Salud mental, mucho más que perderse entre lecturas, sudokus y sopas de letras

Además de las actividades intelectuales, envejecer mejor a nivel psicológico también depende del ejercicio físico, las relaciones personales, un buen sueño y la nutrición óptima.

Diari de Tarragona

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Pasar tiempo con los nietos asegura movimiento, sociabilización y buenas dosis de alegría. Foto: Getty Images

Pasar tiempo con los nietos asegura movimiento, sociabilización y buenas dosis de alegría. Foto: Getty Images

«Nunca es tarde para empezar a trabajar en pos de una buena salud mental, pero está claro que cuanto antes se haga mejor, desde pequeños si puede ser, porque así tendremos más tiempo para adquirir hábitos saludables y crear una reserva cognitiva». Son palabras de Marco Inzitari, profesor de los estudios de Ciències de la Salut de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y Presidente de la Societat Catalana de Geriatria i Gerontologia.

Para Inzitari, salud mental va intrínsecamente unida a salud física, son dos caras de la misma moneda, entendiendo el ser humano como un todo. En este sentido, especifica cinco patas, cinco pilares que se interrelacionan. Estos son el ejercicio físico, la nutrición saludable, las relaciones sociales, las actividades intelectuales y el cuidado del sueño. Un cóctel que, agitado, tiene como resultado el bienestar.

Si se pone el foco específicamente en el intelecto, la lectura, los pasatiempos, sudokus, sopas de letras, crucigramas o juegos de mesa, ya sean ajedrez, dominó o cartas son uno de los entrenamientos perfectos. Pero con matices. Así, Inzitari comenta que «es muy importante que el ocio que se proponga a la persona en cuestión encaje en sus preferencias y sus gustos porque de lo contrario será una rutina que más que ayudar generará estrés, insatisfacción y frustración». 

«Bailar, estar con los nietos, jugar a las cartas o al dominó son algunas actividades positivas».

En la misma línea y en relación con los cinco pilares, el experto en geriatría resalta que la receta es una pizca de cada factor. Es decir, «por ejemplo, aquí hay mucha tradición de jugar al dominó o a las cartas y son muy saludables, ya que incorporan la parte social con la de cálculo y de memoria». Del mismo modo destaca el baile, «una actividad física, también con sociabilización, música y ritmo. Además, algunos bailes tradicionales, como es el caso de la Sardana, incluso contienen una parte matemática porque se deben contar pasos y cambiar de dirección», señala. Las posibilidades son diversas, tantas como personas haya, y aquí solo se plantea una pincelada.

Por supuesto, el tiempo que se pasa con los nietos es beneficioso para ambos, una vez la mayor parte de la población se ha vacunado contra la Covid-19 y la pandemia más severa ha quedado atrás. «Con los nietos confluyen socialización, actividad física y alegría, algo muy importante».

Y es que Marco Inzitari es taxativo: todo cuenta. «Hay evidencias científicas de que la actividad física va bien para el cuerpo y para el cerebro», dice y recomienda moverse un mínimo de 30 minutos cinco días a la semana, «compaginando el aeróbico con la fuerza, ya que los dos tienen evidencia de que reducen lesiones vasculares». Del  mismo modo, la nutrición saludable «es clave en enfermedades que tienen mucha relación con la alimentación, como la diabetes, que a su vez tiene un impacto muy negativo sobre el cerebro». Un órgano, este, que agradece en gran medida las relaciones personales.

Juegos como las tradicionales cartas o el dominó incorporan la parte social, con la de cálculo y de memoria. Foto: Getty Images

Marco Inzitari resalta que el beneficio que se obtiene de resultas de todos estos factores está comprobado científicamente. El profesor impulsó el programa + Àgil Barcelona, presentado también en Reus o Tortosa, que ha demostrado que «personas de 82 años de promedio mejoraban su función física a tres meses tras una combinación de ejercicio físico dinamizado por expertos, recomendaciones de nutrición saludable o supresión de la soledad no deseada», una mejora que se mantenía seis meses después.

Y esto ocurría también con personas que sufrían algún incipiente deterioro cognitivo leve. «Por lo cual, el mito de que las personas con deterioro cognitivo no deben hacer nada porque es demasiado tarde, no es cierto. Para ellas también se pueden hacer programas adaptados a su caso. No curaremos la demencia, pero se mejorará», concluye el profesor de la UOC.

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