso proceso de producción para conseguir la máxima calidad y a mejor garantía para el consumidor. Algo que le ha servido para obtener una fama nacional e internacional en relación con este valorado pescado que se trata de un auténtico manjar.

El atún rojo del mediterráneo se puede encontrar en las cartas y menús de la mayoría de los restaurantes locales, ya sea frita, a la plancha, o cocinada con algunas de las más innovadoras recetas.  

El atún rojo  también conocido como atún gigante es único y tiene peculiaridades que le hacen muy especial. Entre otras, su incansable pasión por viajar y su fisiología, fruto de esta vida nómada. 

Una de las grandes características de este pescado  es que se trata de un viajero puede alcanzar los 900 kg de peso y llegar a recorrer 200 km al día y profundidades de hasta 1000 metros en aguas templadas. Eso sí, al atún rojo no le gusta viajar solo, siempre va en grupos o en bancos y mientras cruza los mares se alimentan de caballas, sardinas o anchoas.

El xató del Baix Penedés

El Xató siempre tiene un aspecto muy vistoso. FOTO: Cedida

El Xató es una ensalada, o más que una ensalada, una celebración de la vida. Es un plato típico de las comarcas del Alt Penedès, el Baix Penedès y el Garraf, entre las provincias de Tarragona y Barcelona. Se trata de una ensalada a base de escarola, bacalao, anchoas, aceituna arbequina y salsa romesco.  

En esta parte de Catalunya no hay fiesta agrícola sin abundantes raciones de este humilde plato. El Xató se asocia a una de sus actividades más tradicionales, la viticultura. Su etimología enlaza con la fiesta anual que celebraba la obtención de los primeros vinos: en catalán, a la tarea de ponerle grifos a las botas de vino se le llama aixetonar.

La salsa, el toque especial de la receta, se elabora picando en un mortero almendras y avellanas hasta conseguir una pasta fina. Después se va añadiendo la cebolla, la ñora (previamente escaldada y sin piel), la guindilla, la pimienta roja, una pizca de pimienta negra y el pan frito, y se sigue trabajando. Finalmente se agregan los ajos, los tomates, el aceite y el vinagre.  

Una vez terminada, se mezcla con la escarola limpia y seca y se deja reposar unas horas. A la hora de servir el plato se decora con el bacalao desmigado, el atún, los filetes de anchoa (o boquerones) y las aceitunas arbequinas. El Xató se suele acompañar de tortilla de alcachofas, de alubias o de butifarra, entre otras.

Una ruta básica que tiene varios escenarios tarraconenses como protagonistas como son El Vendrell y la playa de Calafell.

La clementina del Ebre

Los cítricos del Ebre tienen reconocida fama nacional. FOTO: Cedida

Los cítricos son uno de los producto agrícolas por excelencia de las Terres de l’Ebre, cultivado, en gran parte, en explotaciones familiares. Fueron los árabes los que introdujeron su producción en España, plantándolos en parques y jardines. Gracias a la construcción de los canales, en el año 1860 se extienden por las comarcas del Baix Ebre y el Montsià. 

El cultivo se consolidaría en 1960, con la expansión de los regadíos. A partir de la década de 1970 aparecen las cooperativas que impulsan la comercialización. Actualmente el sur de Tarragona concentra el 99% de la producción de cítricos de Catalunya, siendo Alcanar uno de los lugares estratégicos a nivel catalán y también nacional.

Esta gran capacidad de producción es producto de las condiciones climáticas y la fertilidad que presentan las Terres de l’Ebre, gracias a los aluviones del río, confieren a las clementinas un sabor y aroma especiales. Las variedades son la clementina fina, la la hernandina y la clemenules, siendo esta última la más extendida en la actualidad. 

El clima y el suelo del Baix Ebre y el Montsià son ideales para el cultivo de cítricos. Los inviernos son templados, sin heladas, con temperaturas mínimas de 12 grados. 

Este clima permite que la fruta tenga un envejecimiento lento de la piel. Los suelos son de dos clases bien diferenciadas. Uno pobre, de poca profundidad y con piedras, ideal para el secano, lo que produce poca cantidad de fruto pero de gran calidad. El otro suelo es rico en aluviones, fácil de trabajar, poroso y permeable, excelente para el regadío. 

Por todo esto, las clementinas del Ebre se han convertido en unos productos muy valorados por la alta cocina para realizar postres y darle toques cítricos a las salsas. 

El menjablanc de Reus

El manjar blanco o menjablanc es una crema dulce aromatizada con canela y piel de limón que se toma como postre. Es típico de Reus. En la cocina medieval esta comida se preparaba con pechuga de pollo, almidón de arroz, azúcar, almendras y a veces leche y otros ingredientes. 

El almidón de arroz usado en esta crema para espesarla llegó a Europa a través de la cultura árabe. Actualmente los ingredientes principales son leche o almendras, maicena o almidón, canela en rama y en polvo, piel de limón y azúcar. El hecho de que se cocine en muchas ocasiones leche de almendras permite que sea un postre apto para los intolerantes a la lactosa.

El consumo de menjablanc data de muy antiguo y está referenciado explícitamente por escrito en la época medieval. Recetas similares pero con otros nombres sí que salen ya en De agricultura (siglo II aC) de Catón el Viejo y al Cibarium álbum (siglo I dC) de Marco Gavio Apicio. En los recetarios antiguos árabes podemos encontrar recetas de arroz con leche y cremas de arroz, pero todavía no de menjablanc.

El arroz y el azúcar, sin embargo, son de origen árabe -el arroz no comienza a usarse en la gastronomía catalana hasta el siglo XIV, y hasta el XIII no aparece la palabra en catalán por escrito- y la almendra es muy abundante en Catalunya, lo que hace pensar a Rudolf Grewe que el plato es originario de la península Ibérica.

Ostras y mejillones del Ebre

Mejillones de l’Ebre. FOTO: Cedida

Las ostras y mejillones son algunos de las joyas del mar que  están cultivadas y elaboradas en la bahías del Fangar i los Alfacs, ubicadas en el Parque Natural del Delta d l’Ebre y dentro de la zona de la Reserva de la Biosfera, concedida por la Unesco a las Terres de l’Ebre.

El mejillón encuentra en la bahía de Alfacs y en la del Fangar del Delta de l’Ebre el mejor refugio para desarrollar su vida y ofrecernos su particular y exquisito sabor a mar. Se puede cocinar de múltiples formas: al vapor, rebozado... y su resultado siempre es el mismo, exquisito. 

De la composición nutricional del mejillón destaca la gran aportación de proteínas (10,8 gramos por 100 gramos de carne), siendo un alimento especialmente rico en hierro (4,5 gramos por 100 gramos de carne) y por lo tanto muy saludable y aconsejable para las personas que sufren anemia. 

La ostra rizada del Delta de l’Ebre se encuentra exclusivamente en las bahías del Fangar y Alfacs. Se caracteriza por su delicioso sabor complementado en un alto valor nutritivo. También es rica en proteínas, vitaminas A, D, B, sales minerales. Se caracteriza por su delicioso y fino sabor, complementado con un alto valor nutritivo. La ostra rizada es rica en proteínas, vitaminas A, D, y B, y sales minerales…

Existen excursiones que permiten comer ostras y mejillones en plena bahía. 

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