A Carmen los paseos con Olga le dan vida

Solidaridad. Olga es voluntaria de Cáritas y acompaña a Carmen en el programa Ara al teu costat. Hay 80 parejas como la suya, pero urgen voluntarios para cubrir la demanda 

NORIÁN MUÑOZ

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Olga y Carmen se encuentran en el piso de esta última. FOTO: pere ferré

Olga y Carmen se encuentran en el piso de esta última. FOTO: pere ferré

Carmen Redondo (81 años) nos recibe en su piso lleno de detalles que dan fe de su antiguo trabajo como modista. Se ha puesto guapa para las fotos y se le alegra la cara nada más ver entrar a Olga Marco, la voluntaria de Cáritas que le hace compañía una vez a la semana desde hace cuatro años.

La vida de Carmen, viuda, cambió por completo cuando sufrió un ictus del que le llevó largo tiempo recuperarse y que le ha dejado secuelas. Comienza a contarlo pero enseguida deja paso a su sentido del humor: «Ahora me pasa lo que no sucedía cuando era joven, que los coches paran para que yo pase», dice, y las dos se ríen con ganas. Carmen agrega: «Llorar no te cura; reír tampoco, pero al menos te lo pasas bien». Risas otra vez.

Carmen vive sola, pero su hija está pendiente de ella. También tiene una cuidadora con quien se lleva bien y que va varias veces a la semana; y servicio de teleasistencia... Pero por sus problemas de movilidad apenas sale de casa y estar sola se hace largo, especialmente para alguien tan sociable como ella.

Por eso es fácil intuir por qué los encuentros que tiene una vez a la semana con Olga le dan la vida. Generalmente quedan para dar un pequeño paseo por el barrio, con el añadido de que así Carmen se encuentra con las vecinas.

Si el tiempo no acompaña se quedan en casa, pero si algo no falta en estos encuentros son las charlas largas. Olga dice que tienen muchas cosas en común: «Estábamos destinadas a encontrarnos». Y Carmen le tira de la lengua para que le cuente lo que ha hecho, los sitios a los que va (Olga también es voluntaria en otros programas). «Así a través de ella es como si hubiera estado en otros sitios», relata.

Urgen nuevos voluntarios

Carmen y Olga forman parte del programa de Cáritas Diocesana de Tarragona ‘Ara al teu costat’ de acompañamiento a personas mayores que viven solas. En total hay unas ochenta parejas en la demarcación, pero Laura Justicia, técnica del programa, señala que hacen falta muchos más voluntarios, especialmente porque la demanda se ha disparado, sobre todo después de la pandemia.

Para ser voluntario, además de estar sensibilizado, es suficiente con comprometerse a dedicar dos horas a la semana. No hace falta tener conocimientos específicos, ya que Cáritas se encarga de la formación de los futuros voluntarios.

Además, recuerdan, no se trata de una labor asistencial, sino de un acompañamiento emocional. De hecho, Olga solo es ocho años menor que Carmen. Es por eso que a las personas jubiladas que tienen interés les anima a probar la experiencia: «No supone ningún esfuerzo físico y sí que da muchas satisfacciones», apunta. A Carmen, tan dicharachera, por un momento se le quiebra la voz: «Es que estoy tan agradecida...».

Las personas mayores a las que se hace acompañamiento llegan al programa a través de diferentes vías, desde los servicios sociales municipales, hasta los centros de atención primaria y, cómo no, las Cáritas de las parroquias, como cuenta Rosa Maria Mor, responsable de la Parroquia de Sant Pau.

Relata que la pandemia complicó mucho las cosas pero consiguieron seguir en contacto telefónico. «Para algunos los voluntarios son las únicas personas con las que hablan en el día», apunta. Las Navidades, además, son un momento crítico. Algunos tienen a la familia lejos y la situación de los contagios ha complicado más las cosas.

También para otros programas

Aunque la pandemia ha despertado el interés por el voluntariado, especialmente entre los jóvenes, las necesidades también han aumentado, así que hace falta contar con más. Además, algunos voluntarios que llevaban muchos años colaborando ya no pueden hacerlo porque son vulnerables.

Así lo explica Pilar Ribas, coordinadora de acción social de Càritas Diocesana. Pone el ejemplo de los cursillos de catalán y castellano, para adultos, para los cuales también se necesitan voluntarios que refuercen la labor de los docentes.

En total en la entidad hay unos 1.400 voluntarios como Olga, que se despide de Carmen. Esta se lamenta de que la Covid nos haya quitado los abrazos... Y se ríe.

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