¿Qué hacemos? ‘Free Covid Home’ o aislarnos

La conciliación versus protocolo. Los días de confinamiento se calculan ahora en función de la necesidad de las familias

| Actualizado a 22 enero 2022 07:42
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Segunda semana de escuela terminada. Por decirlo de alguna forma. Los casos de coronavirus (o si lo prefieren de Ómicrom, la variante predominante) siguen por las nubes y el protocolo oficial para contener la pandemia en las escuelas aún chirría en sus engranajes, dejando en un caos el sobreesfuerzo de la comunidad educativa para mantener el curso a flote.

Y no olvidemos la paciencia de los padres en poder reorganizarse para trabajar desde casa cuando las dos malditas rayitas del test confirman que hay un positivo escolar a bordo.

Y con este paradigma que nos toca vivir en estos días de pandemia hay que confinarse, tomar precauciones y evitar la propagación de un virus que parece que se transmite telepáticamente por la rapidez y la facilidad de contagio a pesar de las medidas ya asumidas por la inmensa mayoría de la población: mascarilla, gel y distancia.

Y con el alumno (o alumnos) positivo en casa, no importa que sea el caso de un niño o de un adolescente, el dilema está en cómo organizar el hogar. 

La pregunta en lka familia es si es preferible aislar al enfermo durante los días que establece el protocolo (ahora 7) o bien sellar la puerta de la vivienda y hacer una comuna en su interior, con el virus como invitado indeseado.

El dilema puede entenderse en aquellas familias donde el alumno positivo tenga ya una edad para soportar la soledad de una habitación, por muy conectado que se le deje. Pero no hay debate en aquellos alumnos enfermos más pequeños que puede ser más perjudicial encarcelarle en su habitación que tenerle controlado dentro de una zona más amplia, entiéndase dentro de un piso o una casa.

Conozco diferentes casos de esta modalidad del Free Covid Home. Familias que razonan en compartir casa y virus aunque haya riesgo de contagio. La parte negativa son los síntomas. Algunos ni los notan, otros pasan días complicados. La parte positiva es la inmunidad de rebaño familiar, lo que permite en un espacio más corto de tiempo salir de casa plenamente inmunizados.

El Free Covid Home también permite reducir los días sin clases presenciales. Pongamos un ejemplo:

Un niño sin inmunidad (aún no tiene la doble dosis de vacuna o no ha pasado el coronavirus), deberá confinarse siete días, ya sea porque ha dado positivo o porque es hermano de un infectado. El enfermo volverá a clase a la semana (si da negativo), el hermano debe estar otros siete días en casa (por si se ha contagiado). Ello pone en jaque la infraestructura de la familia y la compatibilidad laboral.

Por ello, si comparten espacios los hermanos y ambos se contagian, los dos cumplirán su ciclo y volverán a clase inmunizados y con 90 días de seguridad sanitaria. Y sin estar otros días más en casa confinado esperando las dos rayitas del test.

Con esta lógica, y teniendo en cuenta que en la casa no haya personas de riesgo en el mismo seno familiar, quizá el riesgo de compartir el virus es más eficaz que encerrar siete días a un menor, que posiblemente no aguante ni unas horas enclaustrado en su habitación.

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