Templos modernistas del vino de principios del siglo XX

Las comarcas de Tarragona y Terres de l’Ebre son ricas en ‘catedrales del vino’, término acuñado por Àngel Guimerà.

Gloria Aznar

Whatsapp
Catedral del Vi de Gandesa. Foto: Joan Revillas

Catedral del Vi de Gandesa. Foto: Joan Revillas

El dramaturgo, político y poeta vendrellense Àngel Guimerà acuñó el término de «catedral del vino» para referirse al Celler Cooperatiu de La Espluga de Francolí, una expresión que posteriormente se utilizó para designar otros edificios similares. Las catedrales del vino son naves de gran envergadura construidas al estilo modernista a principios del siglo XX, aproximadamente entre los años 1910 y 1920, sobre todo bajo los planos del barcelonés Lluís Domènech i Montaner y del vallense Cèsar Martinell. Además de bello, el lenguaje arquitectónico de estos edificios se caracteriza por ser funcional, para elaborar vino de una manera práctica.

Otros símbolos vitivinícolas de la provincia, que no los únicos, son el Celler de la Cooperativa Agrícola de Vila-rodona; la Cooperativa vinícola de Sarral; el Celler Cooperatiu de Cornudella de Mont.sant y la Cooperativa Agrícola de Barberà de la Conca, en la comarca de la Conca de Barberà.

Gandesa. Terra Alta.
El arquitecto y divulgador Cèsar Martinell es artífice del Celler Cooperatiu de Gandesa, una de las siete maravillas de Catalunya y catalogado como Bien Cultural de Interés Nacional, una construcción que fue encargada al vallense el 19 de febrero de 1919. Su visita es obligada tanto desde la vertiente arquitectónica como para conocer el pasado vitivinícola del territorio y su futuro. El Celler Cooperativo consta de tres edificios: dos modernistas y un tercero de nueva creación, que acoge la tienda. Hoy en día, el Celler es la suma de unos 150 socios, propietarios de 1.000 hectáreas que producen 2 millones de kilos de uva (50% blanca y 50% negra), en una combinación de viñas jóvenes y viejas con muchos premios en su haber. Asimismo, la oliva y la almendra también tienen un papel importante. Se puede visitar, con reserva previa.

Pinell de Brai. Terra Alta.
La bodega cooperativa es el principal reclamo de Pinell de Brai, pequeña población situada en la Terra Alta. Su construcción, que data de 1918, se levantó también a partir de los planos del vallense Cèsar Martinell, discípulo de Antoni Gaudí y Puig i Cadafalch. La fachada de esta joya arquitectónica luce un friso de cerámica, obra del pintor Xavier Nogués que, con figuras repletas de fina ironía recuerdan el arraigo a la tierra y la tradición de la viña. Así, representan escenas de vendimia, prensas de vino, aceite y catavinos, además de alegorías que se completan con una escena de cazadores ebrios. Actualmente la antigua sala de las aceitunas está ocupada por el Restaurant la Catedral del Vi. Fran López, chef de los restaurantes Villa Retiro y Xerta Restaurant, con una estrella Michelín en cada uno, es el encargado de asesorar la cocina de este local.

Pinell de Brai. Foto: Joan Revillas

Nulles. Alt Camp.
El Celler Adernats, Vinícola de Nulles, en la comarca del Alt Camp, es el resultado del sueño de un pueblo tras la plaga de la filoxera, que arrasó las viñas de toda Europa. En 1900 sus habitantes decidieron unir esfuerzos y conocimientos para tirar adelante esta Catedral del Vino, también obra de Martinell, quien utiliza materiales autóctonos como la cal y la arcilla que pueblan las viñas para levantarla, consiguiendo así que se mimetice y se integre en el entorno rural. Actualmente,  dispone de tienda en línea, así como de actividades durante todo el año. Entre ellas, rutas entre viñas, catas con embutidos y quesos o una visita a la historia centenaria del edificio, finalizado en 1917.

Nulles. Foto: Alba Mariné

Falset. El Priorat.
La Cooperativa de Falset-Marçà es otra de las joyas de Cèsar Martinell, que nació de la fusión entre las cooperativas de ambas localidades, dos pueblos vecinos, separados por tres kilómetros de carretera, en la parte meridional de la comarca del Priorat. Hace más de un siglo, en 1912, que Marçà vio nacer su primer sindicato, mientras que en Falset, el origen de la cooperativa hay que situarlo cinco años más tarde, en 1917. Mucho ha cambiado en estos cien años, aunque no así su esencia, ya que su objetivo básico es el mismo, «la elaboración y la mejora de productos de cultivo», como consta en sus primeros estatutos. Además del vino, también dulces y rancios, en la actualidad la Cooperativa produce aceite de oliva virgen extra, vermut y vinagre. Asimismo, ofrece visitas guiadas y la posibilidad de pasar una jornada entre sus viñas. 

Falset. Foto: Cooperativa de Falset

L'Espluga de Francolí. Conca de Barberà.
La Bodega Cooperativa de L’Espluga de Francolí fue proyectada por Lluís Domènech i Montaner, aunque la llevó a cabo en 1913 su hijo, también arquitecto, Pere Domènech i Roura, artífice de edificaciones como el Estadio Olímpico de Barcelona para la Exposición Internacional de 1929.  Fundada en 1902, es una de las cooperativas más antiguas de Catalunya, que consta de tres naves decoradas de acuerdo a la época. Actualmente acoge el Museo del Vino, estructurado en tres niveles. En el subterráneo, habilitados los antiguos lagares, los recipientes donde se pisa la uva, se expone la historia, el cultivo y elaboración del vino. Un segundo nivel, entre las tinas, se destina a explicar la elaboración moderna del vino. Y finalmente se muestra el edificio como obra modernista, acompañado de tres audiovisuales. 

Espluga de Francolí. Foto: Cooperativa Espluga

Temas

Comentarios

Lea También