Religión
El Arzobispado de Tarragona expulsa a un cura después de juzgarlo por abusos sexuales
Se trata de Francesc Xavier Morell y los hechos ocurrieron a principios de los años 90 en una parroquia de Reus. El arzobispo de Tarragona, tras la denuncia de un joven en 2022, decidió pedir la derogación de la prescripción del delito e iniciar un proceso judicial canónico

Arzobispado de Tarragona.
El Arzobispado de Tarragona ha expulsado a un sacerdote por haber cometido abusos sexuales a un menor de edad, a principios de los años 90 en una parroquia de Reus. Se trata de Francesc Xavier Morell, quien ya cuenta en su historial con varios casos de pederastia que nunca han llegado a ser juzgados por la justicia ordinaria. La última denuncia llegó al Arzobispado de Tarragona en septiembre de 2022. Fue entonces cuando el arzobispo Joan Planellas decidió iniciar una investigación previa y enviar la causa a Roma. El Vaticano derogó la prescripción de los hechos y autorizó a Planellas a que pudiera iniciar un proceso penal canónico, con la colaboración del Tribunal de la Rota. La sentencia es clara: Morell es culpable de los hechos que se le imputan, es expulsado del estado clerical –lo que significa que no puede ejercer más de cura- y se le impone una multa de 15.000 euros para reparar los daños psicológicos de la víctima.
La denuncia se remonta a septiembre de 2022, cuando un hombre decidió denunciar que había sido víctima de abusos sexuales por parte de un sacerdote en una parroquia de Reus cuando éste era menor de edad. Morell, en el momento de los hechos, no era el párroco de dicha iglesia, pero sí que pasaba ratos allí y tenía ocasión de tratar con menores.
El Arzobispo de Tarragona, Joan Planellas, actuó rápidamente y enseguida se entrevistó con la víctima. Después de conocer de primera mano los hechos, el responsable de la Iglesia en Tarragona decidió iniciar una investigación previa, que se alargó hasta mayo de 2023. Con toda la documentación lista, Planellas trasladó el expediente al Dicasterio de la Doctrina de la Fe, uno de los organismos más importantes de la Curia Romana, que está formada por un conjunto de instituciones que ayudan al Papa en el gobierno de la institución. Planellas también pidió derogar la prescripción de los hechos –ya que el abuso había tenido lugar treinta años antes- e iniciar un proceso penal canónico.
El Arzobispado optó por esta vía canónica, ya que, por la vía ordinaria, los hechos habrían prescrito, la causa se habría archivado y el sacerdote no habría sido juzgado ni condenado.
La respuesta de Roma fue afirmativa y, pocos meses después, empezaba el juicio contra Morell. El proceso penal canónico contó con la colaboración del Tribunal de la Rota de la Nunciatura Apostólica de Madrid, uno de los tribunales más importantes de la Santa Sede.
La sentencia, que ha salido hace apenas unos días, declara culpable de abusos sexuales a Morell. El arzobispo Planellas, que es el encargado de imponer la pena, le expulsa del estado clerical, lo que significa que no podrá volver a ejercer de cura, y le obliga a indemnizar a la víctima con 15.000 euros por los daños psicológicos causados. Según ha podido saber el Diari, la víctima no había pedido en ningún momento del proceso una indemnización, solo quería ser reconocida como víctima, que se hiciera justicia y que el párroco no volviera a cometer nunca más estos delitos.
El pasado lunes se terminó el plazo que tenía Morell para presentar alegaciones, lo que significa que la sentencia es firme y ya no se puede impugnar. Ahora, Morell ya no tiene la condición de religioso y no puede oficiar misas. Pasa a ser una persona civil, como cualquiera. Tanto el condenado como la víctima han contado con acompañamiento durante todo el proceso judicial.
Se trata de un juicio y de una sentencia prácticamente inédita en Catalunya, aunque juzgar casos de abusos sexuales usando la vía extrajudicial se está convirtiendo en praxis en el ámbito de la iglesia durante los últimos años.
Este proceso demuestra una vez más el compromiso que el arzobispo de Tarragona, Joan Planellas, tiene contra los casos de abusos sexuales por parte de sacerdotes de la diócesis. El caso no habría podido ser juzgado por la vía ordinaria, pero sí por la canónica. De todos modos, el Arzobispado ha informado de las conclusiones del proceso a las autoridades civiles, es decir, a Fiscalía.
Largo historial
La denuncia de 2022 que lo dinamitó todo no era la primera vez que a Francesc Xavier Morell se le relacionaba con un caso de pederastia. El sacerdote, quien fue el rector de parroquias como Santa Clara en Tarragona, Constantí y La Canonja, ya se le vinculó a un caso de pornografía antes del 2010, y a unos presuntos tocamientos en 2015 y 2016. La justicia ordinaria acabó archivando los dos casos.
Los presuntos hechos de 2015 y 2016 se hicieron públicos en 2019, coincidiendo con la llegada de Joan Planellas al Arzobispado de Tarragona. Fue entonces cuando el máximo representante de la Iglesia tarraconense ordenó iniciar una nueva investigación y así esclarecer los hechos que habían pasado pocos años antes relacionados con algunos sacerdotes, entre ellos, Francesc Xavier Morell.
En junio de 2020, la investigación terminó y se informó a la Fiscalía. La causa se llegó a instruir, pero el juez no vio delito y acabó archivándola. Pese a ello, el Arzobispado decidió imponer medidas disciplinarias contra algunos de los sacerdotes acusados, como por ejemplo prohibir confesar a menores de edad. A partir de aquí, Morell quedó en una situación de vigilancia hasta 2022, cuando llegó la denuncia de la joven que lo ha cambiado todo.