Sociedad
¿Por qué suspende tanta gente el teórico del carné en Tarragona?
El porcentaje de no aptos en la provincia se dispara en los últimos años y sube al 55%. Influyen factores como la preparación por libre, la inmigración o la desmotivación

Un profesor imparte una clase presencial de preparación para el examen teórico en la autoescuela Sabat, en Tarragona.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, dijo que el aumento de los suspensos ha provocado que se realicen más exámenes en Tarragona y en Catalunya, agravando con ello el colapso. Las autoescuelas de Catalunya arremetieron contra él y se defendieron contra lo que consideraban una acusación de «malos formadores». Para los profesores de autoescuelas, es solo «una excusa» para justificar la saturación, aunque al mismo tiempo admiten que el número de suspensos ha ido ‘in crescendo’ en los últimos tiempos.
La tendencia queda confirmada por los datos de la propia Dirección General de Tráfico (DGT). Aunque los exámenes no han cambiado ni son más difíciles, el año pasado el porcentaje de suspensos en la prueba teórica subió hasta el 55%, dos puntos más que en 2023 (53%). En 2022, se ubicaba en la mitad exacta.
Hace una década, la cifra de personas que no aprobaban al primer intento se quedaba solo en el 35%. Desde entonces el incremento ha sido sostenido y continuado, según las estadísticas anuales de las últimas memorias de la DGT.
¿Los motivos? Una mezcla de factores. Cada vez son más los alumnos que preparan el examen por su cuenta, sin acudir a clases. «Ahora los chavales se guían por aplicaciones en el móvil. Van haciendo test y mirando vídeos y se piensan que ya están preparados», explica Carlos Trujillo, secretario de la asociación de autoescuelas en Tarragona.
«Ahora se hace mucho ‘on line’. Eso es cómodo pero menos didáctico», señala Aaron Sabat, profesor de autoescuela
Aaron Sabat cree que «hay muchos centros que prácticamente solo hacen ‘on line’ y eso es muy cómodo pero es poco didáctico y no tiene la misma efectividad que una lección presencial». Es un círculo vicioso: como los estudiantes no reclaman este tipo de tutorías presenciales algunos centros dejan de ofrecerlas. Trujillo considera que «los jóvenes cada vez se esfuerzan menos» y que «también es una cuestión de capacidades». Para varios profesores, la falta de comprensión lectora que padecen algunos jóvenes y que se plasma en el ámbito educativo se traslada al momento de examinarse para obtener el permiso de conducción.
Más nervios
Otro motivo es la presencia cada vez mayor de alumnos originarios de otros países, con las dificultades que eso conlleva en cuanto a expresión y comprensión de conceptos. Tampoco ayuda la actual situación de colapso. Por un lado, la demora en acceder a la prueba acaba por desmotivar a algunos alumnos. Por el otro, se genera una tensión añadida. «Muchos van al teórico con la presión de saber que si suspendes vas a tener que esperar mucho para el siguiente intento. Hay un tema mental y de nervios que interviene y ese contexto no beneficia», asume Sabat.
Esa dificultad en aumento también se percibe a la hora de ponerse ante el volante. «Cada vez hay más vehículos, una mayor movilidad y todo es más complejo. Es mucho más complicado sacarse el carné ahora que hace 15 o 20 años. La prueba es que mucha gente que lleva años con el permiso, si hiciera hoy el examen, tanto el teórico como el práctico, suspendería», zanja Sabat.