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Educación

El Erasmus en la URV cumple 25 años: más de 10.000 alumnos, juergas, idiomas y familias formadas

Cada curso más de 400 estudiantes hacen estancias en el extranjero. En la Universitat Rovira i Virgili hay 500 destinos disponibles en todo el mundo. La experiencia es un aprendizaje académico y vital 

Carla (segunda por la izquierda) estudia en Reus y está de Erasmus actualmente en Turín (Italia).

Carla (segunda por la izquierda) estudia en Reus y está de Erasmus actualmente en Turín (Italia).Cedida

Raúl Cosano
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«Esta señora ha roto más parejas que la Isla de las Tentaciones». Así definían en las redes, con humor ácido, el fallecimiento hace unos días de Sofía Corradi, la conocida como Mamma Erasmus, la madre del programa de becas y movilidad. Este proyecto educativo de la Comisión Europea, concebido para financiar la movilidad académica y fomentar el intercambio social y cultural, cumple 25 años en la URV.

Desde el año 2000 la Rovira i Virgili envía y recibe alumnos de manera sistemática. Antes de eso, las estancias se hacían de forma esporádica y puntual. En este cuarto de siglo, casi 10.000 estudiantes de la universidad han realizado alguna de estas becas.

En el mismo tiempo, alrededor de 7.300 jóvenes de otras partes de Europa pero también del mundo han recalado aquí para hacer algún tipo de intercambio. «Es un programa plenamente consolidado, aunque sí nos gustaría replantear la financiación», explica Joan Miquel Canals, comisionado de Xarxes Internacionals de la URV.

La universidad percibe 1,5 millones de euros al año. Unos 200.000 euros se dedican al personal que gestiona las becas y el resto va dirigido a la cantidad que recibe el alumno. «Intentamos repartir equitativamente y lo más cuidadosamente posible pero la cantidad es bastante estable en los últimos años y en cambio todos los precios han subido», indica Canals. 

«Irse fuera te vuelve más tolerante y más empático», dice Joan Miquel Canals, comisionado de Xarxes Internacionals de la URV

La beca no suele cubrir la totalidad de los gastos pero se intenta que sí sea una buena parte. «Luego todo depende. No es lo mismo ir a París, que es muy caro, que ir a una universidad alemana con residencia, donde te puede salir más asequible», dice Canals.

Pese a esos obstáculos, la cantidad de alumnos de intercambio no ha dejado de crecer ni tampoco los vínculos de la URV con todo el planeta. Actualmente hay convenio con 500 universidades del mundo, centros con los que el vínculo ya está hecho. Los destinos más comunes de la beca Erasmus, tanto de ida como de vuelta, son Italia, Alemania, Holanda y Francia. Otros programas de movilidad permiten ir a sitios más remotos y hasta exóticos como Estados Unidos o Japón.

Italia, Alemania, Holanda y Francia son los destinos más comunes en la Rovira i Virgili

El objetivo es poder seguir creciendo, al ritmo de las necesidades del alumnado. «Si alguien tiene interés en ir a una universidad con la que no tenemos convenio, también lo podemos impulsar y se puede abrir camino y establecer una relación», dice Canals. Suelen ser acuerdos bilaterales, en las que una universidad recibe tantos alumnos como envía a otra. 

En el curso 2000-01, primer año con recuento, se fueron 171 estudiantes de la URV y llegaron 81. En el 2025-26, un total de 474 estudiantes se van fuera mientras que está previsto que lleguen 201. Lejos queda cuando en 1993, seis años después del inicio oficial del programa en la UE, llegó a Química el primer estudiante, de Nottingham Trent University, cuando aún los proyectos de movilidad no eran habituales.

474 alumnos de la URV se marchan este curso con el programa Erasmus mientras que aquí recalarán 201

Normalmente, el número de plazas disponibles es mayor que la demanda. Por tanto, todo aquel interesado en moverse lo puede hacer. Eso sí, como las becas en cada una de las universidades de destino son limitadas, cuando hay un excedente de candidatos para un puesto en concreto entran en juego diferentes baremos, que tienen que ver por ejemplo con el currículum y los resultados académicos, a la hora de seleccionar. A los que no acceden a su primera opción se les busca alternativa. 

¿Qué aporta para alguien irse de Erasmus? «Es una experiencia muy positiva. Cuando un alumno hace una movilidad, vuelve con otra mentalidad. Es muy espectacular. Sales de tu zona de confort, te abres a otras maneras de ver la vida. Irse es un estrés pero vuelves más tolerante, con más empatía, porque ves que la mayoría de personas son buena gente», relata el Comisionado, que añade: «La primera redacción es estar bajo de moral o de ánimo, luego empiezas a conocer a gente y cuando estás mejor te tienes que ir». 

«Hasta se forman familias»

Los alumnos describen la beca Erasmus como una experiencia integral y vital, un shock cultural lleno de vivencias intensas, que van de la juerga al aprendizaje de idiomas o a giros radicales en la vida que a veces son para siempre. Amores, noviazgos, rupturas y hasta matrimonios se suceden a la experiencia. «Hasta se forman familias», dice Canals: «Yo mismo estuve un año con la familia en Australia, como profesor. Algo así te hace más persona y más sabio».

Al mismo tiempo, la beca Erasmus ha contribuido a la construcción de una identidad europea común y a la confección de una generación de ciudadanos más comprometidos con los valores de la UE. También ha favorecido el sentimiento de pertenencia a Europa. 

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