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«Por lo menos ahora tenemos las maletas quietas»

Reportaje. El Ayuntamiento compra cinco pisos en Bonavista que destina, en régimen de alquiler social,  a familias derivadas desde el Institut Municipal de Serveis Socials

NÚRIA RIU

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Los Ceñera recibieron ayer la visita de los concejales Carla Aguilar y Hermán PInedo. FOTO: Fabián Acidres

Los Ceñera recibieron ayer la visita de los concejales Carla Aguilar y Hermán PInedo. FOTO: Fabián Acidres

Blanca Ceñera ya tiene piso. Aún le falta acabar de instalar las lámparas y hacerse suyo el espacio. Sin embargo, poco a poco va haciéndose a la idea de la nueva realidad que ya puede empezar a construir junto a su hijo, dejando atrás unos meses en los que ha vivido en pensiones, con los nervios y la incertidumbre a flor de piel, y el desconcierto de no saber qué sería de ellos el día siguiente. «Por lo menos ahora tenemos las maletas quietas, porque cuando pasas por algo como esto te das cuenta de que una vivienda es algo más que cuatro paredes», dice.

Ceñera hace tan solo unas semanas que vive en el barrio de Bonavista. Es una de las cinco familias que se ha instalado en uno de los pisos que adquirió el Ayuntamiento de Tarragona, a través del Servei Municipal de l’Habitatge (Smhausa), destinados a personas en situación de emergencia social.

Las viviendas se construyeron en el año 2011, aunque la obra no llegó a acabarse. Finalmente, el bloque pasó a manos de la Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la reestructuración bancaria (Sareb). La puerta fue tapiada, el bloque quedó vacío y los ocho pisos nuevos permanecieron sin estrenar durante más de ocho años, hasta que finalmente este organismo decidió ponerlos a la venta, a través del ejercicio del derecho preferente de tanteo y retracto. Esto significa que en el momento en el que salen a la venta, la Sareb tiene que ofrecer en primera instancia la posibilidad de compra a la Agència de l’Habitatge de Catalunya. Fue a través de este organismo de la Generalitat que Smhausa también pudo participar de la operación, de forma que la administración local se quedó cinco de las viviendas y la autonómica otras dos, que por el momento aún no se han adjudicado.

La operación se formalizó a finales de diciembre del año pasado, cuando Smhausa pagó la cantidad de 245.000 euros (más impuestos). «El planteamiento es adquirir vivienda para ponerla a disposición de servicios sociales para las familias que lo necesitan», indica el presidente de esta empresa pública, Hermán Pinedo. Aquí entre en juego el segundo actor del proyecto. Se trata del Institut Municipal de Serveis Socials (IMSS) que es el encargado de la asignación de estos pisos, en función de las necesidades de los usuarios que atiende.

La concejal de Serveis Socials, Carla Aguilar Cunill, asegura que este parque de viviendas permite que «las personas tengan más autonomía y que podamos garantizarles una estabilidad, mientras están pagando un alquiler más bajo». Detrás puede haber situaciones de vulnerabilidad ocupacional o violencia de género, entre otros factores, de forma que son los técnicos del IMSS los que tienen que establecer unas prioridades en función de cada caso.

Tras su adquisición, Smhausa tuvo que hacer reformas por valor de unos 10.000 euros en total, para garantizar el suministro de agua y luz. Fue el último paso antes de que las familias pudieran empezar a ocupar su nuevo hogar. Todos los pisos disponen de dos habitaciones, que en total suman más de cincuenta metros cuadrados, y el alquiler que pagan es de 198 euros mensuales, con todos los gastos incluidos, excepto los suministros.

Aguilar Cunill pone en valor que «no veníamos de un recorrido en políticas sociales y de vivienda de estas características». Un cambio en el que quiere seguirse trabajando de cara a los próximos meses, ya que una de las partidas que se incluyó en el reparto del remanente de los presupuestos del año pasado, suma un total de 1,5 millones de euros para dicho concepto. Una suma que, según los primeros cálculos, debe permitir a Smhausa poder comprar otros 25 ó 30 pisos en la ciudad, para seguir ayudando a nuevas familias. «Es una pena que haya edificios vacíos, en este caso sin estrenar, mientras hay gente sin casa. A esto el Ayuntamiento debe ponerle solución», indica Pinedo.

El objetivo del Ayuntamiento no es comprar bloques enteros, sino que estos pisos estén repartidos entre los diferentes barrios de la ciudad. Aunque es un factor que depende de la disponibilidad, ya que la idea es seguir con esta vía del tanteo y retracto. El presidente de Smhausa defiende que «vinimos a gobernar para mejorar la vida de la gente y dar vivienda a muchas familias como esta». Por el momento, Ceñera afirma que «vuelvo a ser la Blanca bromista en el trabajo, que vuelve a sonreír».

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