Crisis habitacional
¿Por qué en Tarragona se desahucia más que en otras provincias?
El encarecimiento del alquiler, la falta de aumento de oferta para cubrir la demanda y la reducción del parque privado de viviendas están creando un mercado cada vez más cerrado y tensionado. El territorio gana población, pero no hogares disponibles

Un grupo de activistas de la PAH intentando frenar un desahucio
Detrás del dato de más de dos desahucios diarios en Tarragona hay un fenómeno que se ha ido gestando poco a poco. Catalunya –y por extensión, Tarragona– lleva tiempo a la cabeza de esta clasificación. La pregunta del millón es por qué.
Desde la Cambra de la Propietat Urbana de Tarragona, su gerente, Héctor Ruana, radiografía que “Catalunya también lidera los índices de okupación, fruto de la inacción del sector público, que ha permitido estas conductas”.
Pero, por encima de todo, la falta de equilibrio en el territorio entre la oferta y la demanda parece una de las causas más destacadas, sobre todo teniendo en cuenta que Tarragona es uno de los puntos de España que más crece a nivel poblacional.
Crecimiento que en gran parte es de rentas que no pueden permitirse asumir el precio de mercado, lo que provoca que, en ocasiones, terminen sin poder hacer frente al coste de su vivienda.
Oferta y demanda no casan
Ruana lo subraya: “Es evidente que hay un claro desequilibrio entre la oferta y la demanda en Tarragona, causado por la escasa incorporación de obra nueva al parque de viviendas, combinado con el incremento demográfico de la última década (10%)”. De hecho, Catalunya ha sido desde hace años uno de los puntos con mayor densidad urbana, lo que acrecienta la tensión.
Sobre esa reducción del mercado privado teoriza también Sergio Nasarre, catedrático de Derecho Civil de la Universitat Rovira i Virgili y experto en la materia: “El sistema de control de rentas que tenemos en Catalunya desde hace un año y medio ha provocado que el mercado se haya reducido”.
“A partir de aquí, las familias tienen tres opciones: quedarse en el mercado privado, más caro y con pisos más pequeños; optar por el arrendamiento de habitaciones y bajar un escalón o bien lanzarse a la compra para no depender del alquiler”, añade.
Ese tercer caso ha generado, según Nasarre, “que familias que estarían relativamente bien en alquiler no hayan podido mantenerse en la compra”. “Al final, el mercado privado está desapareciendo y, en consecuencia, encareciéndose”, sentencia.
Viviendas vacías
Desde la plataforma Pisos.com, su director de estudios, Ferran Font, apunta que “Tarragona tiene un alto número de viviendas vacías y de segundas residencias”, que suelen ser foco de okupaciones y, en consecuencia, procesos de lanzamiento.
Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), relativos a 2021, en la demarcación había 87.906 viviendas en las que no residía nadie. Eran 15.329 más que diez años atrás, en el 2011, cuando el INE publicó el que hasta ahora había sido el último Censo de Población y Viviendas.
Sobre la cuestión de las segundas residencias, fuentes judiciales afirman al Diari que puede haber provocado que se den más casos de okupaciones. Destacan también en este sentido los inmuebles que son propiedad de entidades bancarias y que se han quedado vacíos precisamente por un proceso de ejecución.
Además, otra cuestión que ha estado analizándose es el criterio que se ha mantenido en Catalunya desde el punto de vista judicial. Algunas asociaciones de propietarios han argumentado que dicho criterio ha podido provocar un efecto llamada, pero fuentes judiciales argumentan que es un factor que no se puede medir.