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Adiós a Neus Català: «Seguiremos tu ejemplo»

El alcalde de su pueblo natal, Els Guiamets, insta a no olvidar los valores, convicciones y lucha de esta superviviente del horror nazi que ayer falleció a los 103 años 

m. just/ m. plana/ m. pallàs

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Català en el monumento a Francesc Maciá de BCN durante el homenaje con motivo del 75 aniversario de la proclamación de la II República. FOTO: Guido Manuilo/efe

Català en el monumento a Francesc Maciá de BCN durante el homenaje con motivo del 75 aniversario de la proclamación de la II República. FOTO: Guido Manuilo/efe

La vida de Neus Català se apagó ayer a los 103 años. Superviviente del horror nazi, desde su salida del campo de concentración de Ravensbrück dedicó su vida a contar lo que había vivido, a hacer visible su historia. A que aquella barbarie no quedara en el olvido. Deja a sus espaldas la huella de una mujer fuerte, valiente, activista, feminista, antifascista, republicana. De intensos valores y convicciones. Una luchadora.

Ayer a las 20.45 horas el pregón de Els Guiamets anunciaba la triste desaparición de Català, «la persona más importante del pueblo», asegura el alcalde Miquel Perelló. Els Guiamets vio nacer hace 103 años a esta superviviente y ayer la vio morir. «Fue una militante antifascista internacionalista, y padeció todo lo que padeció a raíz de su lucha, que se agravó por el hecho de ser mujer», describía ayer Perelló después de conocer la noticia. Era una mujer muy querida. Un referente. «Nos llevábamos 60 años, pero aun así, tengo recuerdos de ella desde pequeño… Siempre supe quién era y cuál era su historia», añade el alcalde, quien la describe como una persona muy próxima, «siempre respondiendo todas las preguntas que se le planteaban». Perelló la pone en valor como persona del mundo rural. «Prácticamente no existen referentes en estas zonas y por ello Neus Català era también tan importante», y añade: «Es un lujo tener en nuestro pueblo un referente como lo era ella». El alcalde llama también a «seguir el ejemplo» de Català «con más motivos que nunca en los tiempos que vivimos».

El periodista y escritor Toni Orensanz tuvo varios encuentros con ella. La entrevistó en distintas ocasiones. «En todas ellas me pareció que era una mujer muy consciente de algo que me parecía muy importante: la necesidad de que quedara constancia del horror que vivió la gente en los campos de exterminio». Un deber ético al que respondió hasta los últimos años de su vida. «Desde que sale y se hace la foto, ella entiende que este es su deber», explica Orensanz, recordando que «se están muriendo los testimonios del mal absoluto». También remarca que personas como Català siempre tuvieron miedo de que llegara un momento en que la gente no les crea, o que les olvide, sin hacerse a la idea de lo que sufrieron en realidad. «Cada vez hay menos testigos del horror vivido en primera persona, con la magnitud más bestia que podamos imaginar», añade.

Orensanz la define como una mujer «fuerte y valiente», que tuvo el empuje de hacer algo que otros no pudieron, «hasta el punto de convertirse en un símbolo de la resistencia y de aquella  cruel realidad». «Es un reconocimiento que le debemos», insiste.

«El libro me impactó»

Núria Griso, vecina de Montblanc, conoce a Carme Martí, autora del libro sobre Neus Català Un cel de plom, y tuvo la oportunidad de conocer también a la protagonista de la historia. Fue de las primeras en escribirle una carta tras la publicación del libro. «En la parte final del volumen figuraba la dirección de la residencia de Els Guiamets. Tuve dudas pero le escribí. El libro me impactó. Y luego la autora, Carme Martí, me propuso ir a visitarla», explica. Fue en 2012. Y recuerda con intensidad aquel primer encuentro: «Tenía la cabeza muy clara y una memoria extraordinaria». Cuando llegó, estaba leyendo un libro de Ravensbrück. «Leía sobre esto porque era su vida.

Estuvimos hablando tres o cuatro horas. Ella se veía con la obligación de explicar lo que vivió. No solo por quienes sobrevivieron a aquel horror, sino  por todas las mujeres que murieron allí», cuenta. Esta vecina de Montblanc pudo asistir a los reconocimientos que tanto la Generalitat como el Ayuntamiento de Barcelona dedicaron a Català. «Me hizo mucha ilusión», señala.

El alcalde de Montblanc, Josep Andreu, conoció a Català el pasado mes de octubre. Nunca había coincidido con ella, pero aprovechando que Montblanc inauguró en septiembre una calle dedicada a ella, decidió ir hasta els Guiamets, junto al concejal de Medi Ambient, Santi Porta, para conocerla y explicarle que la habían homenajeado. «Tuvo momentos de mucha lucidez. Incluso nos cantó canciones de la República y la Guerra Civil», recuerda Andreu, quien la describe como «un personaje fascinante», de «unas convicciones extraordinarias».

«Es una gran pérdida porque fue un testimonio vivo del horror de los campos de concentración. En Amposta trabajamos por la memoria histórica, y a Català la reivindicamos también como catalana deportada, y como mujer», afirma el alcalde de Amposta, Adam Tomàs. El municipio tiene desde 2016 una plaza dedicada a ella. «Le estamos agradecidos. Hemos podido aprender de lo que tuvo que vivir, y ha sido una muestra de gran fortaleza la que tuvo para explicarlo», dice. Los mensajes de luto fueron constantes durante toda la tarde de ayer, para recordarla y poner en valor su papel como mujer, luchadora y preservadora de la memoria.

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