Sociedad
Un juez de Tarragona decidirá la custodia del perro Toby tras la separación de sus dueños
La Audiencia Provincial de Tarragona retira a una mujer las visitas cautelares del animal de su expareja. Un juzgado de Amposta resolverá el conflicto final. Es un signo de los tiempos al alza: las mascotas, cada vez más en el centro de las disputas en una ruptura

Toby, de cinco años, es un ratonero. Fue adquirido en Alcanar. Ahora una pareja se disputa su custodia en los tribunales.
Natán Cortés, un vecino de Alcanar de 31 años, lo tiene claro: «El perro es mío y voy a luchar por él como sea». El 5 de noviembre en el juzgado de primera instancia 2 de Amposta se verá las caras con su expareja por la custodia de Toby, un ratonero valenciano de cinco años.
Natán adquirió el perro en 2020. Lo llevó a casa para darle una sorpresa a su chica. La relación se acabó más tarde y después comenzó el conflicto. «Una vez lo dejamos, cada uno hacía su vida pero ella iba viendo al perro y no nos llevábamos mal, hasta que decidí que no iba a hacer esas quedadas porque el animal no podía salir de su círculo de confort. Y entonces recibí una demanda donde ella me pedía tener la custodia. Entonces tuve que buscar una abogada y empezar todo este proceso judicial que me está desgastando mucho», cuenta Natán.
Jessica Escobar es la letrada que le defiende. «Es un conflicto de una pareja que rompió y ahora se lucha por la custodia de la mascota. El titular del perro era mi cliente pero como ha habido una relación afectiva y una convivencia, la otra parte ha demandado», cuenta Escobar.
En el otro lado, la abogada Patricia Arévalo, especialista en derecho animal, intentará lograr para su clienta la custodia compartida tras la separación. «Creemos que es lo más coherente. Mi clienta es la que lo ha cuidado más tiempo y es la que tiene un vínculo más fuerte», cuenta Arévalo.
El perro es mío y voy a luchar por él como sea", dice Natán Cortés, vecino de Alcanar
La jurista está acostumbrada a este tipo de pleitos que son, a su vez, signo de los tiempos: «Al no tener tantos hijos, cada vez es más habitual que el motivo de disputa principal entre las parejas sean los animales. Es común que se discuta sobre quién tiene al animal. Es lo que une a una pareja, pero cuando se separa se usa también para hacer daño», explica la letrada.
«Fue clave el cambio de la ley y el código civil para determinar que los animales no eran cosas sino seres vivos», indica Escobar.
Medidas cautelares
En junio, la Audiencia Provincial de Tarragona revocó la medida cautelar que permitía a la mujer pasar una semana al mes con el perro. El tribunal concluyó que no existen indicios suficientes de copropiedad y que tampoco se ha acreditado riesgo procesal que justifique mantener el régimen de visitas.
El caso nació en el juzgado de Amposta. En febrero reconoció a la chica un régimen de comunicación con el animal. Toby debía permanecer una semana al mes con ella, pero Natán recurrió alegando vulneración del derecho de propiedad, ya que el perro estaba registrado a su nombre.
Al no tener tantos hijos, cada vez es más habitual que las mascotas sean el motivo de disputa principal en las parejas", dice la abogada Patricia Arévalo
La Audiencia acoge estos argumentos y no considera «suficientemente acreditada la existencia de indicios de la copropiedad en la que se sustenta la demanda». El tribunal señala que la propia demanda reconocía que Natán había adquirido al can. La testigo principal, hermana de la actora, declaró que el hombre le regaló el perro a la mujer, lo que «podría demostrar una donación del 100% de la propiedad del perro, pero que no vendría a confirmar la pretensión actora de que se constituyese una copropiedad».
En la misma línea, apuntan que los extractos bancarios mostraban apenas cinco pagos vinculados al perro en casi dos años. «No apreciamos una asunción continuada de pagos que pueda ser indicio sólido de que la actora contribuía a los gastos del animal por ser copropietaria del mismo», inciden. Incluso los mensajes cruzados entre ambos juegan en contra de la chica. En uno de ellos ella parece renunciar a la propiedad de Toby (‘mira, quédate el perro y ya está’)”.
Del veterinario al etólogo
Así, pues, Natán puede continuar de momento con Toby, sin medidas de visitas, hasta que se celebre el juicio principal en noviembre.
Los procedimientos para definir la custodia de una mascota son complejos. «Solo el microchip, que permite un único titular, no es suficiente para demostrar la propiedad. Se tienen en cuenta informes veterinarios y a veces en estos procesos interviene un etólogo, que estudia el vínculo emocional del animal con la persona», concluye Arévalo.