Educación
Romances, matrimonios e hijos: así te puede cambiar la vida el Erasmus
El tarraconense Manel González sigue residiendo en Toulouse, donde se fue hace 15 años. Estando allí conoció a su mujer... de Tarragona. Andrea y Pierluca viven una historia de amor de ida y vuelta entre Italia y Tarragona con la URV como nexo común

Andrea, junto con Pierluca, una pareja ‘made in’ Erasmus y con la URV y Tarragona como escenarios.
El programa Erasmus, ideado por la conocida como 'Mamma Erasmus', la pedagoga italiana Sofia Corradi recientemente fallecida, ha dejado huella en muchos tarraconenses. En 25 años, alrededor de 10.000 estudiantes han salido de la URV para realizar una estancia en un país extranjero.
Uno de ellos es Manel González, de 35 años, que hace 15 optó por irse a Toulouse (Francia) en «una decisión rápida y poco reflexionada» y hoy sigue viviendo allí, con su mujer y sus dos hijos. «Cursaba ingeniería electrónica en la ETSE. Recuerdo que al final de una clase el profesor, que entonces se encargaba del Erasmus, nos dijo que ese mismo día se acababa el plazo de inscripción». Sin pensarlo, él y un compañero fueron rápido a apuntarse. «Fui allí como podía haber elegido Brno, en la República Checa, o una ciudad británica. Pensé que en Toulouse haría mejor tiempo y se comería mejor. Y no me equivoqué».
Manel reconoce que, más allá de la vertiente académica y profesional, «ir de Erasmus es una aventura, porque no conoces la ciudad, no hablas el idioma y no sabes ni a qué clases tienes que ir».
Amistades para toda la vida
Este tarraconense admite «sentirse perdido, junto con otros extranjeros que había», pero «lo pasábamos bien, hicimos un grupo de música, cocinábamos juntos, todo era una fiesta… y hasta aprendimos italiano antes que francés. Con el tiempo te vas espabilando, la gente te ayudan y tú ayudas después a los que llegan. Las amistades que se hacen así pueden durar toda la vida».
«Elegí Toulouse sin pensarlo mucho y llevo ya 15 años aquí», cuenta el tarraconense Manel González
Todo se enredó, y para bien. Manel se animó a continuar los estudios en Francia. De las prácticas en un laboratorio acabó haciendo el doctorado. Y gracias en buena parte a la tesis ahora trabaja en la agencia espacial francesa. Allí resuelve los problemas que surgen en la preparación de las misiones espaciales en el campo de la electrónica y el electromagnetismo.
Manel ha ido creciendo como profesional y como persona. «En 15 años he vivido esta ciudad de maneras diferentes, primero con la libertad y la despreocupación que te permite la vida de estudiante y después durante el doctorado con las ventajas que te da tener un pequeño sueldo. Ahora, como padre, la ciudad es otra. Por los bares donde iba hace 15 años ahora paso por delante con mis hijos para ir al columpio».

Manel hizo el Erasmus en Toulouse hace 15 años y se quedó. Allí formó su familia. En la imagen, (de izquierda a derecha), con su hijo Marcel, su hija Flàvia y su mujer, Chantal, en el jardín de casa.
El destino le tenía una guardada: conocer a su mujer, Chantal, de Tarragona… en Toulouse. «Teníamos muchos amigos en común pero no habíamos coincidido nunca en Tarragona. Parece mentira pero para encontrarnos tuve que irme de Erasmus». Ella estudió arquitectura en Reus y también realizó un Erasmus, en su caso en París. Desde hace siete años viven en Toulouse. Son padres de Marcel, de tres años, y de Flàvia, de uno.
«Sales de tu zona de confort. Fue una de las mejores experiencias de mi vida», confiesa Andrea Martín
A Andrea Martín, tarraconense de 25 años, un Erasmus mucho más reciente también le ha cambiado la vida. Lo suyo fue una improbable historia de amor, más aún después de que su madre, antes de que se marchara seis meses a la pequeña Urbino, le dijera medio en serio medio en broma: «No vuelvas con un italiano».
Andrea, estudiante de cuarto de Publicidad y Relaciones Públicas, aprendió italiano, mejoró su inglés y se empapó de una aventura sin parangón. «Fue una de las mejores experiencias de mi vida. Sales de tu zona de confort y, a la vez, estás fuera pero te sientes en casa. Una estancia así te abre mucho la mente y te da muchas habilidades para la vida».
Un romance de ida y vuelta
También en su caso se forjó una familia de la forma más insospechada. «Conocí a un chico que era italiano pero hablaba español. Yo siempre decía a todo el mundo que era de un lugar cercano a Barcelona, para ubicar mejor a la gente. Pero él quiso saber el sitio concreto. Le dije que de Tarragona… ¡y resulta que él, unos años antes, había estado precisamente en Tarragona haciendo un Erasmus en la URV!». «Él me enseñaba fotos de las fiestas de Santa Tecla donde aparecían amigos míos de fondo. Habíamos estado en los mismos sitios, sin saberlo».
Él se llama Pierluca Buscaglia, tiene 29 años y había interrumpido su Erasmus en Tarragona por la pandemia. Siempre tuvo en mente regresar a Catalunya. Lo hizo más tarde y ahí arrancó la relación entre ambos. Hoy viven los dos en Barcelona, donde trabajan. «Han sido muchas coincidencias. Podríamos decir que la URV nos ha dado esta historia de amor», resume Andrea.