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Adrià Salvador: «Me parece raro que la gente quiera comprar mi disco»

El tarraconense, excomponente del grupo Febrero, lanza un álbum en solitario bajo el pseudónimo Azote, en el que mantiene sus raíces indies pero da un paso hacia sonidos más rockeros

Javier Díaz Plaza

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Adrià Salvador, o Azote, sentado en un banco en la plaza Alcalde Lloret de Tarragona. FOTO: Pere Ferré

Adrià Salvador, o Azote, sentado en un banco en la plaza Alcalde Lloret de Tarragona. FOTO: Pere Ferré

Adrià Salvador (Tarragona, 1981) es un tipo singular con un gran sentido del humor. Es un músico que no se gana la vida con la música, sino con el herbolario que regenta en la desconocida calle  Assemblea de Catalunya de Tarragona. El excomponente de Febrero ha autoeditado un disco en solitario bajo el pseudónimo de Azote, su alter ego. El título es homónimo. Canta y toca la guitarra y los teclados en un álbum de diez canciones grabado en diversos estudios de la provincia, con la colaboración de amigos, y mezclado en Barcelona por Santos Berrocal (Sidonie, Love of Lesbian). Es su primer trabajo ‘oficial’ en solitario.

Después de escuchar el disco tengo la sensación de que está enfadado con el mundo.
Son canciones bastante críticas con la sociedad y también autocríticas conmigo mismo y con el ser humano.

¿Qué le ha hecho la especie humana?
Las canciones de Febrero eran más bien introspectivas, emocionales, con una visión positiva, entusiasta y optimista de la vida, y al acabar el periodo del grupo me apetecía hacer algo muy diferente y decidí explorar la vertiente más crítica. Y fue fácil porque el ser humano lo pone muy fácil.

Atiza a Tarragona, a la química, la televisión... Le da a todo.
Hay muchos azotes por repartir.

¿Por qué el nombre Azote?
Por dos motivos. El primero, musical: quería hacer canciones que impactaran tanto a nivel de sonido como de letras, que no dejen indiferente. Y luego por la connotación de castigo, de reprimenda. También tiene un cierto punto sexual.

De hecho, uno de los temas se titula ‘Follar’.
Quería hacer una canción de amor y, de hecho, es una canción de amor. Los versos son muy bonitos, aunque está feo que yo lo diga, y contrastan con el estribillo, que es como si se quitaran las máscara y dijeran aquí hemos venido a lo que hay.

¿Las canciones están compuestas para este disco o las tenía guardadas en un cajón?
Las fui haciendo poco a poco, de tres a tres. No había ningún concepto, ningún hilo conductor para que acabaran en un disco. La idea era ir sacando canciones y colgar los video lyrics en YouTube. Cuando ya tenía seis temas grabados y otros tres compuestos es cuando vi que podría haber un argumento que la cierta uniformidad.

La crítica.
Sí. Vi que las canciones se podían reunir en un disco y dije «pues vamos a hacerlo». Fue algo improvisado. Además, mucha gente me lo pedía e incluso lo querían comprar, que eso me pareció más raro.

En este disco mantiene la raíz indie de Febrero, pero tiende a sonidos más rockeros.
Estoy de acuerdo. El último disco de Febrero ya era más rock y ahora con este quería algo más agresivo, rudo y distorsionado, con la voz más saturada. Más azote. Más castigador.

¿A qué público se dirige?
A quien le guste. En el fondo, las melodías que hago son bastante pop, aunque las letras tal vez no. Es un disco que engancha a la gente a la que le gusta el pop o el rock, e incluso tiene un toque punky. He abierto el abanico de gustos. Me he encontrado con muchos fans que arrastraba de Febrero a los que el disco les ha entrado muy bien.

Es su primer disco en solitario, o casi.
Podemos decir que es el primero, sí. Hice otro que grabé en diez días y no publiqué que se llamaba Excursión. Puse en redes sociales que había hecho un disco y que quien lo quisiera que me lo pidiera. Públicamente ya no existe, estoy contento con él, pero tuvo su momento y ya está. 

¿Y por qué sí ha publicado ‘Azote?
No nos engañemos, es una cuestión romántica, de satisfacción propia: yo quería un disco con estas canciones. Y supongo que mucha gente que lo ha comprado, también. Hoy en día, que está toda la música en streaming, está bien también tener un disco y poder tocarlo.

¿Qué música escucha?
Demasiadas cosas. Ahora estoy en una fase más country y folk western. De hecho, mi próximo disco será de ese estilo. 

¿Habrá más Azote?
No sé si será Azote, puede que no. Azote surgió como una especie de pseudónimo, un alter ego. El personaje con sombrero y gafas que sale en los vídeos y fotos soy yo, pero en realidad es otro. En el siguiente disco quizá sea otro alter ego, no lo sé aún.

¿En qué fase está?
Estoy grabando ya.

¿Un músico no descansa?
A mí me gusta estar constantemente componiendo y tocando, te mantiene vivo y es muy creativo. 

¿Habrá conciertos de Azote?
No, son canciones para ser escuchadas en YouTube, Spotify o disco, pero no van a sonar en directo.

Es tajante.
La gente me dice que toque y yo le digo que no.

¿Y no le pica el gusanillo?
Toco poco porque entre el trabajo y la familia no me queda mucho tiempo. Llevo unos años que me apetecía hacer esto, música en la intimidad, doméstica y ensayar con los amigos sin hacerlo público. Con el próximo disco ya veremos qué pasa.

¿Tarragona es una ciudad propicia para ser músico?
No. Culturalmente, considero que está dormida. No es una crítica a las instituciones, que intentan hacer cosas, a veces bien y otras mal, pero es verdad que la población es bastante retraída en este aspecto.

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