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Trombosis, la gran desconocida

TGN. Facultativos del Hospital Universitari Joan XXIII visibilizan la patología, de la que el miércoles, 13 de octubre, se celebra el Día Mundial.

Gloria Aznar

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Getty Images

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La trombosis es un problema de salud creciente, una afección que no siempre se comprende ni se identifica cuando aparecen sus síntomas. Por ello, con el objetivo de visibilizarla y de que la población tome conciencia, cada 13 de octubre se celebra el Día Mundial de esta patología. «El tromboembolismo pulmonar es la tercera causa de mortalidad cardiovascular después del infarto y de la embolia cerebral», revela el doctor José Antonio Porras, quien junto a los doctores M. Teresa Auguet y David Riesco, los tres facultativos del servicio de Medicina Interna del Hospital Universitari Joan XXIII de Tarragona, explican para el ‘Diari’ las especificidades de esta patología.

«La enfermedad tromboembólica venosa contempla la trombosis venosa profunda y el tromboembolismo pulmonar. Son dos formas de presentación», dice Riesco. Es decir, «En un 60-70% de los casos, el trombo se produce en el sistema venoso profundo de las extremidades inferiores. Desde allí se desprende, viaja por el sistema venoso, llega al corazón, quien lo envía al pulmón, donde ocluye las arterias pulmonares, lo que produce la sintomatología en el paciente, un cuadro de dificultad respiratoria que se inicia generalmente de forma súbita», ilustra Riesco. 

La embolia pulmonar es la tercera causa de mortalidad cardiovascular, después del infarto y de la embolia cerebral.

Sin embargo, el ahogo es solo uno de los síntomas, que puede ir acompañado de dolor en el pecho, mareo, desmayo o hinchazón en la pierna. Sintomatología que, en conjunto, no siempre los pacientes asocian al tromboembolismo pulmonar. Es el caso de la tarraconense Cristina Palau, de 66 años, a quien se le manifestó en forma de palpitaciones en el corazón. «Estaba haciendo las tareas de casa, pero sin esfuerzo. Cuando noté las palpitaciones, pensé que podía estar nerviosa, por lo que a ratos me sentaba e intentaba relajarme. Estuve todo el día con malestar e incluso por la tarde me mareaba y sentía opresión en el pecho», cuenta. A pesar de todo, consideró que podía ser pasajero, que al día siguiente se encontraría mejor. «A las seis de la madrugada me mareaba y notaba que no podía respirar. Me ingresaron en Joan XXIII y una vez descartado el infarto, me diagnosticaron de tromboembolia pulmonar aguda». 

Cristina Palau. 66 años. Tarragona
«Era fumadora y no he vuelto a probar un cigarrillo. Me asusté muchísimo», cuenta Cristina, quien explica que la patología le afectó más a nivel anímico que físico. En la actualidad, si logra controlar los factores de riesgo cardiovascular, se podría plantear la retirada del tratamiento. «Tengo miedo de que me vuelva pasar, pero confío en la medicina». Foto: Fabián Acidres

A Antonio Navarro, de 35 años, la patología le sobrevino de manera totalmente diferente. «Arrastraba un virus y creí que tenía una gripe. Pero lo que en realidad sucedió fue que el virus me provocó un trombo a la semana de estar enfermo. Lo único que noté fue que no podía respirar bien. Tenía que coger mucho aire, como si estuviera haciendo un gran esfuerzo constantemente y eso me asustó mucho». Así las cosas, Antonio se acercó al CAP, desde donde lo derivaron hacia Urgencias de Joan XXIII. «Con esta edad no te lo esperas y sorprende». 

Antonio Navarro. 35 años. Tarragona
Antonio ya ha terminado el tratamiento y sigue controles periódicos. Uno de los peores momentos del proceso del trombo fue la inmovilización de cinco días. «Perdí toda la resistencia y toda la fuerza y es algo que no te esperas», dice. Tardó un par de meses hasta recuperarse bien y ahora está empezando a cambiar sus hábitos de vida. Foto: Fabián Acidres

Las infecciones víricas, incluida la Covid-19, generan una respuesta inflamatoria en el organismo que aumenta el riesgo de desarrollar una trombosis. Así, Maria Teresa Auguet y José Antonio Porras sostienen que «la Covid puede incrementar el riesgo de trombosis venosa. Es uno de los factores que no estaba hace dos años y que se ha convertido en gran protagonista. De hecho, se ha discutido mucho sobre el coronavirus y sobre una de las vacunas contra esta enfermedad». Un elemento más también a descartar cuando el paciente llega a urgencias con un cuadro de insuficiencia respiratoria. «De forma rutinaria, cuando se plantea un posible ingreso dentro del área hospitalaria, se les hace una PCR, lo que también ayuda a descartar una afección de otra», indica Riesco.

En Tarragona. Congreso en noviembre

  • Cada año tiene lugar un Congreso de Tarragona, auspiciado por Joan XXIII, el Institut d’Investigació Sanitària Pere Virgili, el Institut Català d’Oncologia y la Fundació Hospital Universitari Joan XXIII. En esta ocasión versará sobre autoinmunidad y tromboembolia (30 de noviembre, 1 y 2 de diciembre).

Como muchos ciudadanos, Marc Sampé, de 34 años y vecino de Móra d’Ebre, desconocía la enfermedad. En su caso, el dolor se presentó en la extremidad superior, algo poco frecuente. «Notaba un cosquilleo en el brazo derecho, que también se empezó a hinchar», relata. Sampé es un deportista moderado, por lo que pensó que podría tratarse de un tendón inflamado. Al igual que Antonio y Cristina, la reacción fue de espera, pero no se le pasó. Así las cosas, se dirigió al Hospital de Móra. «Allí vieron que el pulso funcionaba de manera diferente en ambos brazos, lo que quería decir que había una obstrucción, por lo que me enviaron a Joan XXIII, donde me diagnosticaron una trombosis venosa del brazo derecho y me prescribieron anticoagulación con heparina durante tres meses». Sin embargo, aquella noche, que Marc pasó en casa de su hermano, el malestar empeoró. «Tuve mucho dolor en el tórax y sensación de ahogo. El trombo había pasado al pulmón». 

Marc Sampé. 34 años. Móra d’Ebre
«¿Qué conlleva más riesgo, anticoagulantes toda la vida teniendo en cuenta mi edad o probar otra solución y esperar a ver qué ocurre?», se pregunta Marc. Que le pueda volver a repetir es la preocupación de este joven, al que, de momento, le ha quedado una molestia permanente en el brazo en el que se inició la trombosis. Foto: Joan Revillas

Inicialmente todos los pacientes, como prevención, deben permanecer en cama tras sufrir un tromboembolismo. «En el momento del diagnóstico es una situación de mucho riesgo, así que por precaución se inmovilizan al menos 72 horas», manifiesta Riesco. Y por lo que respecta a las causas, no siempre se tiene claro el origen. «Existen factores como el sedentarismo, la cirugía reciente o la obesidad, pero hay personas que sufren trombosis y no hay un factor conocido», dice el doctor Porras. «Son casos diferentes -continúa- porque en unos enfermos puedes prever un tratamiento con un principio y un final y en cambio, en los que no se dispone de causa conocida, el tratamiento muchas veces tiende a ser indefinido. En el caso de interrumpirlo, la probabilidad de que se vuelva a producir es elevada, por lo que hay pacientes que deben llevar un tratamiento anticoagulante toda la vida».

Gracias al Registro Informatizado sobre la Enfermedad TromboEmbólica (RIETE) se sabe que afecta por igual a hombres y mujeres.

No obstante, se estudia caso por caso y también se tiene en cuenta la edad del paciente, ya que si la persona es joven, la situación es más delicada, en el sentido de que deberá medicarse siempre. Como apunta la doctora Auguet, «es una decisión que se toma en Comité Clínico de Trombosis al que asisten también especialistas de otros hospitales del Camp de Tarragona y donde participa los servicios de Medicina Interna, Hematología y Cirugía Vascular entre otros». 

Tratamiento: anticoagulantes
«Inicialmente tratamos la trombosis con heparina subcutánea y a partir de ahí, con medicamentos por vía oral», comenta el doctor Porras. Entre estos está el Sintrom y los anticoagulantes orales de acción directa. Estos últimos (Dabigatran, Rivaroxaban, Apixaban y el Edoxaban), de primera elección contra la trombosis, no están financiados por la seguridad social. Pero sí lo están para un tipo de arritmia, la fibrilacion auricular. Por lo que los pacientes con tromboembolismo pulmonar deben ser tratados con sintrom y en el caso de optar por los de primera elección deben pagar entre 90 y 100 euros al mes, una cantidad que puede convertirse en un problema si el tratamiento se prolonga en el tiempo.

La aparición
Síntomas variados

Según explica el doctor David Riesco, los síntomas de presentación de la embolia pulmonar pueden ser muy variados, por lo que no siempre el paciente los reconoce.

Los signos de alarma de la trombosis venosa profunda (TVP) en la pierna incluyen:

  • Dolor.
  • Sensibilidad.
  • Hinchazón. 
  • Aumento de la temperatura. 
  • Enrojecimiento. 

Los signos de alarma de la embolia pulmonar (EP)
en los pulmones incluyen:

  • Falta repentina de aire.
  • Respiración rápida.
  • Dolor en el pecho (puede empeorar con respiraciones profundas). 
  • Ritmo cardíaco rápido. 
  • Mareo o desmayo. 

Asimismo, el cáncer puede aumentar el riesgo de sufrir trombosis en algunos pacientes. Aunque el tratamiento es vital para luchar contra la enfermedad, este también puede aumentar el riesgo de desarrollar coágulos sanguíneos. La quimioterapia, un tipo de tratamiento para el cáncer que usa uno o varios fármacos en combinación, y la cirugía pueden dañar las paredes de los vasos sanguíneos. Esto puede conllevar la formación de coágulos sanguíneos.

Otros factores de riesgo pueden ser:

  • Un antecedente familiar de coágulos sanguíneos.
  • Terapias hormonales, como anticonceptivas o tratamientos para aliviar los síntomas de la menopausia.
  • Cirugía, especialmente de cadera o rodilla.
  • Embarazo.
  • Un estilo de vida sedentario.
  • Fumar.
  • Obesidad.

Información: WorldThrombosisDay.org

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