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¿A quién le importa el transporte público?

Mientras el alcalde de Salou aspira que puedan llegar turistas en AVE desde París o Berlín, aún no se sabe qué pasará con el servicio de cercanías y los regionales

Núria Riu

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Amediados de los noventa empezaron los contactos entre Fomento y los alcaldes para buscar una solución al cuello de botella ferroviario desde Vandellòs a Tarragona. El objetivo era mejorar las comunicaciones entre Barcelona y València, la segunda y tercera ciudades más importantes del Estado, y como no había (o mejor dicho, no hay) interés por romper la España radial, los inconvenientes que han surgido son de sobra conocidos.

Veinte años más tarde, está a punto de entrar en funcionamiento el nuevo trazado, con la paradoja de que en lugar de mejorar las conexiones, el Camp de Tarragona verá mermados sus servicios. Tarragona y Reus quedan fuera de la línea principal. Salou tiene un proyecto y un compromiso, pero Fomento no ha hecho los deberes y no debemos perder de vista que el apeadero de Salou-PortAventura quedará en un cul de sac. Los más afortunados, o menos desgraciados, serán L’Hospitalet de l’Infant y Cambrils, que estrenarán estación. Otra cosa es que allí paren los trenes.

El ingeniero Fèlix Boronat apuntaba en su intervención en la Cambra de Comerç de Reus que «hemos hecho unas infraestructuras sin tener en cuenta el servicio de cara al ciudadano». Boronat hizo una exposición del sistema ferroviario del Camp de Tarragona que ojalá alguien en este territorio lo hubiera planteado hace veinte años. Aunque quizás estamos a tiempo de evitar que dentro de otros veinte años el panorama aún sea más desolador. Y, para ello, pedía a los dirigentes políticos «estudios técnicos serios sobre la movilidad sostenible y los servicios que queremos»

«En este desmantelar sí o sí se está librando a la Generalitat de toda su responsabilidad como administración»

Olvidémonos por un momento del hoy y pensemos en el mañana. ¿Qué servicio de cercanías queremos? ¿En serio que para ir a Salou y evitar dar vueltas para aparcar no puedo plantearme ir en tren? ¿Y si los turistas de Cambrils pudieran subir al tranvía para ir de compras a Reus o a conocer la Tarragona romana? Son escenarios que pueden parecernos lejanos y que no podemos seguir sin afrontar.

«Si no tuviéramos las vías actuales seguramente tendríamos que construirlas», dijo Boronat. Ahora que está empezando a penetrar este discurso del área metropolitana y la unidad territorial, toca empezar a pensar en cómo conectar los municipios para que en nuestros desplazamientos del día a día podamos utilizar el transporte público. El alcalde de Salou, Pere Granados, afirmaba que quiere una estación de alta velocidad para que «desde París, Berlín o Roma pueda llegarse en AVE a casa nuestra». En cambio se habló poco, muy poco, de cómo quedarán los servicios de las cercanías o los regionales a Barcelona. Es legítimo que los municipios quieran borrar la cicatriz que suponen las vías del tren, vías que por otro lado ofrecen un servicio público. Pero en este desmantelar sí o sí se está librando a la Generalitat de toda su responsabilidad. En algún momento u otro volverá a formarse Govern, y ya que alguien deberá volver a tomar decisiones, estaría bien que ésta también pusiera las cartas al descubierto. Antes de quitar la primera traviesa, ¿los alcaldes ejercerán alguna presión para que no puedan acusarles de que no presionaron para defender el transporte público?

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