Llegó la hora de conocer las entrañas del Port
Visitas guiadas en marzo. La primera instalación que los tarraconenses podrán descubrir es el puente móvil que cumple ahora 20 años desde su inauguración

Plano general del equipamiento desde el Moll de Costa.
Control visual. No hay camiones encima del puente. Bajar barreras. Semáforos en rojo. Los vehículos se esperan, hacen cola. Tocan sirenas de alerta. Y, cuando se comprueba que el vial está despejado, se activa el mecanismo. Puesta en marcha la maquinaria hidráulica y apertura de los dos brazos. El mar ya está descubierto. El velero tiene vía libre. Así es la operativa que, día tras día y a lo largo de 20 años, se lleva a cabo en el puente móvil del Port de Tarragona, uno de los emplazamientos que más misterio genera en las instalaciones portuarias.
La institución cumple 150 años de historia y quiere compartir la celebración con toda la ciudad. Es por esto que el Port ha organizado visitas para que los tarraconenses conozcan mejor las entrañas de las instalaciones. La primera de ellas tendrá como protagonista el puente móvil, que también está de aniversario: cumple 20 años desde su inauguración. Quien quiera, podrá reservar su plaza a través del correo electrónico arxiu@porttarragona.cat, para los días 1 y 29 de marzo –11 horas–, cuando se llevarán a cabo las visitas. Cabe recordar que, al tratarse de un espacio industrial, no es apto para niños ni para personas con movilidad reducida.
«Lo que pretendemos es que la población pueda conocer in situ los espacios más desconocidos del Port. Al tratarse de un recinto aduanero, ya de por sí son instalaciones restringidas. Los ciudadanos no vienen a pasear por aquí, y es una pena, porque tiene mucho interés», asegura Josep Maria Cruset, presidente del Port de Tarragona, quien añade que «empezaremos por dar a conocer el puente móvil, un emplazamiento que lleva 20 años sin que nadie entre en su interior». La actividad lleva el nombre de Espais portuaris per descobrir.
Por el momento, la institución ha organizado estas dos visitas guiadas, pero el presidente no descarta ampliar el abanico de ofertas. «Podríamos seguir con las terminales, los silos, las canteras, etc», dice Cruset, quien añade que «la idea es tener una visión distinta del Port que, habitualmente, no se puede ver».
El inicio del nuevo Serrallo
Las obras del puente móvil se iniciaron el 6 de agosto de 1998, fecha en la que se puso la primera piedra. Se inauguró el 6 de noviembre de 1998, tan solo quince meses después. Su construcción permitió conectar los muelles de Reus y de Lleida. «El puente tuvo una trascendencia importante, y no solamente para el Port, sino también para la ciudad y para El Serrallo», explica Cruset. Y es que, hasta ese entonces, más de mil camiones pasaban al día por el interior del barrio marinero, lo que generaba serias molestias y un desgaste importante entre los vecinos y comerciantes. Con la nueva instalación en marcha, los vehículos pesados ya dejaron de pasar por la zona urbana y lo hicieron por el interior del Port.
El puente móvil fue el punto de partida, que sirvió para restaurar, urbanísticamente hablando, el barrio de El Serrallo. A partir de entonces, sin el paso de camiones por el paseo, el Port empezó a desarrollar el proyecto de fachada marítima.
La instalación costó 2.500 millones de pesetas, lo que actualmente serían 14,5 millones de euros. A pesar de su complejidad, el puente se construyó en tan solo quince meses. Cabe destacar que el recinto está preparado para levantar de manera paralela un puente para el ferrocarril, una infraestructura que hoy en día todavía no se ha desarrollado.
La estructura pesa 86 toneladas y, según el director general de la Autoritat Portuària, Ramón García, «cada uno de los brazos mide 30 metros. Es decir, un total de 60». La operación de apertura dura unos 2 minutos y la completa –se abre, pasa el velero y se cierra–, unos 5. Cada vez que se acciona la maquinaria del puente, se pone en marcha una operativa de seguridad, como la señalización acústica –sirenas– y los semáforos. Además, se bajan las barreras para que no entre ningún vehículo durante el proceso.
Una vez comprobado que el puente está vacío, se pone en marcha el mecanismo para levantar los dos brazos. Actualmente, se activa desde el Centre de Control de la Policía Portuària. Tres bombas hidráulicas de 55 kW consiguen accionar el sistema. «El puente se abre una media de dos o tres veces al día. En función del tráfico de barcos de la Marina Port Tarraco», apunta Josep Maria Cruset.
Llegó la hora de que los tarraconenses conozcan las entrañas de uno de los principales motores de la ciudad. Las instalaciones del Port están listas para recibir visitas. Primera parada: el puente móvil.

El presidente del Port, Josep Maria Cruset, mostrando a los periodistas el funcionamiento del puente.

Momento en el que se activa la operativa de apertura del puente móvil. Imagen desde el interior de la instalación.