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22.400 trabajadores del sector turístico, pendientes de la evolución

La mayor parte de los establecimientos hoteleros se han visto obligados a cerrar sus puertas en los últimos días

NÚRIA RIU-EDUARD CASTAÑO-ACN

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La mayoría de establecimientos hoteleros de la ciudad han empezado a cerrar sus puertas. FOTO: PERE FERRÉ

La mayoría de establecimientos hoteleros de la ciudad han empezado a cerrar sus puertas. FOTO: PERE FERRÉ

El sector turístico de la Costa Daurada esta preocupado, especialmente el hotelero. La Federació Empresarial d’Hostaleria i Turisme (FEHT) recordó ayer el lunes ya había recomendado a sus asociados que fueran cerrando los pocos establecimientos hoteleros que aún restaban abiertos.

Como apuntaron ayer desde la FEHT, «la gran mayoría de los hoteles de Salou, Cambrils y La Pineda están cerrados, sólo restan casos contados por razones especiales».

Lo cierto es que el Real Decreto emitido ayer por el Gobierno no deja lugar a dudas, todos los hoteles deberán cerrar puertas en un plazo máximo de siete días. Los establecimientos que aún permanecen abiertos se han comprometido a ello, igual que los campings de la zona. Sin embargo, recuerdan que hay casos puntuales que deben ser analizados, como los turistas que se hayan en los hoteles con una estancia de larga duración o los campistas que viven todo el año en dichas instalaciones y a los que debería respetarse su lugar de residencia habitual.

Además, la medida supone también un verdadero quebradero de cabeza para los miles de trabajadores que viven alrededor de este sector, en la mayoría de casos son fijos discontinuos, que empezarían a trabajar en el momento en que se reabrieran las instalaciones. El sector turístico de la provincia, en sus diferentes facetas, mueve alrededor de 22.400 empleados. La incertidumbre hace referencia a conocer cuando les volverán a contratar dado el cierre de los diferentes tipos de alojamientos.

Los fijos discontinuos

«Tendremos que estudiar cual es a mejor solución en cada caso: ERTEs, vacaciones, etc. El fijo discontinuo no se contratará hasta que no se abran las instalaciones, el resto se están mirando diferentes soluciones...», señalaba ayer Xavier Guardià, encargado de las relaciones institucionales de la FEHT. La palabra «preocupación» es la más repetida, dado que «estábamos a quince días de comenzar la temporada turística. Es difícil saber cuando se levantará el estado de alarma y, por tanto, no se vislumbra todavía cuando podremos empezar a arrancar», asegura Guardià, quien cree que «esta situación tiene dos aspectos. En el positivo, que todos nuestros competidores están en la misma situación que nosotros. En el negativo, que el arranque será paulatino, no unificado, ya que los países no abrirán sus fronteras simultáneamente».

Los empresarios confían en poder salvar la temporada gracias a los meses de verano, mientras buscan fórmulas para tratar de paliar los efectos económicos. A este respecto, UGT y CCOO apuntaban ayer que en los próximos días muchas empresas del Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre presentarán ERTEs debido a la crisis del coronavirus. Según los sindicatos, la cifra de 23 expedientes cursados, confirmada el martes por el Departament de Treball, aumentará significativamente, especialmente en los sectores de la restauración y la hostelería, seguidos de la industria.

Tarragona también cierra

En Tarragona ciudad la mayoría de los establecimientos hoteleros ya habían cerrado sus puertas a lo largo de esta semana. De los 25 negocios, que en total suman un total de 1.085 habitaciones, aproximadamente el 80% ayer ya no abrió sus puertas. Tan solo el Hotel Ciutat de Tarragona, el Urbis y el de la Plaça de la Font permanecían abiertos y este último aseguró que iba a cerrar también en los próximos días.

Xavier Jornet, presidente de la Associació d’Hotels de Tarragona, apuntaba que el proceso de cierre «ha ido muy rápido». En los últimos días ya se habían anulado muchas reservas y en el resto de casos se había informado a los clientes de que no podían garantizarles que estuvieran abiertos. Ahora, muchos de estos negocios siguen bajo mínimos con el personal de recepción que atiende a las llamadas.

Dado que no se sabe hasta cuándo seguirá esta situación, algunos establecimientos no permiten hacer reservas hasta finales de mes. Otros, han ido más lejos. Jornet gestiona el hotel Astari, en la Via Augusta, de momento hasta el día 30 de abril las reservas están bloqueadas. Ante esta situación, ¿puede hablarse de temporada perdida? «No lo sabemos. De momento, está claro que la Semana Santa sí y evidentemente que no será como las anteriores, pero está claro que si acabamos con un balance decente será por el turismo interior», afirmaba Jornet.

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