Llevant
La Móra, la urbanización de Tarragona que se satura cada fin de semana
Miles de personas acceden cada fin de semana a la playa de la urbanización, lo que genera importantes problemas de movilidad, aparcamiento y de limpieza. Los vecinos piden que se pague

Coches esperando para poder aparcar en el parking de la calle Conca de Barberà.
La Móra tiene unos 2.000 vecinos censados. Sin embargo, durante los tres meses de verano esta cifra se incrementa notablemente. Entre las segundas residencias, los bañistas de la playa, los campings y los apartamentos turísticos, unas 18.000 personas pueden acceder cada día a la urbanización, según cálculos de los vecinos. Y esto se traduce en coches y más coches.
La presión se nota especialmente durante los fines de semana. «Es una gran invasión que vivimos cada sábado y domingo, a veces incluso más los sábados, lo que se traduce en que los vecinos bajamos a la playa a las ocho de la mañana y después ya nos encerramos en casa y no volvemos a salir más hasta el lunes», asegura el presidente de la Associació de Veïns de la Móra-Tamarit, Albert Franquès.
A media mañana, la Avinguda Mediterrani se transforma en un hormiguero de coches y poco a poco van llenándose las dos grandes zonas de estacionamiento disponibles, así como las calles adyacentes. Estas son tan estrechas que ni siquiera tienen carril para aparcar. No obstante, hay vehículos en cada uno de los lados y en algunos casos los vecinos apenas pueden salir de casa.

Vehículos estacionados en la zona de acceso al Bosc de la Marquesa
Aunque hay quien asegura que este verano hay menos gente que en años anteriores, para encontrar un hueco a veces hay que armarse de paciencia. «Al final, más cerca o más lejos, siempre acabas aparcando, porque sino caminas y ya está. El problema es que, cuando uno ve que alguien quiere irse, espera y a veces puede estar allí diez o quince minutos, mientras los que se van cargan el coche y se generan unos pitotes tremendos», asegura Mònica Plana, usuaria habitual de esta playa.
Para los vecinos de La Móra y los bañistas de esta playa, el coche prácticamente es la única alternativa. La línea 12 es la que enlaza el centro de la ciudad con La Móra. Durante los fines de semana opera cada dos horas, con una única franja entre las 13.00 y las 15.00 horas de la tarde, cuando hay una frecuencia cada sesenta minutos.
Los vecinos defienden que se haga pagar para que haya rotación de vehículos
El problema de la movilidad hace muchos años que se arrastra y es otro de los temas que, cuando los vecinos denuncian el malestar por la falta de servicios, siempre ponen encima de la mesa. Defienden que «tendría que hacerse pagar, porque es la única forma que haya rotación», indica Franquès. Aunque creen que antes de tomar cualquier decisión hay que estudiar las alternativas. Así que las conversaciones con el Ajuntament no han sido fructíferas.
«La propuesta que nos hicieron es hacer pagar un euro al día para aparcar en los dos parkings de la playa, pero les dijimos que no habían entendido las necesidades, porque lo importante precisamente es que haya una rotación. Y después lo que nos dijo el Ajuntament es que hiciéramos nosotros la instancia y que dijéramos las calles, la tipología de pago y todo», expone el presidente de la asociación vecinal.
La entidad defiende que esta no es una decisión que tengan que tomar los vecinos, sino que tendría que ser el consistorio el que determine cuál es la mejor fórmula, a partir de unos estudios. Y una de las que ven con buenos ojos es el modelo Altafulla. Este verano, este municipio ha pintado la zona de Baixa Mar de azul. Esta es gratuita para los altafullenses, mientras que las segundas residencias pueden inscribir un vehículo por temporada, por el que tienen que pagar quince euros. Asimismo, está permitido estacionar durante quince minutos para ir a comprar. «Aquí tenemos cuatro tiendas justas y la gente se va a Torredembarra porque no puede ni dejar el coche para ir a la farmacia o al supermercado», lamenta Franquès. Asegura que, cuando se ha planteado esta alternativa, «nos dicen que aquí no puede ser porque la ordenanza no lo permite. Pues que la cambien, que si lo hacen ahora tienen tiempo para resolver el problema de cara al año que viene». Preguntado sobre esta cuestión, el Ajuntament de Tarragona no ha dado una respuesta.
La Móra de los meses de julio y agosto nada tiene que ver con el pequeño pueblo que es esta urbanización durante el resto del año. Tras la Part Alta y los Barris Marítims, es la zona con más concentración de viviendas de uso turístico y estas ya superan el 12% del parque inmobiliario. Si se le suman los visitantes de los dos campings que colindan con esta zona residencial, además de los bañistas, esto se traduce en que la limpieza es otro de los puntos vulnerables que denuncian los vecinos. Estos apuntan tanto al problema generalizado de falta de medios que sufre toda la ciudad, así como al incivismo.