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Natacha Filippi: «Con las plantas elaboramos salsas y mermeladas»

Experta en etnobotánica

| Actualizado a 22 mayo 2022 11:11
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Una francesa nacida en Montpellier, doctorada en Historia en la universidad de Oxford, autora de un tesis doctoral sobre prisiones y transición democrática en Sudáfrica escribiendo sobre plantas espontáneas y frutos olvidados desde el pequeño pueblo de La Sala de Comalats, agregado al municipio de Passanant i Belltall. Es la historia de Natacha Filippi, una joven que confiesa que el amor por la botánica le viene de familia.

Pero este cambio radical fue compartido con Guillem Figueras Moreu, un barcelonés que hizo un máster de Historia Contemporánea en la Universidad de Ciencias Políticas de París. La pareja se conoció en esta ciudad y entre 2011 y 2013 se instaló en este pequeño núcleo de la Conca de Barberà. «Para estar en un lugar tranquilo para acabar mi tesis. Y nos quedamos», confiesa Natacha. Prefiere la tranquilidad que le da La Sala frente al ruido de París o Ciudad del Cabo: «Necesitaba un cambio de aire, parar y estar en contacto con el paisaje y la naturaleza. Entonces vivía en París». Ninguno de los dos tenía conocimientos previos de botánica, «pero sí mucha pasión. Somos autodidactas».

Cuando llegaron a La Sala de Comalats, comenzaron a trabajar con frutos olvidados y de margen, con plantas espontáneas, como la sierva, el membrillo, la mora, la cereza de pastor, el jínjol, el enebro, etc. «Las cogíamos de fincas controladas, de personas a las que conocíamos y también de nuestros huertos». Con estas plantas elaboran mermeladas –de mora, de saúco, de higo, de madroños o de escaramujo– y salsas –especiada de higo, mostaza de membrillo o de granadas ácidas–. También llevan plantas a los restaurantes, como diente de león, collejas, cerrajas, ortigas, achicorias dulces, rúculas salvajes y muchas flores

De aquí desarrollaron nuevas lineas de trabajo: talleres de divulgación, investigación y creación de jardines etnobotánicos. Eso les llevó a comenzar a colaborar con el Museu de la Vida Rural (MVR) de L’Espluga de Francolí. «Llegamos a una doble propuesta: efectuar una búsqueda comarcal etnobotánica para recuperar el uso de las plantas. Y ese trabajo que se vea reflejado en un libro y también que se convierta en un jardín en el propio museo». A menudo se desplazan hasta el MVR para arreglar este pequeño huerto con diferentes tipos de plantas, cada una con su correspondiente cartel.

El libro sobre plantas y paisaje de L’Espluga no es una guía ni hay fotos para identificarlas

El trabajo de campo para escribir Plantes i paisaje a l’Espluga de Francolí. Una perspectiva històrica i etnobotànica lo realizaron en invierno de 2019-2020, cuando efectuaron las entrevistas. El confinamiento les sirvió para escribirlo, primero como un informe y después como libro. «No es una guía, no hay fotos, no sirve para hacer un reconocimiento de campo. Es una mirada sobre el pasado y el presente. Quiere ser una pequeña inspiración para el futuro, para aprovechar los recursos naturales de manera sostenible», recalca Natacha. «Retrata un poco la evolución de nuestra relación con el paisaje y el entorno vegetal». Sí que hay un listado de las plantas más conocidas que se hacían servir en la zona.

La primera parte está basada más bien en archivos, escritos y bibliografía, que retrata la evolución del último siglo y medio en los oficios, el paisaje, la agricultura, los cultivos y el aprovechamiento de los recursos del bosque. Y la segunda se sumerge en las plantas espontáneas comestibles, tanto para la alimentación humana como animal. También incluye un capítulo sobre artesanía, medicina y el papel que han jugado las plantas en el imaginario colectivo.

Hemos creado una cooperativa para recuperar y divulgar los conocimientos populares

El pasado setiembre montaron una cooperativa de trabajo asociado junto con Àngels Mata. Els Corremarges, con sede en La Sala. Pretende recuperar y divulgar los conocimientos populares sobre la vegetación. Es una iniciativa de cultivo, recolección, elaboración y distribución de productos naturales y artesanos, así como de investigación y divulgación, que tiene como objetivo la recuperación, mantenimiento y difusión del saber popular sobre las plantas y los recursos naturales de la zona.

Para recuperar este conocimiento etnobotánico –estudio de las relaciones entre los humanos y las plantas, como su uso comestible, la artesanía, los mitos, las canciones o el paisaje– , realizan investigaciones históricas a nivel local.

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