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3.000 grullas de papel en el árbol de los deseos

Todas las escuelas de Tarragona elaboran 'origamis' que la Fundació Mútua General de Catalunya ha convertido en dinero para la Marató
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Foto de familia tras la colocación de  origamis en el árbol de los deseos situado en el Ayuntamiento. Foto: Aj. Tgn

Foto de familia tras la colocación de origamis en el árbol de los deseos situado en el Ayuntamiento. Foto: Aj. Tgn

Paula Ustrell, alumna de quinto de Primària del colegio Mare Nostrum no se puso nerviosa a pesar del momento solemne en el que estaba. Con voz clara y segura leyo una antigua leyenda japonesa –Senbazuru– que explica que la persona que haga mil grullas de papel (con la técnica de papiroflexia) le será concedido un deseo.

De hecho, la leyenda nipona ha servido a la Fundación Mútua General de Catalunya para motivar este año a los alumnos de toda Catalunya –de 150 escuelas– a que conocieran la técnica de la papiroflexia (origami en japonés) y crearan con ella estas grullas de papel. A cambio la entidad donaría un euro por cada origami realizado a la Marató de TV3.

Aunque el límite de la donación de la Fundación Mútua General de Catalunya ha sido de 60.000 euros, dinero que este año se dedicará a la investigación de las enfermedades del corazón, lo cierto es que las escuelas catalanas se han volcado hasta el punto de realizar 176.943 grullas de papel, de las cuales 8.000 han sido elaboradas por todas las escuelas de la ciudad.

Una parte de éstas, unas 3.000 unidades, decoran este año el árbol de los deseos que el Ayuntamiento planta en la entrada principal del edificio desde hace siete años. Ayer por la mañana, una amplia representación escolar (profesores y alumnos) y el propio alcalde Josep Fèlix Ballesteros inauguraron el árbol oficialmente junto a la representante de la Fundación Mútua General de Catalunya en Tarragona, Sílvia Gomis.

La pequeña Paula esperó a que el alcalde Ballesteros diera la bienvenida a todos y contextualizara la decoración tan emotiva de este año. Seguidamente, la pequeña alumna de diez años leyó la historia emotiva de Sadako Sasaki, una niña japonesa que deseaba curarse de su enfermedad, provocada por la radiación de la bomba atómica que cayó en Hiroshima en 1945.

Su amiga Chizuko le explicó que si hacía mil grullas se curaría. Y Sadako no dudó en empezar esta misión. La cruda realidad fue que ella falleció antes de alcanzar la cifra mágica. Hizo 664. El resto lo hicieron sus amigos como homenaje a la pequeña y transmitir un mensaje de paz mundial. Con este fin, las grullas de papel tarraconenses decoran el árbol de los deseos.

La fiesta terminó con villancicos de la Escola Municipal de Música y un desayuno.

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