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Absuelto un tarraconense de participar en un ataque fascista en Manresa

Trece de los participantes en el ataque fueron condenados por la Audiencia de Barcelona en 2015 penas que oscilan entre los 16 y los 19 años

Àngel Juanpere

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Fachada de la Audiencia Provincial de Barcelona. FOTO: DT

Fachada de la Audiencia Provincial de Barcelona. FOTO: DT

El último acusado –vecino de Tarragona y de 46 años de edad– por presunto intento de asesinato en una paliza a antifascistas delante de la sala Stroika de Manresa ha sido absuelto por la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Barcelona al no quedar acreditada su participación en los hechos.

En la sentencia, de 23 páginas, el tribunal duda de la «fiabilidad» del principal testigo que sustentaba la acusación y no le da plena credibilidad, y tampoco a la identificación del acusado en un vídeo en el que aparecían los implicados.

Por ello, el tribunal le absuelve de dos delitos de asesinato en grado de tentativa, un delito de lesiones con instrumento peligroso, un delito de daños por incendio y una falta de lesiones. Por todos estos delitos, el fiscal solicitaba un total de 23 años y tres meses de prisión, el pago de una multa de 180 euros y una indemnización de 178.209,49 euros.

Trece de los participantes en el ataque fueron condenados por la Audiencia de Barcelona en 2015 penas que oscilan entre los 16 y los 19 años. Sólo faltaba por juzgar al último sospechoso, el vecino de Tarragona. La vista oral tuvo lugar el pasado 19 de noviembre. Durante la misma, el abogado defensor, Claudio Díez-Canseco, solicitó la absolución de su patrocinado. 

La noche del 23 de marzo de 2012 se realizó en dicha discoteca de Manresa un concierto musical punk de «reafirmación del compromiso de la lucha antifascista». Ante ello, uno de los procesados en 2015 convocó a sus compinches –procedentes de Tarragona, Sabadell, Polinyà, Tordera, Esparraguera y Blanes, entre otras localidades–, de ideología contraria a la del acto, a ir a la discoteca y atacar a los presentes con barras de hierro, palos y bengalas.

Y así lo hicieron los procesados en las calles de alrededor del establecimiento. Cubrían sus rostros con capuchas, bragas y pasamontañas para no ser reconocidos. 

Durante su declaración, el procesado de Tarragona negó haber participado en el ataque o estar presente ese 23 de marzo de 2012 ante la Sala Stroika. Indicó que conocía a uno de los implicados porque trabajaba con él, y que otro lo extorsionó para obtener 5.000 euros asegurando que haría daño a su familia.

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