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Afará Ancestors: «La gente vibra y disfruta mucho en todos nuestros conciertos»

Entrevista. Presentan su primer disco el sábado en Yamaha Music School (20 h). «Estamos muy contentos de dar a conocer ‘Ilé Mi’ en Tarragona. Invitamos al público a venir, dejarse llevar y descubrir»

M. Victòria Bertran

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Adama Kone (ngoni), Baba Maiga (calabaza) y Luis Cojal (contrabajo y voz) son Afará. foto: Anna Gil Gispert

Adama Kone (ngoni), Baba Maiga (calabaza) y Luis Cojal (contrabajo y voz) son Afará. foto: Anna Gil Gispert

Para quienes aún no os conozcan: ¿qué es Afará Ancestors y quiénes formáis el grupo?
(Luis Cojal). Afará Ancestors somos un grupo formado por Adama Kone al ngoni, Baba Maiga a la calabaza, y yo, Luis Cojal, contrabajo y voz. Adama y Baba son de Mali, y yo nací en Cuba. Todos llevamos ya años en Catalunya, yo en concreto 25. Juntos hemos creado un sonido único, muy particular, que se corresponde con una manera muy abierta de entender la música y el encuentro de sensibilidades, trayectorias musicales y culturas diferentes.

¿Cómo definiríais vuestro primer disco, ‘Ilé Mi’ (Slow Walk Records, 2018)?
(Luis Cojal). Ilé Mi significa «tierra mía» en lengua yoruba. El álbum es la materialización de un proyecto musical que es como un puente entre esa África que fue llevada a Cuba y siguió desarrollándose allí por otros caminos aun manteniendo su raíz; y el  África digamos madre. 

¿Qué significa para un músico de un instrumento tradicional maliense tocar en un proyecto como el de Afará?
(Baba Maiga). Es un grupo que empezó por una amistad, y esto para mí es lo que es la música: la conexión. Cuando conocí a Luis y decidimos tocar juntos, me di cuenta de que íbamos a hacer algo nunca visto: contrabajo, calabaza, ngoni... no hay otra formación así. Además, en este proyecto hay una parte que es totalmente espiritual, totalmente ancestral. 

¿Cómo puede ser que instrumentos tan diferentes den como resultado una experiencia tan armónica? ¿Es la magia de la música, o de la amistad?
(Luis Cojal). Yo creo que si el factor humano no está por encima de la música, no se puede crear música. Y Afará es un puente emocional y cultural, es mucho más que música.

Por mucha amistad que exista, ¿es tan fácil el entendimiento, teniendo en cuenta que venís de trayectorias tan diferentes?
(Baba Maiga). Es fácil, sí. Yo vengo de una familia que hace medicina tradicional y usa la música y la danza para curar. En África todo es a través de la música. Yo lo he estudiado y creo que puede desarrollarse más y darlo a conocer. Cuando la gente te ve tocando, no tiene que sentirse atrapada solo por el sonido, sino por cómo te mueves, la energía que desprendes...

¿Y el ngoni?
(Luis Cojal). Adama Kone es un djeli, un griot, un narrador de historias. Su función va más allá de ser un instrumentista de ngoni, ya que no se trata solo de proporcionar el deleite de la música, sino también de llamar la atención sobre lo que está contando, sobre la historia que está contando. No es como en Occidente a veces percibimos la música, sino que es mucho más profundo. Un djeli es como una biblioteca africana, y la personalidad de djeli de Adama está presente también en el grupo, por todo lo que él transmite.

¿Cómo compaginas, Adama, estas dos vertientes, la de ‘djeli’, casi sagrada para tu comunidad, y la de tocar en Afará?
(Adama Kone). Yo sigo siendo djeli cuando voy a Mali, pero también aquí, para la comunidad maliense de Barcelona y de toda España, ya que me desplazo donde haga falta, aquí igual que allí,  cuando hay un acontecimiento importante y me reclaman, como una boda, un nacimiento... Para mí no hay diferencia entre ser djeli y tocar en el grupo, porque se trata de lo mismo, de dar. El espíritu es el mismo.

Luis, tú vienes de la música clásica, ¿verdad?
(Luis Cojal). Yo vengo de la música clásica en todas sus vertientes: solista, camerística, orquestal... y soy profesor en el Conservatorio de Vila-seca. Como se ve, aportamos cada uno unos ingredientes propios que hacen que el sonido sea diferente. En Ilé Mi además contamos con la colaboración de Gorka Benítez. Le conocimos a través de Baba, que ya había hecho un trabajo con él, y fue un acierto impresionante. Gorka Benítez es uno de los grandes. Enseguida conectamos como si hubiéramos tocado juntos toda la vida.

¿Cuál es la aportación de Gorka Benítez al disco?
(Luis Cojal). Él, con el saxo y la flauta, nos da un punto más jazzístico en el álbum. El tipo de música que nosotros hacemos ya está en conexión con el jazz, porque también manejamos la improvisación, claro. El público que venga al concierto ya verá que no nos podemos definir como un grupo africano en el sentido estricto. Tenemos un sonido muy abierto, muy actual.

¿Qué dicen las letras de Afará?
(Luis Cojal). La base musical , la melodía y algo de la estructura de los temas, la he creado yo. Muchas de las canciones son en lengua yoruba, que es una de las culturas que tengo más cercana. Otras son en castellano, y después hay una cosa curiosa que es muy mía, que he hecho toda la vida, que es jugar con las palabras, crear un lenguaje mío particular, y a partir de ahí expreso. Las letras hablan de nuestras raíces, de dónde venimos, hacia dónde vamos, hay nostalgia, recuerdos, y también alegría, ilusión, ganas de vivir, humanidad, alma.

¿El directo es la razón de ser de Afará?
(Baba Maiga). La conexión directa con el público es muy importante. Que nosotros saquemos todo lo que podemos dar, también depende del público.
(Luis Cojal). La verdad es que estamos muy contentos, porque la gente vibra y disfruta bastante en todos nuestros conciertos. Nosotros invitamos al público a dejarse llevar, a participar, a descubrir. Estamos muy contentos de hacer la presentación del disco en Tarragona. Todos los conciertos importantes los hemos hecho aquí. Estamos en casa. La casa de Afará es Tarragona.

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