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«A lo mejor acabamos con dos terminales para desembarcar cruceros»

El nuevo Moll de Balears y la ZAL. Son dos de los principales proyectos que se impulsarán a finales de este año desde el enclave tarraconense 

Núria Riu / Núria Pérez

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El presidente de la Autoritat Portuària, Josep Maria Cruset, durante la entrevista. FOTO: pere ferré

El presidente de la Autoritat Portuària, Josep Maria Cruset, durante la entrevista. FOTO: pere ferré

 Josep Maria Cruset fue nombrado oficialmente presidente de la Autoritat Portuària de Tarragona el 23 de noviembre. El riudomense sustituyó en el cargo a Josep Andreu. Licenciado en Ingeniería Química en la Escola Tècnica d’Enginyeria Superior d’Enginyeria Química de la URV y MBA por esta misma universidad, Cruset ha sido alcalde de Riudoms desde 2007 así como vicepresidente de la Diputació de Tarragona desde 2011.

¿Cómo ha sido el aterrizaje?
No hay nada como llegar a una institución con mucha musculatura, en la que puedes desarrollar capacidad de trabajo y aspirar a asumir lo que te propones.

En la primera rueda de prensa presentó el balance de 2018 en el que se constataba que el Port de Tarragona ha pasado del cuarto al séptimo puesto en el ránking de puertos del Estado. ¿Qué estrategia seguirá para recuperar posiciones?
Cada ejercicio hay un conjunto de factores económicos coyunturales. Debemos ser justos. Cuando coincide que no hay ninguna parada química y los resultados son récord, como sucedió en 2017 hay que indicar su excepcionalidad, lo mismo cuando coincide que hay dos en un mismo ejercicio como fue el caso de 2018. Si no parece que los resultados son malos por culpa de una mala gestión cuando, en realidad, una parada es positiva para el territorio porque implica grandes inversiones y garantiza la viabilidad futura de nuestras plantas

¿La apuesta debe ser la especialización o la diversificación de tráficos?
Tan importante es mantener la especialización en el core business, que son los graneles líquidos y sólidos, como ir trabajando en la diversificación y captación de nuevos. 

El sector químico es muy importante, pero los plásticos se están desviando hacia Asia. ¿Les ha llegado esta preocupación?
Esta operativa está supeditada a cosas que pasan a nivel mundial y eso es incontrolable. El hub químico que hay detrás del Port es muy potente y no puede deslocalizarse. Tan solo hay que ver el esfuerzo inversor que siguen haciendo para ver que tienen futuro. 

Los contenedores siguen siendo la asignatura pendiente.
Correcto. A nivel global hay una estrategia de las navieras, que concentran en unos mismos puertos las operativas, de forma que sea más fácil mover un barco entero en líneas regulares. Esto dificulta este tráfico, que se concentra en los grandes puertos. Pese a ello, no entendemos que sea un mercado perdido. Estamos haciendo una estrategia muy potente con la estación intermodal de La Boella y el puerto seco de Guadalajara.

¿Puede ser la salvación?
Más que salvación es la potenciación de este tipo de tráfico. 

¿El Moll de la Química ya está todo concesionado?
Tenemos la presión de las empresas para poder empezar obras y ampliar sus instalaciones. Si no fuera porque hemos retenido una parte de la terminal, para nuevas oportunidades de mercado, a día de hoy lo tendríamos todo concesionado. 

Una de las inversiones de este ejercicio es la ZAL. ¿En qué fase está el proyecto?
Está en exposición pública en la Comissió d’Urbanisme y los municipios tienen hasta el 24 de marzo para hacer alegaciones. Pasado este periodo deberán responderse pero con el trabajo previo que ha habido creemos que habrán pocas. Seguramente en la Comissió de abril se hará la aprobación definitiva y a partir de ahí estará en nuestras manos iniciar las obras.

¿Cuándo cree que empezarán?
Hay que hacer la licitación, por lo que antes de acabar el año habrá obras en la ZAL.

¿Qué va a hacerse en esta primera fase?
Lo primero será la vialidad y la infraestructura básica. Simultáneamente estaremos tramitando la Xarxa Natura 2000, que contempla una laguna central para que las especies protegidas puedan anidar y recuperar el entorno. 

¿Seguirá adelante este año el Moll de Balears?
Sí. En estos momentos estamos en la fase de los estudios complementarios. La dificultad de ejecución es elevada, pero los técnicos del Port están acostumbrado a ello. La intención es que antes del verano estén los proyectos acabados. Después del verano, los informes de Puertos del Estado y antes de acabar el año comenzar las obras.

Si empiezan las obras antes de fin de año, ¿qué significa?
Acabadas a mediados de 2021. Son unos dieciocho-diecinueve meses de obras.

¿Será el nuevo muelle de cruceros?
Lo será en la primera fase. Empezará como terminal de cruceros aunque estará diseñado para que sea multipropósito.

¿A dónde será el muelle de cruceros definitivo?
Hay tres escenarios. El Moll de Balears, el Dic dels Prats y la terminal a pie de ciudad. La confusión se produce cuando se contempla que los tres escenarios son simultáneos. El Moll de Balears es el más inmediato, el Dic dels Prats tiene un horizonte de cinco años por delante para poder iniciar los trámites. Lo que significa que en seis o siete años podemos ir allí y el del pie de la ciudad tiene un horizonte que nos podemos ir a los diez años. Los proyectos valen mucho dinero, las obras son largas y los trámites asociados son espectaculares. 

¿Podría alargarse Balears para ir directamente a Tarragona?
No, Balears tiene una realidad, que está en una zona del puerto que mueve los graneles y no le corresponde. Puertos del Estado acepta la terminal de cruceros provisional hasta que no podamos irnos a otra parte. Lo importante es que tenemos claro el horizonte y que las provisionalidades no se convertirán en definitivas. El Moll de Balears lo necesitamos para otros tráficos. También necesitaremos el Dic dels Prats para otros tráficos y, por tanto, el horizonte es el de la ciudad. Aunque esto no significa que en el Dic dels Prats no haya cruceros. Tenemos incógnitas por ejemplo sobre cómo impactará el CRT de Vila-seca y Salou en el territorio. A lo mejor genera un movimiento específico de cruceristas que puede hacer interesente esta opción y podemos tener dos sitios en los que desembarcar.

¿Cuál sería entonces el horizonte definitivo?
Lo prudente son quince años para el muelle definitivo en Tarragona.

¿Por qué se ha demorado tanto el Dic dels Prats?
Porque es una tramitación compleja desde el punto de vista del estudio medio ambiental. Tenemos la suerte que hay la Xarxa Natura 2000, que ha generado cambios en el proyecto. 

¿Cómo será la nueva temporada de cruceros?
Superaremos los 100.000 cruceristas. Estamos en la fase de maduración del producto tal y como lo tenemos ahora, en el Moll de Llevant, seguramente llega a su capacidad.

¿Les preocupa el cambio de fecha de Costa Cruceros, que este año llegará los domingos?
Es una incógnita y un reto para la propia ciudad. Si en un domingo llegan de 2.500 a 3.000 personas se abre una oportunidad de negocio en aquellos sectores que trabajan en este entorno más inmediato. 

¿Les preocupa que si se encuentran los comercios cerrados el nivel de satisfacción de la vista pueda bajar?
Junto con el Ayuntamiento estamos trabajando en esto, pero la ciudad tiene una zona que es la Part Alta en la que los comercios están abiertos y funciona. Es evidente que necesitamos que cuando atraquen los cruceros se encuentren con la dinámica necesaria para que se sientan cómodos.  

¿Hay un techo de crecimiento?
Sería intrépido establecer un techo con la realidad actual.  

Después de tres años siendo puerto base de Costa Cruceros, ¿su continuidad está garantizada?
Costa Cruceros nos ha hecho llegar  sus sugerencias de cara a la definición técnica de lo que ellos quieren en el Moll de Balears, por tanto es que tiene un interés futuro en la ciudad de Tarragona.

¿Tienen contactos con otras navieras que puedan establecer una relación similar?
Estamos trabajando con otros sectores de mercado. 

Hace unas semanas se inauguró el remodelado Passeig Marítim. ¿Qué línea van a seguir?
La misma línea. Estamos trabajando para acercar el puerto a la ciudad y en este sentido estamos diseñando cosas no tanto en cuanto a infraestructura sino de comunicación. 

El próximo reto es la reforma del antiguo edificio de la Autoritat Portuària.
Sí, se están desmontando las instalaciones previas y a mediados de abril seguramente estaremos en obras. Para este año hay alrededor de 2,5 millones consignados.

Queda pendiente resolver el aparcamiento, tras suprimirse las plazas del Passeig Marítim.
Están empezando los trabajos para que pueda mantenerse el aparcamiento actual, detrás del edificio de la Autoritat Portuària, enrasarlo con la superficie de las calles, para que no tenga un impacto visual e incorporar una nueva planta. El proyecto se está redactando. 

¿Tarragona mira de cara al mar?
A día de hoy sí.

«No quiero pensar que tras las elecciones no se hayan iniciado las obras de la A-27»

El déficit en infraestructuras es una de las principales reivindicaciones del territorio. Esta misma semana Josep Maria Cruset lo recordó durante la visita que hizo el president de la Generalitat, Quim Torra al Port de Tarragona. ¿Se están perdiendo inversiones por la falta del ancho internacional?

Creo que se están perdiendo oportunidades de forma global para el territorio. De aquí la inquietud y la presión de todos. Por aquí delante pasan cada día una cantidad ingente de contenedores que dan toda la vuelta a la Península, suben por el Canal de la Mancha y desembarcan en puertos del norte de Europa. Son siete días más de navegación que si se puedieran reducir a dos con el Corredor del Mediterrani algunos se replantearían. 

¿El objetivo es captar esos tráficos?
Es evidente que nadie paga cinco días más de subida y de bajada porque sí. Si tuviéramos esta infraestructura se nos abriría esta puerta. Una parte seguiría por el norte, la otra podríamos captarla. Cuantificar qué significa ahora es difícil pero cuando tengamos operativo el Corredor diremos ¡qué lástima los quince años que hemos perdido!.

La fecha era el 2015 y ahora se habla de que el tercer carril podría estar el año que viene.
El horizonte que nos dibujaban era 2021, pero creo que en esta fecha no tendremos el Corredor operativo.

¿Qué ha supuesto que esta infraestructura no esté aún a punto en sus relaciones con las navieras y empresas?
Nosotros siempre hemos sido muy prudentes en las negociaciones. 

¿Cree que ahora sí se trabaja de forma definitiva?
Hay movimiento pero queda un recorrido que aún nos preocupa. El horizonte de 2021, que es el que nos dicen ahora, no lo vemos. Tampoco soy capaz de decir cuándo, pero el proyecto no admite más demoras. 

La otra infraestructura clave es la A-27- Se acaba de anunciar el inicio de las obras del túnel. ¿Se lo cree?
Institucionalmente quiero creérmelo. No quiero pensar que dentro de tres meses, tras las elecciones, pese a los déficits del proyecto actual las obras de la A-27 no hayan comenzado. Creo que no hay que caer en la trampa de que como el actual proyecto no permite el tráfico de mercancías peligrosas se aproveche la excusa para poner el contador a cero. Ahora, que se haga para tráfico general. A nosotros ya nos sirve para los cereales. Después que se haga la tramitación necesaria para las mercancías peligrosas. La A-27 debe abrirse lo antes posible. 

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