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«‘Alas de mariposa’ fue terapéutica, en ella exploré mi parte femenina»

Entrevista al cineasta Juanma Bajo Ulloa, que esta noche de sábado clausura el festival REC con la proyección de su mítica película

Iñaki Delaurens

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Imagen del cineasta vasco que esta noche clausurará el festival REC con la proyección de su película ‘Alas de mariposa’. FOTO: Pere Ferré

Imagen del cineasta vasco que esta noche clausurará el festival REC con la proyección de su película ‘Alas de mariposa’. FOTO: Pere Ferré

Juanma Bajo Ulloa se convirtió a los 24 en el director más joven en ganar la Concha de Oro en San Sebastián con Alas de mariposa. Ocurrió en 1991, pero la película ha transcendido a su momento y su mensaje sigue vigente. De tal manera que el cineasta vasco será homenajeado esta noche (22h) en la clausura del Festival REC en la Antiga Audiència de Tarragona con la proyección de su película. 

¿Cómo recibe el homenaje del Festival REC?

Sientes que las cosas han ido mejor que lo que esperaba. No pensaba que mi cine seguiría teniendo vigencia con los años. Es una sensación de alegría y que el tiempo ha pasado bien.

Alas de mariposa no es una obra que se quede atrás, supongo que los temas universales y mi propia forma de rodar, han permitido transcender a su momento. Me emociona que siga vigente en la sala de cine y no solo en aparatos que lo desvirtúan como los móviles o las tablets. 

¿Desvirtúan?

Ha ocurrido con todo, la cultura y las relaciones. Cuando aumenta la cantidad, las cosas pierden valor. Es muy sencillo acceder al cine o a la música en internet.

Antes tenía un valor ir a una tienda, seleccionar un disco, gastar dinero, era algo preciado. Escuchabas las canciones una a una, las letras, era una pasión y llevaba tiempo, que es lo más preciado que tenemos. 

Se ha acelerado tanto su producción como su acceso.

Eso va en contra de la creación, porque se hacen productos rápidos y vendibles. En el cine igual. Las películas están hechas para la liturgia de ir al cine, mirar y escuchar.

Cuando sale de ahí a otra pantalla más pequeña, se pierde parte del mensaje porque no te sumerges en la narración, te queda en la superficie. 

Siempre vamos con prisa y hacemos mil cosas a la vez.

Los que entienden del tema dicen que tienes que dedicar toda tu atención o energía a una cosa. Que nada te distraiga. Pero es al revés, comes mientras lees mensaje y piensas que harás a la tarde.

La desconexión es absoluta. La gente consume mucho pero no le queda nada. De esta manera, aunque vayas al cine, se pierde el mensaje y al día siguiente se te ha olvidado. 

Nos volvemos adictos al consumo masivo sin profundizar.

Tenemos muchas referencias pero pocos referentes. Va a más y habrá algún tipo de colapso. El que sólo conoce la era de la conexión está condenado a ese estímulo permanente.

Esta pérdida de empatía y adicciones provocan que las obras sean peores, porque no hay el fin de contar algo importante, sino de hacer algo rápido para que sea consumido.

Como cineasta, se aleja de ese consumo comercial.

He hecho obras no comerciales que la gente ha ido a ver como Alas de mariposa o La madre muerta. También, más populares como Airbag, que pretendía llegar a un amplio publico.

Las primeras buscaban su público, son películas más restringidas, en ese sentido. Pero he hecho las dos cosas. Nadie hace algo que quiere que no sea visto. Entonces prefiero no hacer, que hacer esa obra que no me llena, pero que es para un consumo masivo. 

La recepción de Rey Gitano fue muy crítica.

He visto como el publico se ha convertido en censor, igual que en Un mundo feliz o 1884. El Estado ha logrado transmitir un mensaje de censor sin la figura del censor oficial. Sólo se acepta lo políticamente correcto y el resto se censura. Luego, el sistema no distribuye una obra y el propio público ya no admite una película que no sea políticamente correcta.

Es el adoctrinamiento de la sociedad. Se empiezan a censurar los chistes y cuando se coarta el humor es un momento para preocuparse mucho. Reírse del poder es la válvula de escape de la sociedad. Cuando no se acepta, el autor tiene miedo y se entra en el estado totalitario. Ahora con la novedad que el pueblo se convierte en su propio censor.

Le podrían censurar alguna película suya de hace tiempo.

Airbag sería imposible de rodar hoy en día. Va de un grupo de hombres que se van de despedida de soltero y el prometido pierde el anillo en el culo de una mulata. Es como que la sociedad no entiende la broma o la parodia.

Detrás de la corrección hay una ideología política y un pueblo cada vez más aborregado. Le dices que todo el mundo tiene opinión, pero lo que le hurtas es el criterio.  

Citando a Umberto Ecco, con la era digital «se ha dado voz al tonto del pueblo». Tiene una voz y cuanto más estúpida es, más gente quiere verla u oírla. Las redes sociales son una buena herramienta, el problema es el uso que damos de ellas.

Su altavoz es el cine.

Siempre he tenido la necesidad de conectar con otras personas, de narrar, de expresarme. Pero soy un extrovertido en un cuerpo de introvertido y el cine ha sido mi herramienta de expresión. Reúne mi pasión, la música, mi buena capacidad visual y la de narrar. Esos tres pilares me dieron la posibilidad de conectar con el publico.

Hábleme de Alas de mariposa.

Fue un obra terapéutica para mi, al igual que La madre muerta. Sentía la necesidad visceral de contar algo que me dañaba. En ese sentido fueron mi terapia. Si no las hubiera hecho, habría enfermado. La película nació de la necesidad de conectar con el mundo femenino. Creo que todos tenemos una parte masculina y otra femenina, pero sólo desarrollamos la que no toca por cuestión de género.

Con Alas de mariposa he explorado mi parte femenina de una manera inconsciente, dejándome llevar. De esta manera, siendo menos racional y más pasional es como las películas, el arte y la cultura llegan al corazón. 

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