16.000 tarraconenses son adictos a la comida

La adicción afecta a entre un 2% y un 2,5% de la población, según diversos estudios, lo que en la demarcación de Tarragona supone entre 16.000 y 20.000 personas

Xavier Fernández José

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Los siete miembros de Comedores Compulsivos que se reunieron el pasado lunes en la parroquia de Sant  Bernat Calbó, en Reus. FOTO: Alba Mariné

Los siete miembros de Comedores Compulsivos que se reunieron el pasado lunes en la parroquia de Sant Bernat Calbó, en Reus. FOTO: Alba Mariné

«Reaccionaba a las cosas que me pasaban comiendo. Soy incapaz de afrontar mi inmadurez emocional y el dolor que me lleva al aislamiento»... «La propia sociedad está enferma. Te incita a comer y luego te vende dietas ‘milagrosas’»... «Intentaba llenar mi vacío emocional con la comida, pero no se llenaba y seguía comiendo»... «Si no se sentaban a mi lado en el autobús, pensaba que me tenían manía por estar ‘gordo’, no que yo ocupara los dos asientos».... Son los testimonios de desesperación, pero sobre todo de superación, de Mar, Isabel, Gloria y Quique.

Mar, Isabel, Gloria y Quique (todos ellos nombres ficticios) son cuatro de las entre 16.000 y 20.000 personas adictas a la comida en la demarcación de Tarragona. No hay cifras precisas de afectados, entre otras cosas porque es una enfermedad fácilmente ocultable, pero diversos estudios determinan que la compulsión por comer afecta a entre un 2% y un 2,5% de la población. A 1 de enero de 2018, el INE contabilizaba 795.902 tarraconenses. 

Los cuatro participaron anteayer, junto a Álex, Juana y María (también nombres ficticios), en la reunión de autoayuda que cada lunes celebra el grupo reusense de Comedores Compulsivos Anónimos (OA, por sus siglas en inglés de Overeaters Anonymous). En Catalunya hay nueve grupos de OA. El único de la provincia está en Reus. Los otros están en Barcelona (cinco), Girona, Sabadell y Granollers.
Las reuniones sirven de catarsis, pero también de apoyo mutuo, para desvelar angustias, alegrías, ansiedades, tristezas... ante personas que comprenden el problema porque lo sufren en propias carnes y, ante todo, no juzgan y en las que se puede confiar porque el anonimato es sagrado. 

La adicción a comer demasiado, lo que los expertos denominan el «trastorno por atracón», es la otra cara de la moneda de la anorexia y la bulimia, enfermedades más conocidas porque han salido una y otra vez en los medios.
Todos hemos cometido excesos en la mesa: esa interminable calçotada, el buffet libre donde se bordean los límites de la gula, las comidas y cenas navideñas, una celebración especial en tu restaurante favorito... ¿Dónde está el límite entre comer demasiado y  deslizarse poco o totalmente en la adicción a la comida? 

Álex, Juana, María, Mar, Isabel, Gloria y Quique coinciden en que el punto de inflexión es cuando comer te recompensa moralmente pero al mismo tiempo te hace sentirte mal contigo mismo. 

Los síntomas que describen los expertos  en la web de Comedores Compulsivos (www.comedorescompulsivos.es) son darse atracones o picotear durante todo el día, matarse de hambre o provocarse el vómito después de comer, exceso de ejercicio, incapacidad para parar de comer ciertos alimentos tras dar el primer bocado, usar la comida como recompensa o consuelo, abusar de los laxantes o diuréticos, usar píldoras, inyecciones u otras intervenciones médicas de control de peso, tener debilidad por las dietas que suponen una rápida pérdida de peso y estar constantemente preocupado por la comida.
 

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