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Seis de cada diez universitarios no se ven preparados para trabajar

Reclaman prácticas obligadas en todos los grados y agilidad para adaptar los planes de estudio al mercado laboral

ALFONSO TORICES/EFE

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Alumnos de primer curso de la Universitat de Lleida (UdL), en una imagen de febrero. FOTO: ACN

Alumnos de primer curso de la Universitat de Lleida (UdL), en una imagen de febrero. FOTO: ACN

La empleabilidad es la gran asignatura pendiente de la Universidad. No lo dicen ni los rectores ni el ministro. Lo denuncian los estudiantes. Seis de cada diez universitarios españoles no se sienten preparados para desempeñar su oficio cuando dejan las aulas con su título en la mano. El 90% tiene claro que precisa de formación adicional (un máster u otra especialización) para adecuarse a lo que demandan las empresas.

Es la principal conclusión del estudio realizado por la Fundación Universidad Empresa, que entrevistó a estudiantes de todas las áreas del conocimiento, y a recién licenciados, para comprobar cómo ven el sistema de estudios superiores.

Los universitarios consultados, de 21 a 27 años en su mayoría, un 38% ya licenciados, creen que los dos grandes problemas que cortocircuitan lo que debería ser una fluida relación entre facultades y empresas o administraciones son la desconexión entre muchos planes de estudio y el mercado laboral, y las escasas o nulas horas de aprendizaje práctico durante los cuatro años de formación que duran, como mínimo, estos estudios superiores.

Siete de cada diez no tienen dudas de que a las universidades les falta agilidad y flexibilidad para adaptar los planes de estudio a las necesidades de un mundo laboral que cambia a un ritmo vertiginoso. El 64% consideran muy urgente actualizarlos. La directora de operaciones de la Fundación, Carmen Palomino, indica que los centros no logran la rápida actualización de sus estudios por «cuestiones burocráticas» que habría desterrar.

Estudiantes y licenciados coinciden en que es absolutamente necesario que haya prácticas en empresas o entidades para todos los alumnos antes de concluir los estudios. El 74%, además, defienden que todas las carreras deberían asegurar un alto número de horas de formación obligada en entornos laborales. Que las universidades tienen mucho que mejorar en este aspecto lo demuestra que el 82% de los alumnos logran hacer prácticas a través de portales de empleo o especializados, una proporción muy superior los puestos que facilita la propia facultad.

«Las prácticas son una de las principales fuentes de formación para el talento joven. Mejoran sus capacidades y conocimiento, además de facilitar su inserción en el mundo laboral, algo que, precisamente en las circunstancias que vivimos desde hace unos meses, hay que reforzar más que nunca», indica Carmen Palomino.

La falta de actualidad de los planes de estudio y la insuficiente formación práctica hacen que seis de cada diez estudiantes crean que la Universidad no está entre las principales vías para asegurar un puesto de trabajo, y que hasta el 30% de ellos confiesen que, si estuviese en sus manos, cambiarían su licenciatura por un módulo superior de FP. De hecho, los matriculados en FP han crecido un 60% en el último decenio. Sus estudios cada vez están más adaptados a la demanda de técnicos de las empresas, como lo demuestra que los contraten un 50% más que a los universitarios y que tengan solo un 10% de paro, unos ocho puntos menos que los licenciados. «La FP permite adquirir en solo dos años unas competencias 100% adaptadas a las necesidades de la empresa y con una formación muy práctica. Es algo que se está poniendo en valor y los jóvenes son conscientes de ello», explica Carmen Palomino.

Las demandas de los estudiantes coinciden con los cambios en la organización de los estudios universitarios que prepara el Gobierno. Esta reforma, aún en borrador, prevé la creación de carreras con formación dual, la posibilidad de aumentar hadsta el 25% las horas de prácticas obligadas, la opción de personalizar hasta el 50% el plan de estudios, y la agilización y desburocratización de la reforma de planes de estudio y de la creación de nuevos títulos según las prioridades de las empresas.

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