Tarragona

La «feria» de abril

Política. La polémica por el evento de la Casa de Andalucía centra un pleno en el que la CUP vuelve a desmarcarse de ERC y JxTGN en una votación sobre la Guàrdia Urbana

Jordi Fortuny, Pau Ricomà y Cristina Guzman, durante el pleno de ayer.

Jordi Fortuny, Pau Ricomà y Cristina Guzman, durante el pleno de ayer.FOTO: Àngel Ullate

Octavi Saumell
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El baile del Saló de Plens va cogiendo ritmo. Cuando ya solo faltan 13 meses para las próximas elecciones municipales –y bastantes menos para el debate interno de los alcaldables y las pugnas de partido por ocupar un puesto de salida en las candidaturas–, el pleno de la Plaça de la Font vivió ayer un nuevo capítulo de su particular ‘feria’ mensual, en esta ocasión la del mes de abril, que en cada sesión va adquiriendo nuevas e inesperadas casetas. Con rebujitos incluidos.

El alumbrado del espectáculo de ayer estuvo marcado por la no celebración de la Feria de Abril de Bonavista en su formato habitual, tras la renuncia de la Casa de Andalucía por la «poca implicación» que, denuncian, habrían tenido Espimsa y el Ayuntamiento para su organización en el mes que tocaría. Sobre ello, tres fueron los protagonistas de la contienda: el alcalde Pau Ricomà (ERC), el presidente de Espimsa, Dídac Nadal (Junts per Tarragona), y la concejal no adscrita Sonia Orts, quien precisamente ayer estableció un nuevo récord guiness al pulverizar todas las marcas registradas a nivel mundial para realizar un ruego: estuvo... ¡11 minutos! La ex de Ciutadans acabó con la paciencia de concejales, funcionarios, asistentes y periodistas. «Déjenla hablar. Parece que tiene una cuestión que necesita explicar con un poco de contexto», ironizó el alcalde ante la desesperación general.

En su densa intervención, con todo lujo de detalles de cifras y fechas, Orts reivindicó que «los andaluces también se sienten catalanes», y lamentó la ausencia del máximo representante municipal en la inauguración de la feria (sin casetas) de Bonavista del pasado fin de semana. «El apoyo se demuestra con hechos», recriminó a un Ricomà que ayer también se ganó la enemistad de los presentes en la Plaça de la Font al no permitir la pausa de media mañana para el cafetito. «Hoy vamos bien de tiempo, no pararemos», afirmó en lo que fue un chasco parecido al de los alumnos cuando se les castiga sin patio. «Esto no está consensuado en el gobierno», bromeó la segunda teniente de alcalde, Cristina Guzman (Junts per Tarragona).

Y es que ayer el horno no estaba para bollos por culpa de la feria. «La Casa de Andalucía sabe que tiene todo nuestro apoyo. Hemos buscado la fórmula para mantener nuestra aportación de 15.000 euros, ya sea desde Espimsa o desde el Patronat de Turisme. Y no lo mantenemos solo para 2023, sino que si encuentran una fecha para este mismo 2022 estaremos entusiasmados en que se haga». El alcalde no descarta, pues, que este año la Feria de Abril se diga Feria de Junio o Feria de Octubre. De més verdes en maduren... ¿no?

Sin embargo, quien hizo saltar la banca fue Dídac Nadal (JxTGN), quien tras varias horas mordiéndose la lengua sobre la Feria de Abril explotó casi al mediodía, dando uno de los titulares de la jornada: «El alcalde que trajo la Feria de Abril hace treinta años fue el independentista Nadal», afirmó el también concejal de Comerç en referencia a su padre, descartando de esta forma que haya una línea del soberanismo contra la tradición andaluza. Cabe recordar que el que fuera el segundo alcalde tras la recuperación de la democracia –Joan Miquel Nadal (CiU)– mantuvo durante ocho años un pacto de gobierno con otro Ricomà: Francesc. Sin embargo, aquella dupla Nadal-Ricomà era diametralmente diferente a la Ricomà-Nadal de la actualidad. ¿Por qué? Francesc Ricomà era del PP. Eran otros tiempos.

Donde dije digo...

Antes de que la feria monopolizara el pleno, el día empezó con una sorpresa: la CUP saltándose el pacto con ERC y Junts per Tarragona de hace diez meses para desmarcarse de sus socios en un modificativo de crédito propuesto por el propio ejecutivo de coalición. Lo hizo por una partida de 25.192 euros para indemnizaciones en caso de posibles lesiones a agentes de la Guàrdia Urbana. Eva Miguel justificó su postura en el hecho de que, con este dinero, «podrían avalarse resoluciones judiciales que distan de la realidad de los hechos», con «sentencias dudosas como es el caso Bershka». Se da la circunstancia de que el acuerdo entre ERC, cupaires y juntaires especifica, por escrito, que «la discrepancia en materias de competencia municipal debe canalizarse a través del debate interno y, excepcionalmente, puede comportar un voto diferenciado en Junta de Govern, pero en ningún caso puede comportar un voto diferenciado en comisión ni en el pleno». ¿Dónde dije digo, digo Diego?

La ‘feria’ de abril

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