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Siurana, el vertiginoso enclave de la Reina Mora

Un pueblo de cuento conocido por su pantano, sus acantilados y donde destacanunas vistas magníficas de la Serra de Montsant, la Gritella y las montañas de Prades

BLANCA CASTELLVÍ

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El pueblo está situado en un risco de roca calcárea sobre el río Siurana. Foto: Pere Ferré

El pueblo está situado en un risco de roca calcárea sobre el río Siurana. Foto: Pere Ferré

Siurana es uno de los pueblos más espectaculares de la provincia de Tarragona. Parece salido de un cuento. Las vistas son magníficas y es que se pueden llegar a contemplar las montañas más conocidas de la zona como son la Serra de Montsant, la Gritella y las montañas de Prades. En su interior, Siurana destaca por sus casas y calles empedradas y a sus pies por uno de los pantanos más visitados de la comarca.

Orígenes e historia

Los orígenes de Siurana parecen remontarse a la prehistoria ya que se han hallado restos de un taller de sílex muy característico de la época. Sin embargo, el pueblo destaca por las raíces de su pasado musulmán. Fue a mediados del siglo XI cuando debido a su punto de vista estratégico militar, Ramon Berenguer intentó ocupar la localidad donde hasta el momento vivían los musulmanes. Sin embargo, el avance cristiano fue lento. Finalmente, se puede confirmar que en septiembre de 1154 ya llevaba un tiempo en manos cristianas.

La historia real de antiguos pueblos musulmanes similares a Siurana ha dado lugar a leyendas como la de la Reina Mora. Esta cuenta que la reina Abd-el-azia se vio derrotada por los cristianos que querían invadir sus tierras por lo que decidió subirse a su caballo blanco y dirigirse al precipicio más cercano. El animal se dio cuenta del peligro y quiso parar de manera que las huellas de sus herraduras quedaron marcadas en la roca donde se ubica el conocido Salto de la Reina Mora.

¿Qué visitar?

Dentro de los lugares de mayor interés de Siurana encontramos el castillo árabe. Se trata de un establecimiento militar del siglo IX y perteneciente al territorio musulmán. La construcción, a día de hoy en ruinas, solo conserva la base de torre de planta rectangular con paredes de gran espesor, restos de una sala con bóveda, de otras dependencias, fragmentos de murallas y de una puerta de entrada. Desde allí se pueden contemplar unas vistas inmejorables del territorio.

Otro espacio de obligada visita en Siurana es la iglesia de Santa Maria, un edificio de época románica que se conserva en su totalidad. Consta de una planta de nave única y un ábside semicircular. Además, destaca su portada enmarcada por tres arcos de medio punto que descansan sobre columnas con capiteles decoradas con motivos diversos.

El Salto de la Reina Mora también es un rincón interesante del pueblo por la leyenda que recae en él. Se trata de un acantilado donde se puede ver la marca profunda de la herradura del caballo con el que saltó al vacío Abd-el-azia.

El conjunto de Siurana llama a ser visitado, también, por sus casas y calles de adoquines, además de por su embalse de aguas limpias y tranquilas. Para adentrarse en todos estos rincones se pueden contratar también visitas guiadas por el conjunto histórico del pueblo. Se ofrecen cuatro tipos distintos a consultar en la página web turismesiurana.org.

Actividades imprescindibles

Entre las actividades que hacer en el entorno de Siurana destacan las relacionadas con la naturaleza y el deporte. Para descubrir el pantano, por ejemplo, puede ser una brillante idea hacerlo en canoa. La ruta más atractiva empieza en el Toll del Forn, al final del pantano, donde entra el agua del río. Hay una playa de piedras, una pequeña cascada y una poza de agua limpia y fresca donde darse un baño. Arriba del acantilado podemos observar el Salto de la Reina Mora, el castillo y la iglesia.

La escalada también es una actividad muy común para practicar en los entornos de Siurana. De hecho escaladores de todo el mundo se encuentran aquí para adentrarse entre la roca y el abismo.

Para los senderistas también hay distintas rutas interesantes que pueden llevarles por los alrededores más bonitos del pueblo. Y para terminar, para los amantes del buen vino no hay nada mejor como una cata en una bodega del Priorat.

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