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Naturaleza, cicloturismo e infinito placer gastronómico en Terres de l’Ebre

Este territorio, al sur de la provincia de Tarragona, abandera el resurgir del ‘turismo slow’

| Actualizado a 24 junio 2022 07:00
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Desconexión, sensaciones y wanderlust. Las Terres de l’Ebre continúan hacia la cumbre de los destinos naturales preferentes, con propuestas que conjugan parajes naturales, actividad física, patrimonio histórico y gastronomía gourmet en base a los productos locales. Las cuatro comarcas del sur tarraconense, que abanderan el resurgir del ‘turismo slow’, son tu excusa para comprar un billete hacia el bienestar y a reconectar contigo mismo.

Las Terres de l’Ebre son un punto de encuentro entre el mar Mediterráneo y la cordillera prelitoral, y enmarcan el paraíso buscado para desconectar de la frenética rutina. Adentrarse en su territorio, permite sentir esa quietud imposible de percibir en la urbe. Como símbolo icónico encontramos el Parque Natural del Delta del Ebro, que ocupa las comarcas del Montsià (hemidelta derecho) y del Baix Ebre (hemidelta izquierdo) y enmarca una riquísima flora y fauna autóctona.

Semejante potencial se debe a su eje vertebrador, el Ebro, el más largo y caudaloso río del país y fuente de vida de toda la biodiversidad que convive en el último tramo hasta su desembocadura, de gran importancia para el territorio.

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Parque Natural del Delta del Ebro

Prefieres montaña? Tu lugar es el Parque Natural de Els Ports, un macizo que sobrepasa las fronteras de las Terres de l’Ebre y alcanza las provincias de Teruel (Aragón) y Castellón (Comunidad Valenciana), albergando una rica biodiversidad. Fácilmente podrías cruzarte en el camino de una cabra hispánica, especie habitual por estos lares. En cuanto a la flora, característica de montaña, abundan los bosques de pinos silvestres, los frondosos encinares y los valles de haya, que se extienden por las comarcas del Baix Ebre y la Terra Alta. Adéntrate en los innumerables senderos que ofrece este espacio natural, como el de los Estrets d’Arnes, quizás uno de los sitios más singulares y salvajes de la Catalunya meridional. O tal vez prefieras las alturas que ofrece el nuevo mirador en la cima de Caro, para admirar una de las imágenes más espectaculares de Els Ports y al que se puede llegar a través de la carretera que sube desde Roquetes.

La elección es tuya, pero cada rincón merece el reconocimiento de Reserva de la Biosfera, concedido en 2013, y el haber sido incluido por Green Destinations como uno de los 100 mejores destinos sostenibles del mundo, lo que garantiza que cumple con los más altos estándares de sostenibilidad y permite practicar actividades de turismo activo y ecoturismo como la observación de aves, el senderismo o cicloturismo, entre otras muchas posibilidades, en un entorno natural único.

El patrimonio, un testigo impasible

Del mismo modo lo es la huella cultural. Las Terres de l’Ebre permiten realizar un recorrido del pasado al presente.

El relato histórico empieza en la Ermita de la Pietat de Ulldecona, con la colección de pinturas rupestres de la sierra de Godall, declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1988. Sobrecoge cómo a día de hoy podemos ver 11 abrigos neolíticos con pinturas que contienen 400 figuras reproduciendo varias escenas de caza, el medio de subsistencia de la época. Sin duda, huella directa de los primeros hombres, que nos permite conocer cómo vívían hace 8.000 años y su visión del mundo a través de la siluetas.

Para conocer más acerca de los primeros habitantes del territorio, incluye en el itinerario las pinturas rupestres de Font Vilella de Tivissa, en la misma comarca de la Ribera d’Ebre. Al fondo del barranco encontrarás una gran explanada donde se haya la fuente de Vilella -lugar de encuentro en el neolítico- y tres cuevas que conservan escenas de aquella época: la cueva del Ramat, la cueva del Pi y la cueva del Cingle.

También merecen una mención los poblados iberos como el de Castellet de Banyoles en Tivissa, o el de la Moleta del Remei de Alcanar. Ambos son una visita obligada en este viaje en el tiempo.

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Los Reales Colegios, Tortosa

No te detengas, el paso continúa hacia la época medieval a través de centros históricos como el de Ulldecona, La Fatarella -con su Ruta de Les Perxes- u Horta de Sant Joan, con su imponente iglesia gótica que atrapa todas las miradas.

En nuestra ruta no puede faltar Tortosa. La capital de Terres de l’Ebre es conocida como la ciudad del Renacimiento. La Tortosa del siglo XVI se convirtió en el centro cultural y artístico más relevante de la Cataluña renacentista. Desde 1995 la ciudad celebra cada julio la Fiesta del Renacimiento.

Más allá del patrimonio artístico y arquitectónico, la Memória Histórica mantiene un valor realmente especial para el turismo de los últimos años. Concretamente la Batalla del Ebro ha marcado el territorio y aun se siguen descubriendo sucesos de uno de los episodios más oscuros de la Guerra Civil Española. Reconstruye aquellos 115 días de combate a través de los centros de interpretación situados en la comarca de la Terra Alta, una de las zonas más afectadas por la Guerra Civil entre julio y noviembre de 1938.

Cicloturismo: aventura sobre dos ruedas

Las Terres de l’Ebre hay que sentirlas, vivirlas y recorrerlas en bicicleta. Cuenta con una red de más de mil kilómetros de caminos y carreteras de baja intensidad que deviene un interesante reclamo, tanto para ciclistas principiantes como para los más veteranos. La aventura puede empezar sobre el camino Natural del Ebro. Cerca de 175 kilómetros te permiten acompañar el curso del río hasta su desembocadura.

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Cicloturismo en el Parque Natural del Delta del Ebro

Esta ruta del GR-99, recomendada para los ciclistas con experiencia media sobre el sillín, ofrece disfrutar a un ritmo relajado y ser testigo, como el propio agua, de gran parte de las comarcas de las Terres de l’Ebre. Descubre esta ruta histórica, también conocida como el Camino de Sirga, por ser el camino que los sirgadores ganaban al río cuando estiraban río arriba los laúdes, las embarcaciones dedicadas tradicionalmente a la pesca artesanal. La riqueza natural del territorio, y su belleza, no tienen fin.

Para quien liga el turismo a su bicicleta, la Via Verde es la atracción principal. Un recorrido sobre la antigua ruta férrea del Valle de Zafán que unía Aragón con el Mar Mediterráneo, en funcionamiento durante 31 años hasta que se cerró en 1973. El atractivo del paraje se mantiene a lo largo de los 183 kilómetros de ruta, que se inicia en Arnes, visita paisajes de montaña y balsas naturales en Bot y Prat de Comte, y termina con un recorrido bajo que pasa por L’Aldea, Deltebre y Riumar.

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La Vía Verde de la Val de Zafán a su paso por la Terra Alta

El trazado es ideal para quien se inicia en el cicloturismo, pues tiene la posibilidad de realizarse en diversas etapas y disfrutar de cada paisaje con el tiempo que se desee.

Otra ruta perfecta para realizar en familia es la ruta desde L’Aldea hasta la Bassa de les Olles, de solo 24 kilómetros, en los que visitarás las torres de defensa del Delta del Ebro y una laguna perfecta para descubrir las aves que se detienen en sus viajes migratorios.

Para aquellos con más experiencia sobre dos ruedas proponemos la ruta del Camino de Sant Jaume, el antiguo camino que los peregrinos de los pueblos mediterráneos hacían para llegar a Santiago de Compostela, o la imponente ruta extrema de Terra Alta, que recorre las villas más antiguas a través de los senderos más técnicos, una oportunidad real para descubrir contrastes de paisajes, bosques salvajes y cuestas exigentes.

Combinaciones sobre dos ruedas

¿El calor aprieta? Combina la actividad de la Vía Verde con el descenso de barrancos como el del río Canaletes, el barranco de la Vall Figuera o el Rincón de la Gralla. Saltos de agua, toboganes naturales, túneles e impresionante naturaleza salvaje que podrás disfutar con la Vía Verde. No habrá ola de calor que detenga la diversión y la aventura en familia.

También existe la posibilidad de unir gastronomía y cicloturismo. Bici & Sake te ofrece una ruta con bicicleta eléctrica rodeando la Bahía del Fangar hasta Can Kensho, donde disfrutarás de una visita guiada por el obrador de Kensho Sake, el primer sake mediterráneo elaborado con arroz del Delta del Ebro. Por último, se realiza una degustación de ostras cultivadas en la misma bahía con una cata del propio sake, un maridaje muy especial.

De la tierra y el mar, a la mesa

Conocer un territorio de verdad significa saborear los matices de su cocina y el caracter de sus caldos. Ambos, un reflejo real de todo lo vivido. Coge los cubiertos porque sobre el mantel encontrarás estilos dispares, desde tradicionales recetas marineras en base a exquisitos productos locales a platos únicos con ese twist inesperado que han hecho suyo los tres restaurantes con Estrella Michelín de las Terres de l’Ebre (Les Moles, L’Antic Molí y Villa Retiro).

Si partimos desde el interior, en Ulldecona encontramos un paraje único en el mundo. La mayor concentración conocida e inventariada de Olivos Milenarios se extiende en la comarca del Montsià. La partido de L’Arión, con unos 400 ejemplares inventariados y dos de ellos declarados ‘Árboles Monumentales’ por la Generalitat de Catalunya, constituye una de las muestras más auténticas de cómo la agricultura catalana ha trascendido en el tiempo y se ha hecho parte del entorno tradicional. Un paisaje que terminarás saboreando con una cata de aceite de primera calidad.

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Visita a los olivos milenarios, Ulldecona

En el sur de la provincia de Tarragona, la gastronomía se vive plenamente. Como no, tener una materia prima de calidad como el arroz del Delta del Ebro es motivo de celebración. Marca en tu calendario las tradicionales fiestas de la plantada y de la siega del arroz, que marcan el inicio y el final del verano en Deltebre, La Ràpita, Amposta, L’Ampolla y L’Aldea. Jornadas para todos los públicos entre las que destacan mercados artesanales, paseos en carros, folklore, juegos tradicionales, recreaciones de cómo se realizaban antaño las tareas agrarias relacionadas con el arroz y, por supuesto, degustaciones de las mejores recetas de arroz del Delta.

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Degustación de ostras con vino DO Terra Alta en una mejillonera ©Turisme la Ràpita

A pocos kilómetros hacia el sur, en La Ràpita, no dejes pasar la oportunidad de saborear las delicias del mar. La degustación de mejillones y ostras sobre una de las mejilloneras más antiguas de la Bahía de Els Alfacs es todo un espectáculo sensorial. Marídalos con vino de la Terra Alta para destacar los contrastes en el paladar. Además, podrás descubrir cómo se crían y viven el mejillón y la ostra autóctonos.

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Tuna Tour

En el mar, la experiencia gastronómica se extiende con el Tuna Tour incluso más allá del puerto pesquero de L’Ametlla de Mar, una localidad en la que solo pasear por sus calles te sentirás como un auténtico lobo de mar. El catamarán parte de la costa para alcanzar las piscinas de atún Balfegó, trayecto en el que conocerás las distintas especies autóctonas y despertarás tu lado más aventurero y te prepararás para nadar entre centenares de ejemplares de atunes rojos salvajes del Mediterráneo. A la vuelta podrás disfrutar de una degustación de sashimi de atún rojo Balfegó.

El maridaje es sagrado. Toda aventura que se precie debe terminar con una copa de vino. La guinda para cerrar y celebrar la vivencias adquiridas. Las Terres de l’Ebre dispone de una amplia bodega gracias a sus viñedos de garnacha blanca –la más característica-, garnacha negra y peluda, además de macabeo, parellada y samsó. Enmarca el brindis con un recuerdo especial en el Celler Cooperatiu Gandesa o del Pinell de Brai, en la comarca de la Terra Alta, que unirá los aspectos arquitectónicos del modernismo, la maquinaria de última generación para elaborar un vino de máxima calidad, y tu satisfacción por haber disfrutado de este viaje inolvidable.

La puesta en valor del terruño, de los viñedos y de la cultura hizo merecedor a este territorio del sello Denominación de Origen Terra Alta, otorgado en 1982. Desde entonces, el Consejo Regulador representa, defiende y promociona sus productos vitivinícolas. La Ruta del Vino de la DO Terra Alta te permite recorrer las bodegas y viñedos de de este territorio de paisajes picassianos para conocer sus refinados procesos de elaboración y poder degustar los matices de sus vinos y maridajes. Una ruta privilegiada para conocer la identidad propia de la comarca.

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Ruta del Vino en la Terra Alta

Pocos destinos cuentan con tanta variedad como las comarcas del Baix Ebre, el Montsià, Terra Alta y Ribera d'Ebre. El patrimonio histórico, cultural y natural, llenos de vida y belleza, deviene un atractivo incomparable para quien busca escapar de la ciudad y ser protagonista de su propia historia a través de experiencias para todos los sentidos.

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