50 años de la muerte de Franco
Alerta en institutos de Tarragona por el auge del franquismo entre jóvenes: "Cantan el Cara al sol"
Preocupación entre profesores de Tarragona por el auge reaccionario. Influyen los mensajes populistas de las redes de partidos como Vox o Aliança Catalana

Acto en el cementerio de Tarragona en homenaje a las víctimas de la represión franquista.
Entre chavales de segundo de la ESO de un instituto en Tarragona cantando el Cara al sol y caer en la conspiranoia de los ‘chemtrails’ hay un vínculo llamado redes sociales. Es uno de los factores de la creciente percepción benévola de la dictadura por parte de los jóvenes. Jordi Satorra, director del Institut Martí i Franquès, detecta una «no penalización del periodo franquista ligada a un nacionalismo español más de derechas, a través de comentarios de familias o de compañeros». El blanqueo de esa ideología es una realidad en los centros educativos.
«No es algo escandaloso, ni siquiera se verbaliza ni hay conflicto, pero sí se ven más banderas en las pulseras. Es algo que te cuentan los mismos padres y se debe a muchas horas de consumo de redes. Algunos están siete horas al día, sin ningún control», advierte Satorra. El algoritmo, que refuerza la creencia y la radicaliza a la hora de ofrecer contenidos, ayuda a difundir desinformación a golpe de reels y tiktoks.
La preocupación entre profesores y directores por esta deriva es palpable. «Es muy sorprendente cómo se ponen a cantar el Cara al sol o de repente uno dice ‘Arriba España’. Y son críos pequeños», afirma una profesora de un instituto en Tarragona.
Sacrificar libertades
Escenas así le ponen contexto a los resultados de algunas encuestas. El último barómetro del CIS revela que más de un 21,3% considera que los años del franquismo fueron «buenos» o «muy buenos» y que, además, casi un 20% de los jóvenes que han nacido y crecido en democracia (de entre 18 y 24 años) valoran positivamente la dictadura.
Jaume Camps, profesor del Departament d’Història i Història de l’Art de la URV, admite que «ha subido el porcentaje de jóvenes que no valoran el sistema democrático y que sacrificarían libertades. Eso es preocupante».
La doctrina extrema cala a través de las redes sociales como los bulos de los ‘chemtrails’
Camps alude, entre las causas, a «la ola reaccionaria que se impone en ciertos discursos y en mensajes en redes sociales que tienen mucho impacto, en parte por el trabajo que está haciendo en ese entorno la extrema derecha». El profesor de la URV sostiene que «esta inercia entronca con esa creencia en el sacrificio de las libertades de todos, y eso es individualismo puro y duro».
Los últimos sondeos del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) avisan del peso de las corrientes antidemocráticas en la juventud. Un 16% de los menores de 25 años en Catalunya prefiere un régimen autoritario, mientras que aproximadamente uno de cada cinco se plantearía votar formaciones de extrema derecha. No se trata directamente de un apego masivo al autoritarismo pero sí de una puesta en duda de unos valores democráticos que en otras generaciones se daban por sentados.
«Hay una no penalización de la dictadura», señala Jordi Satorra, director del Institut Martí i Franquès
A eso se añade el desconocimiento. «Que los jóvenes salgan de la ESO sabiendo poco de la dictadura es realmente un problema, porque no conocer el pasado implica repetir errores históricos graves», indica Camps. Algunos docentes alertan de la penetración en adolescentes de dos partidos como Vox y Aliança Catalana y del alcance de una ideología que va más allá de la simpatía por la dictadura medio siglo después de la muerte de Franco. «Es más habitual de lo que parece, por ejemplo, creer que las estelas de los aviones son fumigaciones. Todo eso ocurre por el tremendo alcance de las redes», comenta una profesora. Todo ello, además, «se expresa de una manera superficial, como muy trivializado», cuenta.
Esa laxitud con el franquismo está emparentada con la creencia antivacunas u otras teorías pseudocientíficas que beben de la desinformación y las ‘fake news’. «La manera de informarse ha cambiado por completo. Los jóvenes se enteran de todo por las redes y ahí les llega mucho contenido dudoso, en un terreno donde todo el mundo puede dar su opinión sin estar verificada. Son mensajes simples, concisos, basados en la sentimentalidad y con facilidad para conectar. Todo eso cala en jóvenes y también en mayores», indica Camps.
Una profesora de instituto de Tarragona admite que hay adolescentes que cantan el Cara al sol
Magí Aloguín, profesor de Historia, cree que hay «una parte de exageración, un poco para asustar, para obtener rédito electoral», aunque es cierto que hay una « derechización creciente de la juventud que yo percibo». Aloguín habla de un efecto pendular, que parte del 15-M y ha ido al otro extremo, donde la radicalización hacia la ultraderecha y en último término hacia el franquismo es una suerte de rebeldía y de actitud antisistema.
Aloguín cita como mecanismo de lo que está sucediendo la película '¡Arriba hazaña!' (1978). Allí los jóvenes de un internado masculino de los años 50 reciben el adoctrinamiento ultra de los sacerdotes contra lo que supuso la República y, en una sublevación contraintuitiva, se ponen a ensalzar a Azaña, el presidente de la Segunda República. «A consecuencia de vender un producto de forma obsesiva, se logra el efecto contrario», diagnostica Aloguín.
«Existe un relativismo contra el conocimiento», lamenta Magí Aloguín, profesor de Historia
Este profesor señala una causa educativa: «La calidad de la enseñanza ha decaído mucho, en parte por problemas de masificación o inmigración pero también por el exceso de burocracia en la labor docente, que consume mucho tiempo, y también por unos principios pedagógicos erróneos». Aloguín lamenta «el relativismo, que hace que la adquisición de conocimientos esté penalizada. Es la negación del conocimiento».
¿Cómo contrapesar todo eso? «Aunque no es mi ámbito, cuando veo que están cantando el Cara al sol les pongo en contexto. Les digo '¿sabes lo que estás cantando? Les intento explicar de forma neutra lo que era una dictadura: a muchos musulmanes les cuento que no estaba permitido ejercer una religión que no fuera la católica. Procuro no entrar en debates, simplemente les doy datos de fondo para que entiendan qué están defendiendo», dice una docente.
El regreso a los antiguos roles de género es una puerta de entrada para captar a los jóvenes
Jaume Camps apuesta por «hacer que conozcan la realidad del franquismo, que sepan lo que significó que el dictador muriera en la cama, lo que pasaba con las mujeres, con los homosexuales. Hay que ser objetivos y desmontar las falacias que corren y que apuntalan ese discurso de que con Franco se vivía mejor, que ahora vemos que no está superado». Satorra, desde el Martí i Franquès, defiende «el trabajo intenso de Memoria Democrática que se hace en el aula».
¿Se enseña correctamente la historia ? «Los docentes tienen un temario muy amplio y un tiempo limitado», explica Camps. Aloguín sostiene que «en segundo de Bachillerato se enseña Historia de España, pero no todo el mundo llega ahí. La forma en la que se analiza la historia contemporánea a veces es muy sectaria, es un relato de buenos y malos ya veces hay una sobrerrepresentación del nacionalismo catalán».
Ana Sofía Cardenal, profesora de Derecho y Ciencia Política en la UOC, define el canal de entrada y a la vez el perfil de jóvenes seducidos por estas propuestas: «Los jóvenes se informan exclusivamente por redes sociales y por ahí les llegan estos mensajes de partidos como Vox o Aliança Catalana, que blanquean el franquismo. Y entran por una cuestión de género, de volver a los roles de antes. Por eso la mayoría de los jóvenes a favor de esos valores autoritarios son varones».