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2017: el día de la marmota

Estado y consistorio repiten el choque de 2015 por el pago a los juegos del próximo año

Octavi Saumell

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Miguel Cardenal, junto al alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros, el pasado 22 de octubre. Foto: Lluís Milián

Miguel Cardenal, junto al alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros, el pasado 22 de octubre. Foto: Lluís Milián

El culebrón que se está viviendo entre la organización de los Juegos del Mediterráneo de Tarragona 2017 y el Consejo Superior de Deportes (CSD) para la financiación del evento deportivo del próximo año empieza a recordar a la conocida película de Bill Murray Atrapado en el tiempo, en la que el popular actor se levantaba un día tras otro en la jornada de la celebración del día de la marmota del pequeño pueblo norteamericano de Punxsutawney.

En el caso de los Juegos que se iniciarán el 30 de junio de 2017 –dentro de sólo 388 días–, la situación parece calcada a la de la película dirigida por Harold Ramis. Y es que como ya sucediera en 2015, la aportación estatal de cara a la cita tarraconense se perfila como la gran polémica del verano que ya está en la esquina.

Un 23% en 2015

Hace justo un año, el primer esbozo de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) se «olvidó» de los Juegos del Mediterráneo. Esta circunstancia ocasionó una auténtica tormenta política en la que se involucraron la mayor parte de los partidos tarraconenses con representación en el Congreso de los Diputados, siendo especialmente significativa la alianza entre PSC y Unió Democràtica que, meses después, posibilitó el pacto de gobierno junto al Partido Popular de Alejandro Fernández.

La presión ejercida al Gobierno Central por parte de Martí Barberà (Unió) y del alcalde Josep Fèlix Ballesteros (PSC) contó con el respaldo del presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco, quien envió una carta al máximo representante municipal en la que definía como de «imprescindible» la aportación estatal, que cifró en 14,7 millones de euros. En esa misiva, el alto cargo de la administración central se posicionó junto a Tarragona y reivindicó la necesidad inversora del ejecutivo estatal para poder «transmitir confianza y seguridad sobre la celebración del evento».

La negociación sobre los números de la Administración General del Estado para 2016 derivó en la apertura de una partida de 3,4 millones de euros para las reformas del Nou Estadi y del estadio de atletismo –descartando la piscina olímpica–, en una cifra que únicamente significó el 23% de la petición tarraconense. Ese acuerdo se firmó en la ciudad de Tarragona el 23 de octubre.

2016: más dinero o renuncia

Ahora, poco más de medio año después, vuelve a repetirse la historia. La pasada semana, el alcalde Ballesteros dio un ultimátum al Estado para que pague nueve millones de euros, que se destinarían al presupuesto operativo del evento. «Si el 31 de julio no tenemos garantías inversoras por parte del Gobierno Central, renunciaremos a los Juegos», indicó el líder socialista en una entrevista con este periódico que se publicó el pasado sábado. Ballesteros remarcó que «no llevaré el proyecto a la ruina», a la vez que aseguró «morderme la lengua» porque «alguno o algunos están bloqueando la aportación estatal».

Ayer mismo, el presidente del CSD atribuyó la alarma por la posible suspensión de los Juegos Mediterráneos de Tarragona 2017 a «la proximidad de las elecciones» porque, según él, «no ha habido ninguna circunstancia» que permita «cambiar el juicio de esa manera». «No quiero polemizar, pero hace dos semanas estuve en Tarragona en una reunión en la que la celebración se daba por segura. No entiendo qué ha cambiado», afirmó ayer Cardenal.

El máximo responsable del organismo estatal remató que «la aportación del CSD que ha estado comprometida y firmada se ha entregado ya, firmé el convenio con el alcalde hace apenas quince días y, por eso, me llama muy poderosamente la atención que se estén pensando cancelar los Juegos en julio». Lo dicho. El día de la marmota.

 

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