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1.500 nichos aparecen con etiquetas de aviso de impago al cementerio

Insta a las familias a que se pongan al corriente
 de pago. Si en diez años nadie se hace cargo de los gastos, se vaciará el espacio

NÚRIA RIU

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Foto: DT

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Las personas que recientemente han acudido al cementerio, o tienen previsto hacerlo en los próximos días, se habrán dado cuenta de que hay muchas lápidas con una pegatina de color butano. La etiqueta contiene el siguiente mensaje: «Desconociendo la dirección del titular de esta sepultura, se ruega al concesionario o familiares que se personen en la oficina ubicada en la entrada del cementerio».

Es un aviso de cara a los allegados que se prevé que coincidiendo con Tots Sants visiten a los difuntos, de forma que se pongan en contacto con el personal encargado para solventar un problema que se ha detectado. En la mayoría de los casos hace referencia al impago de los derechos de conservación. Según datos de la Xarxa Santa Tecla, hay un total de 1.500 sepulturas con la etiqueta, lo que representa casi el 8% del total. El porcentaje puede parecer bajo, aunque tan solo hay que pasear un rato para constatar que hay algunas zonas en las que esta situación se hace especialmente evidente.

«Con la etiqueta se informa de que se ha detectado un problema administrativo, pero la razón última es que no se ha abonado la tasa y no se sabe si los familiares siguen haciendo uso del nicho», argumenta el gerente del Cementiri de Tarragona, Jordi Cañellas.

Los datos se habían mantenido más o menos estables. Pese a ello, un cambio burocrático ha hecho que este año se haya incrementado notablemente. Así lo confirma Cañellas, quien ha asegurado que «nos han devuelto muchos recibos». Anteriormente el cobro lo hacía Gecemta, mientras que este año ha ido a cargo de la Fundació Hospital Sant Pau i Santa Tecla. «La gente lo identificaba fácilmente, pero ahora habrá quien probablemente no sabía a qué correspondía el cobro y no se han puesto al día», argumenta Cañellas.

Solventar el «problema»

La Xarxa Santa Tecla asegura que «siempre se ha hecho así», ya que hay muchos casos en los que se ha intentado contactar con el concesionario y la carta también ha sido devuelta. «La idea es que, a partir de esta comunicación, la familia se ponga en contacto y pueda arreglarse», añade. Para ello, durante estas fechas se refuerza el personal de administración ya que hay mucha gente que aprovecha para ponerse al día.

Los impagos se han disparado este año, aunque siempre hay una cifra más o menos estable de nichos que son «abandonados». En este caso, según el artículo 45b de reglamento interno del cementerio, en el transcurso de diez años desde el último pago de los derechos de conservación se hace un último intento. Primero se manda una carta a los familiares. Si no se obtiene una respuesta favorable, se publica en la prensa un edicto con la relación de las sepulturas desatendidas. Es el paso previo a considerarse que está abandonada y, por tanto, se anula una concesión que en el momento que se firma tiene unos treinta años de duración.

La presencia de etiquetas de color naranja indica que se ha detectado un problema con la titularidad del nicho, que habitualmente corresponde al impago de la tasa correspondiente. FOTO: Pere Ferré

El cementerio recupera el sepulcro. Aunque previamente se habrá limpiado el espacio y los restos irán a la osera. «No tiene nada que ver con las fosas comunes en las que se echaban los cuerpos allí tirados durante la guerra. Aquí está todo reglamentado y se archiva y almacena, de forma que cada bolsa tiene su etiqueta», explica Jordi Cañellas.

Sobre la evolución en la cifra de abandonos, la Xarxa Santa Tecla apunta que es una tendencia que «se mantiene estable en el tiempo». Anualmente se publican edictos referentes a una cincuentena de casos, de los cuales una decena de familias se ponen al día y continúan manteniendo la titularidad.

La tasa aproximada que deben abonar los familiares para recuperar un nicho es la de los diez años en los que no se ha pagado la tasa de mantenimiento, lo que supone 222 euros (22,46 al año). Es la misma cantidad que pagan los titulares de un columbario, mientras que en el caso de un sarcófago la cifra asciende a 350 euros.

El camposanto de Tarragona cuenta con la cifra de 19.500 sepulturas, de las cuales 17.500 son nichos y 800 columbarios. Hay que sumarle unos mil sarcófagos y el resto corresponde a mausoleos, capillas y panteones.

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