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‘Libres de humo’ para proteger el medioambiente y la salud

Alumnos del Institut Josep Tapiró de Reus organizaron este martes por la mañana, coincidiendo con el Día Mundial Sin Tabaco, diferentes actividades en el Hospital Universitari Sant Joan para concienciar de los problemas que causa el tabaco

| Actualizado a 01 junio 2022 07:00
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Desde hace 35 años, la Organización Mundial de la Salud (OMS) promueve el Día Mundial Sin Tabaco, el 31 de mayo. Así, con la voluntad de sumarse a la jornada para concienciar acerca de los peligros que supone el tabaquismo, reivindicar una vida sana y proteger a las futuras generaciones, este martes por la mañana alumnos de cuarto de la ESO del Institut Josep Tapiró acudieron al Hospital Universitari Sant Joan de Reus para concienciar de los problemas que causa fumar en la salud, y también en el medio ambiente.

Bajo el lema El tabaco, una amenaza para nuestro medio ambiente, la doctora adjunta del Servei d’Addiccions i Salut Mental del Hospital Universitari Sant Joan de Reus y coordinadora de L’Hospital sense fum, Lourdes Rofes Ponce, señala que el leitmotiv, «ya no solo hace referencia a los perjuicios del tabaco en las personas que fuman, sino el daño del humo del tabaco y los efectos ambientales de las colillas desechadas en el suelo».

Salma, Ariadna y Estefanía fuero tres de las jóvenes que, junto a sus compañeros, se acercaron al centro hospitalario para «proponer diversas actividades, como coger un cigarrillo y romperlo por la mitad, a cambio de un caramelo para hacer un favor a la propia salud», explicó Salma, a lo que su compañera Estefanía añadió que «otros compañeros se han dedicado a recoger colillas del suelo y depositarlas en garrafas, dejándolas a la vista de los usuarios del hospital, para que sean conscientes de como contaminan el medioambiente». «Nuestro objetivo es que los fumadores dejen el tabaco y disfruten de una vida sana», aseguraba la joven.

Mientras, otros compañeros simularon ser doctores con ‘batas blancas y pulmones negros’, «en representación de los médicos que fuman y cuyos pulmones también están enfermos, a quienes nos hemos acercado para preguntarles por qué fuman cuando nos aconsejan a nosotros que no lo hagamos», explicó Estefanía. Y de una manera visual y lúdica, a través de una pecera, hicieron una demostración de la cantidad de gente que fuma poniendo en riesgo el acuario de un pez.

En este sentido, Carlos Altès y Ferran Garcia, profesores de los alumnos, se mostraron orgullosos de la iniciativa, a la vez que resaltaron que «la campaña destaca por ser interactiva, es decir, que además de unos folletos o carteles que leer, los alumnos pueden fomentar la participación, para que haya feedback, lo que resulta estimulante tanto para los estudiantes como para los usuarios del hospital».

Cómo dejarlo

Actualmente, la prevalencia del tabaquismo en Catalunya es de un 26%, inferior a estadísticas anteriores por el efecto, sobre todo, de «las campañas de concienciación y la entrada en vigor, en 2010, de la ley que prohíbe fumar en espacios cerrados», destaca Lourdes Rofes, quien añade que «también ha contribuido a reducir el porcentaje, que los jóvenes no perciben la acción de fumar como algo atractivo, como se podía percibir hace décadas», afirma la doctora.

$!Lourdes Rofes Ponce, doctora adjunta del Servei d’Addiccions i Salut Mental del Hospital Universitari Sant Joan de Reus. Foto: Fabián Acidres

Mientras, quienes deciden dejar de fumar pueden acudir «a las farmacias, cuyos profesionales están formados en la deshabituación tabáquica; a las Áreas Básicas de Salud, donde hay médicos y personal de enfermería especializados; y a los centros especializados, como el caso del Servei d’Addiccions i Salut Mental del Hospital Universitari Sant Joan de Reus, al que acuden quienes ya han intentado en varias ocasiones dejar de fumar o presentan situaciones especiales, como el embarazo».

En cuanto al Servei d’Addiccions i Salut Mental, los usuarios son atendidos en visitas individualizadas. Así, en la primera consulta, explica la doctora, «lo primero que exploramos es la cantidad de tabaco que fuma el paciente; para ello, realizamos algunos test para conocer la dependencia y la motivación para dejar de fumar; explorar las circunstancias en las que fuma y en las que tiene más dificultad para dejar de fumar; además de conocer la cantidad de monóxido de carbono de los pulmones».

En lo que se refiere a la dependencia, Lourdes Rofes hace hincapié que «cuantos más cigarrillos fuma una persona, más elevada es; y cuanto menos tiempo transcurre desde que el paciente se despierta hasta que empieza a fumar, más dependencia o menos tendrá del tabaco». «Consideramos que existe una dependencia elevada cuando no transcurren ni cinco minutos», señala la doctora.

Recibir ayuda

Entonces, en función de los pacientes, se ofrecen dos tipos de ayuda: «Buscar una fecha –el día ‘D’– para dejar de fumar; o una reducción, es decir, disminuir progresivamente el tabaco que se consume hasta dejarlo», describe Lourdes Rofes, quien añade que una vez escogida la hoja de ruta, «se pueden prescribir tratamientos sustitutivos de la nicotina; y fármacos, como la citisina y el bupropión». En cualquier caso, la especialista reconoce que «no recomendamos el cigarrillo electrónico para dejar de fumar porque no es un buen método, ya que la persona hace los mismos movimientos que si estuviese fumando, por lo que la dependencia psicológica es difícil que pueda desaparecer»; a lo que hay que añadir que «al no ser un producto sanitario, tampoco están claros los componentes que llevan los cigarrillos electrónicos para hacer el vapor de agua».

Y es que no hay que olvidar los efectos nocivos del tabaco en la salud. «Desde problemas cardiovasculares, dando lugar a accidentes vasculares como infartos de miocardio, hasta convertirse en una de las causas de cáncer de pulmón y de vejiga», detalla Lourdes Rofes. Asimismo, convivir con una persona fumadora también acarrea consecuencias, por lo que «la recomendación es que el fumador salga fuera al exterior para evitar que el humo entre en casa, o si fuma en el interior, que lo haga en una habitación aparte, para evitar que ‘el humo de tercera mano’ quede impregnado en los objetos, cortinas y paredes».

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