15 años con el territorio de espaldas a la llegada del AVE

Cambra y alcaldes lamentan la falta de compromiso de la Generalitat y la Diputació para mejorar las conexionesCon esta actuación, incluida se pretende mejorar la eficacia y explotación del sistema ferroviario

NÚRIA RIU

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Laura Roigé, Joan Martí Pla y Eudald Roca, en la estación del AVE. FOTO: PERE FERRÉ

Laura Roigé, Joan Martí Pla y Eudald Roca, en la estación del AVE. FOTO: PERE FERRÉ

Mañana día 18 de diciembre se conmemorarán los quince años de la llegada del alta velocidad al territorio. Con más de dos años de retraso, respecto al calendario previsto inicialmente, se completaba un nuevo tramo de una línea que debía conectar Madrid con Barcelona y que, a largo plazo, seguiría hasta la vecina Francia.

Atrás habían quedado los importantes fiascos que aparecieron durante las obras, en los túneles de Montblanc, donde solo el refuerzo costó setenta millones más del presupuesto inicial. Después de Lleida, Camp de Tarragona se convertía en la segunda estación de alta velocidad en Catalunya y, aunque en aquellos momentos aún quedaban muchos aspectos por resolver, habían grandes expectativas sobre un medio de transporte que en aquellos momentos, en el año 2006, era un símbolo de progreso y prosperidad.

Sin embargo, quince años más tarde muchos de los déficits que quedaron pendientes en aquellos momentos siguen estando prácticamente igual. «Ha habido un antes y un después, porque no olvidemos que inicialmente se preveía que el trazado fuera en línea recta y no pasaba por aquí, por lo que debemos verlo como una muy buena cosa. El problema es que la estación no se ha integrado en el territorio», apunta la presidenta de la Cambra de Comerç de Tarragona, Laura Roigé.

Con una población de poco más de 1.200 habitantes en aquellos momentos, La Secuita se situaba en el mapa como uno de los municipios más pequeños con una estación de alta velocidad. Lo que desde el primer momento ha preocupado y ha ocupado tanto a su alcalde, Eudald Roca, como al de la vecina Perafort, Joan Martí Pla, que aunque la estación no esté en su término municipal sí lo está la playa de vías. «De repente les cayó una infraestructura impresionante que dos municipios tan pequeños, con unos presupuestos muy bajos no podían asumir», añade Roigé.

Para el máximo responsable de La Secuita, el principal problema ha sido que «el territorio ha vivido de espaldas a la estación». Las discusiones sobre la ubicación y el hecho que, tanto desde Tarragona como desde Reus, siempre se haya creído que esta está «en tierra de nadie», ha hecho que tan solo estos dos alcaldes y la Cambra de Comerç hayan presentado batalla para conseguir unas mejoras que las administraciones responsables han hecho oídos sordos.

Los servicios de la estación se han incrementado considerablemente. Después de los AVE, llegaron los Euromed hacia el norte y más tarde también los del eje Mediterráneo, los Avant y recientemente los servicios low cost, tanto de Renfe (Avlo) como de SNCF (Ouigo). «Antes de la pandemia estábamos en cifras del orden de 900.000 viajeros al año, lo que ha multiplicado con creces las previsiones iniciales, que eran de 400.000», argumenta Pla.

Mejorar las conexiones

La estación está en el top ten con más viajeros de alta velocidad de España. Y a pesar de las buenas cifras, no se ha construido la nueva carretera desde la estación a la carretera de El Catllar (TP-2031), cuyo estudio técnico se aprobó en octubre de 2008 por parte de la Direcció General de Carreteres; ni se ha avanzado en la construcción del vial de Sant Ramon, proyectado desde 1995. Dos infraestructuras clave para la mejora de la accesibilidad, en el primer caso desde el Baix Gaià y el Penedès, mientras que en el otro desde Tarragona. «La Generalitat no ha hecho sus deberes. Seguimos discutiendo sobre la ubicación de la estación, pero el tema es que nadie ha hecho nada para mejorar los accesos y seguimos en el día de la marmota», dice Pla.

Quince años más tarde, la terminal sigue sin un plan director que regule los usos. «Las actividades internas dentro de la estación deberían pagar unos tributos y La Secuita no cobra», lamenta Roca. Esto hace que no puedan regularse los usos de los locales de la estación –que están todos cerrados a excepción de un negocio de alquiler de vehículos y del bar– o que el actual aparcamiento esté construido en suelo no urbano, mientras el Ayuntamiento de La Secuita lleva más de cinco años peleando para obtener todos los permisos para un aparcamiento low cost, en unos terrenos de su propiedad. En cambio, Adif tiene previsto construir un nuevo edificio para ampliar el existente con 407 nuevas plazas, en unos terrenos que ahora mismo son no urbanizables. «Estamos acabando los informes medioambientales para tener el visto bueno de Urbanisme, pero vamos a nuestro ritmo porque para un municipio tan pequeño como el nuestro esto nos compromete el presupuesto municipal de un año», defiende el edil de La Secuita. La previsión es que de cara al año que viene puedan acabar de tener todos los permisos, pero los servicios técnicos de los que dispone el Ayuntamiento no son los de una capital.

Roca y Pla son críticos tanto con la Generalitat como con la Diputació de Tarragona a quienes culpan de no haber hecho los deberes para integrar la estación. «Es un equipamiento del que se beneficia toda la provincia, por lo que deberían arrimar el hombro», indica el alcalde de Perafort.

Las estadísticas muestran que durante el verano la cifra de pasajeros en la estación se mantiene, gracias a la llegada de turistas. De hecho, el Patronat Municipal de Turisme de Tarragona viajó esta semana a Madrid para promocionar la ciudad como destino de escapada situada a dos horas y media en tren. «Aquí el problema es que Tarragona como capital nunca se la ha sentido suya. Si miras hacia el otro lado, los problemas no existen», asegura Roca. Un punto de vista que comparte su homólogo en Perafort: «Aquí todo el mundo mete cucharada con la ubicación, pero es que esta no la podemos cambiar. La estación no puede moverse y si en lugar de dedicar todos estos esfuerzos en esto los hubieran dedicado a reivindicar una mejora de las conexiones el problema se habría acabado. Cuántas ciudades querrían tener esta infraestructura así a diez minutos».

Los alcaldes aseguran que el coste de las inversiones pendientes es «ridículo» en comparación con los beneficios que comportarían. «Es una dejadez absoluta y que Madrid incumpla con sus compromisos no nos viene de nuevo, pero que la Generalitat no sea capaz de planificar algo para este territorio que es beneficioso tanto para la industria como para el turismo...», dice Roca. Son los alcaldes del alta velocidad y en cambio es Tarragona la que asiste a los encuentros que se organizan periódicamente desde la Red de Ciudades AVE. «Nosotros nos enteramos por los medios», exponen. Una más de las incongruencias alrededor de una infraestructura que «cada día que perdemos en conectar bien, es un día que pierde el territorio».

El Consejo de Administración de Adif ha autorizado la adjudicación del contrato de obras para la ejecución y mantenimiento de nuevas instalaciones ferroviarias en la red de Rodalies de Catalunya, por un importe de 14.752.749,24 euros (IVA incluido). En concreto, se han adjudicado las obras de ejecución y realización del mantenimiento del proyecto constructivo para la dotación del sistema GSM-R en los tramos L´Hospitalet de Llobregat-PortAventura, y Manresa-Barcelona Sants-Vilanova i la Geltrú—Sant Vicenç de Calders.

El contrato, incluido en el Plan de Rodalies, ha sido adjudicado a la Unión Temporal de Empresas (UTE) formada por Nokia Spain, Servicios e Instalaciones Cantudo y Comfica Soluciones Integrales. Cuenta con un plazo de ejecución estimado de 79 meses. Esto mejorará de manera generalizada las operaciones ferroviarias, la capacidad de las instalaciones de señalización y protección al tren y una modernización de las radiocomunicaciones operacionales en estos tramos, para poder disponer de dos redes de radio independientes.

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