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Alarma en el alquiler: tres desahucios al día en Tarragona

El drama no es la hipoteca. La subida del alquiler aumentó los lanzamientos un 15% en 2018 en la provincia. Un 54% de desalojos son por arrendamiento. Bajan los ligados a la compra 

Raúl Cosano

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Miembros de la PAH Tarragona, evitando un desahucio. Foto: PAH Tarragona

Miembros de la PAH Tarragona, evitando un desahucio. Foto: PAH Tarragona

Unos vecinos frenando un desahucio en Torredembarra el pasado mes de junio. Otro ciudadano que estaba de alquiler protestó y se movilizó ante la amenaza de desalojo en El Vendrell. El goteo no para. «Ha habido un giro. Aún quedan problemas con las hipotecas pero van a menos. Ahora el problema es el alquiler», diagnostica Juanma Espinosa, miembro de la PAH en Tarragona. 

La escalada en los precios dispara los desahucios en los arrendamientos, pero también otra circunstancia anclada en los años de la crisis. «Hubo muchas hipotecas que en su momento se resolvieron con un alquiler social y que ahora vencen. Muchos bancos ya no quieren renovar o aplican un incremento de precios del mercado libre», dice Espinosa. 

El alquiler ya atormenta más que la otrora demonizada hipoteca, que provocó tantos dramas. Si esta se convirtió en una pesadilla para muchos hogares en los años más duros de la crisis, ahora es el abono del alquiler lo que está dejando a las familias en la calle. 

Los últimos datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) muestran la tendencia al alza. En 2018 los desahucios por alquiler crecieron en la provincia un 15,7%, un porcentaje que se añade al 6,8% de incremento en el curso anterior, cuando se inició la dinámica ‘in crescendo’ después de varios años a la baja. 

Balance de los desalojos en la provincia. Fuente: Consejo General del Poder Judicial (CGPJ)

En 2018 también subieron los desalojos por ejecución hipotecario, aunque en menor medida (un 9,2%), después de un retroceso en el año anterior de casi el 16%. Otra estadística esclarecedora: el 54% de los lanzamientos en Tarragona vienen derivados de procesos de Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), esto es, tienen que ver con el impago del alquiler y no con la hipoteca. 

Los 248 lanzamientos del primer trimestre de 2019 –prácticamente a razón de tres diarios en Tarragona– van en la línea: es un incremento de un 8,8% respecto al trimestre anterior. Dicho de otro modo: si en la provincia se producen cada día cinco desahucios de media, tres son por no abonar el alquiler y únicamente dos por no cumplir con los pagos periódicos de la hipoteca. 

«La situación de muchas familias no mejora. Sufren subidas de hasta el 50% del alquiler», dice Juanma Espinosa, miembro de la PAH en Tarragona

Es una evolución de los tiempos que ha alumbrado esta nueva situación, como indica Sergio Nasarre, catedrático y director de la Cátedra de Vivienda de la URV: «La tendencia en los últimos años está clara. El principal escollo para acceder a una vivienda de propiedad es ese 20% de dinero que hay que desembolsar inicialmente para el préstamo hipotecario, con recursos propios. Ese es el freno. Se ha demostrado que la gente se va de alquiler porque no puede comprar, no puede acceder a la propiedad. Por eso ahora nos encontramos con esta situación». 

Hay, además, un incremento sostenido y progresivo de los precios, lo que alumbra otro perfil de afectado, como indica la PAH. «Las situaciones de muchas familias no han mejorado. Nos viene gente en problemas que han estado siempre en el mercado libre, no social, y se encuentran con subidas de hasta el 40 o el 50%. De estar pagando una renta de 200 o 300 euros se la suben a 500 o 600», alerta Espinosa. Los incrementos suelen venir cuando hay una renovación de contrato. 

Nasarre, desde la URV, cree que se ha pasado de un extremo al otro: de ofrecer hipotecas de forma masiva a restringirlas tanto que sólo queda alquilar, una alternativa a corto plazo más asequible, a pesar de que el desempleo y los sueldos bajos sigan siendo un problema para salir adelante.

Hipotecas solo para unos pocos
«Esto es lo que pasa –indica el profesor tarraconense– cuando no se dan préstamos a todo el mundo. Mucha gente no tiene esos ahorros para la entrada de un piso y alquilar es la única opción. Ahora hay hipotecas únicamente para unos cuantos. La mayoría de los que alquilan lo hacen forzados, por no poder comprar», cuenta Nasarre, que define así el siempre limitado mercado del alquiler en España: «Es sólo el 15% del total. Por lo tanto, es muy reducido, muy caro y con mucha demanda forzosa por parte de aquellos que no pueden comprar. Y encima el parque de viviendas disponibles para eso suele tener unas peores condiciones físicas».

Alquilar no ha supuesto, por tanto, el final de los dolorosos desahucios, toda vez que las penurias económicas persisten en las familias, pese a la mejoría y a la reducción del paro. «Los sueldos son relativamente bajos, los bancos han dejado de dar préstamos. Se ve que alquilar no es racional pero es la única vía para muchos. Ahora la media de duración de una hipoteca es de 18 años. ¿Cuánto tienes que pagar de alquiler para que una propiedad sea tuya? Nunca», indica Nasarre. 

Ante esta situación, la PAH sigue ejerciendo su labor de acompañamiento, que varía en función del caso. «Nuestro trabajo es, sobre todo, con el banco. Si el dueño es un particular, intentamos reorientar al inquilino a servicios sociales. Si es una entidad financiera o grandes tenedores, procuramos hablar», cuenta Espinosa, que se encuentra con un nuevo obstáculo en esa labor: «Lo que han hecho los bancos en los últimos años ha sido vender todos los activos tóxicos que han podido. Los compran ‘socimis’ o fondos buitre, con lo cual la persona que pasa a ser nuestro interlocutor es alguien de algún despacho de Barcelona o de Madrid. Eso nos complica mucho el diálogo y es algo que estamos viendo suceder también en Tarragona». 

«La mayoría de los que alquilan lo hacen por no poder comprar. No hay ahorros para una entrada», sostiene Sergio Nasarre, profesor y catedrático de la URV

El Banco de España, en un último informe reciente, vuelve a diagnosticar la situación. El documento destaca la escasa tradición de arrendamiento en España, con solo un 22,9% de población viviendo de alquiler frente al 30,7% de media de la UE, el 48,6% de Alemania, el 35,6% de Francia o el 35% de Reino Unido.

La tendencia, sin embargo, ha ganado peso desde el estallido de la crisis, con un aumento de 3,6 puntos desde 2007, intensificada especialmente desde el inicio de la recuperación, en 2013.

Avisa el Banco de España
El colectivo más ligado al alquiler son los jóvenes, aunque en edades de 30 a 44 años la tasa de arrendamiento ha pasado del 19,1% de 2010 al 29,9% de 2018, según el Banco de España, que apunta que el efecto de la crisis en el retraso de la emancipación y el envejecimiento van ampliando el espectro de arrendatarios. El supervisor expone que el encarecimiento del alquiler está incrementando la «sobrecarga financiera» de los arrendatarios. Estos destinan un porcentaje mayor de su sueldo a abonar la renta tras haberse visto empujados a esta opción. Por tanto, la «precariedad laboral», especialmente de los jóvenes, les impide acceder a una hipoteca.

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