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Adolescencia, esa edad en la que todo es un dramón

Todas las plataformas saben que el mercado juvenil es agradecido y provechoso

Yolanda Fernández

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Yo nunca, Sex Education o Euphoria, un claro exponente de series juveniles. Foto: DT

Yo nunca, Sex Education o Euphoria, un claro exponente de series juveniles. Foto: DT

La adolescencia, ay la adolescencia... Si estáis pasando este confinamiento con algún adolescente seguro que sabéis de qué os hablo. Todo para ellos supone un drama, una angustia o una alegría infinita. No hay término medio. O el mundo está contra ellos o con ellos. Están en una edad difícil, en la que encontrar el punto medio es bastante complicado. Son consumidores natos y devoran con ansia todo lo que se les ofrece. Y esto lo saben los creadores, por lo que hay una amplísima oferta de series dirigidas para ellos. No obstante, no os equivoquéis, no es necesario ser adolescente para disfrutarlas. Aquí tenéis una buena muestra de ello.

YO NUNCA. Esta fresca comedia que acaba de estrenar Netflix ha sido la serie más vista durante la última semana en Estados Unidos y si la ves, entenderás por qué.

Yo nunca narra la vida de Devi (Maitreyi Ramakrishnan), una chica estadounidense de origen indio, traumatizada por la súbita muerte de su padre, shock que le produce una repentina parálisis que la deja temporalmente en silla de ruedas. Devi tiene una madre bastante peculiar que intenta que su hija viva bajo los preceptos que su religión y su origen indio les marca. Pero Devi es una chica de su tiempo, inquieta y curiosa que tiene como único afán acostarse con el guaperas del instituto, Paxton (Darren Barnet). Cómo no,  cuenta con dos amigas inseparables que la apoyan y la ayudan en todo. Uno de los puntos fuertes de la serie son sus guiones. Los golpes de humor, a veces absurdos, en boca de Devi te provocan la carcajada instantánea. Es inevitable enamorarse un poco de su torpeza, sus salidas de tiesto y las situaciones rocambolescas en que se ve envuelta en más de una ocasión.

Los diez capítulos, de media hora cada uno, que forman su primera temporada son ideales para maratonear y pasar un rato más que divertido. Pero si con todo esto no estás suficientemente motivado, hay un punto que seguro que, como mínimo, te va a picar tu curiosidad. La serie está narrada con una voz en off que, en su versión en inglés, está narrada por el extenista norteamericano John McEnroe. ¿Puede haber algo más loco? Dadle una oportunidad porque merece mucho la pena.

SEX EDUCATION. Este es otro producto Netflix algo más veterano. Lleva ya emitidas dos temporadas y asegurada una tercera, con un éxito más que aceptable.
También en tono de comedia,  narra las vicisitudes que vive Otis Milburn (Asa Butterfield), un joven tímido y virgen cuya madre es una terapeuta sexual divorciada, encarnada por Gillian Anderson, con una vida sexual muy activa, y que no tiene ningún tipo de tabú para hablar sobre el tema. No puede haber dos personalidades que choquen más que la de este hijo y esta madre.
Otis crea junto a una compañera una clínica de terapia sexual clandestina en el instituto y aunque al comienzo es muy reticente a llevarlo a cabo, termina convenciéndose y se convierte en el gurú sexual de todos sus compañeros. Recordemos que es virgen, ¿no me digáis que no tiene su punto?

Al igual que la anterior serie, el público al que va dirigida es esencialmente juvenil, pero algo tienen ambas que gusta igual a padres que a hijos.
Siendo una serie británica, su ambientación y puesta en escena nos recuerda a cualquier instituto norteamericano más que a uno británico, pero el tono y el desenfado es muy inglés. Esta combinación de conceptos da como resultado un producto bastante curioso y que engancha mucho.

Durante las dos temporadas, los personajes van evolucionando sin decaer en ningún momento. El tono de dramacomedia es tal vez más evidente durante la segunda, hecho que hace que se convierta en un producto más maduro. Asimismo, la tercera también promete mucho.

EUPHORIA. Esta serie producida por HBO es seguramente la más densa de las tres. Bueno, seguramente no, ¡seguro! Y hasta me atrevería a decir que aún estando protagonizada por adolescentes, no creo que su público objetivo sean ellos, sino más bien uno más adulto. Los temas que se tratan son duros y polémicos y la primera temporada no ha dejado indiferente a nadie.

Las series de instituto no son frecuentes en el catálogo de HBO, pero oye, cuando se ponen, se ponen. Euphoria es un remake de una serie israelí. Está protagonizada por Zendaya, que interpreta a Rue Bennett, una joven que atraviesa una fase de angustia existencial y rebeldía. Junto a su grupo de amigos viven con intensidad su primeros escarceos amorosos, tontean con las drogas y se plantean qué quieren ser en la vida.

El tono de Euphoria es áspero y uniforme, siendo los ocho capítulos de su primera temporada dignos de ver con calma. No es una serie para maratonear, pero sí para ver y disfrutar.
Producida por el rapero Drake y escrita y dirigida por Sam Levinson Euphoria es visceral, incómoda y parece creada para perturbar al espectador adulto, pero tiene algo hipnótico que te provoca querer saber cómo van a evolucionar las diferentes historias de sus protagonistas. Este drama muestra las luces y sombras de una generación. 

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