Tribunales
Un bocadillo que costó caro: tres años de cárcel por robo con violencia en Tarragona
El condenado usó una botella de cerveza para agredir a la víctima en varias ocasiones en Sant Salvador

La sentencia es de la Audiencia Provincial de Tarragona.
Un hombre que cogió un bocadillo de un bar y después agredió a su dueño ha sido condenado a tres años y medio de prisión como autor de un delito de robo con violencia. Además, tendrá que indemnizar a la víctima con 288 euros por las lesiones causadas y 4.960 por las secuelas, según recoge la sentencia de la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Tarragona.
La defensa ya ha presentado un recurso de apelación ante el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya.
El acusado, de 45 años y sin antecedentes penales, sobre las siete y media de la tarde del 15 de diciembre del año pasado acudió a un bar situado en la avenida Sant Salvador. Allí sustrajo un bocadillo –de pollo con salta brava– que se encontraba encima de la barra. El ladrón salió del establecimiento con el bocadillo en el interior de una bolsa que portaba.
Cuando el dueño del bocadillo se percató del hecho salió al exterior del local, logrando recuperar la comida, que se encontraba al lado de una papelera. Cuando ambos hombres se encontraban en el exterior del local, el denunciante se dirigió al acusado, recriminándolo su acción, dirigiéndose hacia él y propinándole un empujón al encausado así como un golpe en la cara con la mano.
A partir de este momento comenzó una pelea entre ambos. En el transcurso de la misma, ambos se propinaron golpes y agarrones.
Cabezazos
El acusado propinó a la víctima dos cabezazos en la boca. Seguidamente, cogió una botella de cerveza que se encontraba en una de las mesas de la terraza del bar y golpeó al denunciante en varias ocasiones. En dos le alcanzó la zona de la cabeza, hasta que dicha botella cayó al cielo y la retiró la dueña del bar.
La pelea continuó hasta que el denunciante logró contener al acusado y retenerlo hasta que llegaron al lugar agentes de los Mossos d’Esquadra. La víctima sufrió, entre otras lesiones, dos heridas, el arrancamiento de un diente y la inestabilidad de otro –que fue arrancado en el hospital–, excoriaciones en ambas rodillas, etc. Tardaron diez días en curarse y no requirió hospitalización.
Los magistrados, en la sentencia, señalan que tanto los testigos como los agentes de los Mossos d’Esquadra que acudieron al lugar corroboran lo manifestado por el denunciante.
En cambio, el acusado negó haber cogido el bocadillo y que a la víctima le sentó mal la respuesta y le agredió, y que él se defendió. Aseguró que «él fue al bar a coger un café y este señor –en referencia al denunciante– se le acercó y le preguntó por un bocadillo, y le dijo que no sabía nada del bocadillo. Al chico le sentó mal la respuesta y que él salió fuera a esperar el café. Y el chico salió y fue directamente a agredirle con el bocadillo en la mano».