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Siete consejos para evitar las molestas intoxicaciones alimentarias en verano

Según la OCU, es vital utilizar diferentes utensilios de cocina para preparaciones distintas y refrigerar las sobras rápidamente

REDACCIÓN

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Las intoxicaciones alimentarias son más frecuentes en verano y también suelen ser más graves. FOTO: G. I.

Las intoxicaciones alimentarias son más frecuentes en verano y también suelen ser más graves. FOTO: G. I.

Las intoxicaciones alimentarias son un clásico del verano y también suelen ser más graves (una de las principales complicaciones es la deshidratación), ya que, tal y como recuerda la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), «las altas temperaturas favorecen el crecimiento de microorganismos en los alimentos, además la cadena del frío se puede romper más fácilmente, provocando que los alimentos se estropeen con más rapidez». En este sentido, la OCU recuerda que, según la EFSA, durante en 2019 en España se produjeron 506 brotes alimentarios, que afectaron a 6.082 personas, lo que supone un 9,6% del total de brotes alimentarios en Europa.

Es cierto que durante las vacaciones se relajan las costumbres, nos saltamos horarios, comemos fuera, a veces descuidamos algunas medidas de higiene, prolongamos la sobremesa... Por esta razón, la organización ofrece una serie de recomendaciones para conservar los alimentos con seguridad y minimizar, así, el riesgo de intoxicaciones.

El primer paso es extremar la higiene personal, es decir, hay que lavarse cuidadosamente las manos tras ir baño, si se tocan animales, plantas, tierra, etc. Y siempre antes de manipular alimentos.

En este sentido, desde la institución recuerdan que donde hay restos orgánicos, si además hay humedad, es más fácil que se reproduzcan los gérmenes. También, el tiempo es otro de los factores a tener en cuenta, ya que algunas bacterias se dividen muy rápidamente, y en poco tiempo pueden alcanzar un número de gérmenes lo bastante importante como para provocar daños.

Refrigeración

En segundo lugar, después de cocinar se debe refrigerar la comida lo antes posible. A temperatura ambiente las bacterias crecen rápidamente.

Por otro lado, si se va a salir al campo o a la playa, hay que llevar la comida en recipientes muy limpios y herméticamente cerrados. Además, es recomendable mantenerla fresca con hielos. En esta misma línea, también es de vital importancia evitar la contaminación cruzada: tablas, platos o cubiertos usados con alimentos crudos no pueden utilizarse otra vez con los cocinados sin haberlos lavado. Al servir las salsas, ensaladas o guisos, se deben utilizarse cubiertos limpios.

Durante la compra, recomienda la OCU, hay que dejar para el final los alimentos que necesitan refrigeración o congelación y darse prisa para volver a meterlos en frío lo antes posible; mientras que en casa el congelador debe mantenerse por debajo de -18 ºC. En la nevera bastan entre 1 y 4 ºC para las carnes y los pescados crudos; y entre 5 y 8 ºC para el resto de los alimentos. Por último, recuerdan desde la Organización de Consumidores y Usuarios si se está en un lugar donde el agua no ofrece garantías, debe tomarse embotellada y evitar el hielo. En ese caso también se deben evitarse las verduras frescas, frutas sin pelar y moluscos.

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