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Tarragona Superación

Alba sueña con ir de Erasmus: se buscan cómplices

Alba Buendía estudia en la URV y necesita asistencia las 24 horas. Es una alumna brillante y quiere experimentar lo que se siente al estudiar unos meses fuera  

Norian Muñoz

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Alba en el Campus Catalunya de la URV, donde estudia.

Alba en el Campus Catalunya de la URV, donde estudia. Alba Mariné

Alba Buendía tiene 20 años y necesita ayuda las 24 horas del día. Se mueve en una silla de ruedas eléctrica, pero si su mano se ‘cae’ del mando, necesita que se la vuelvan a colocar para poder seguir dirigiéndola. Son las consecuencias de la atrofia muscular espinal (AME), la enfermedad que le diagnosticaron con 8 meses y que le provoca la pérdida progresiva de la fuerza muscular. Las neuronas motoras de su médula espinal no pueden transmitir el impulso nervioso a sus músculos. Tiene una discapacidad del 88%.

Pero hasta aquí el relato de las limitaciones. La vida de Alba es mucho más que eso. Está estudiando el tercer año de Lengua Inglesa en la Universitat Rovira i Virgili y sus profesores coinciden en que es una alumna excelente. 

John Style, profesor suyo y vicerrector de internacionalización de la URV, que le ha dado todo su apoyo, le preguntó, al terminar un examen, si no se había planteado hacer una estancia en el extranjero; participar en un Erasmus+. Alba, que no es de ponerse límites, ya había contemplado la idea, pero pensaba que sería difícil. El le resumió la situación: «el único obstáculo es el dinero».

«Es una alumna extremadamente madura y enfocada al trabajo. Es un placer tenerla en clase».
John Style, profesor

Así que se pusieron a ello y crearon una campaña de micromecenazgo en la plataforma Gofundme que ya está activa. Necesitan 30.000 euros, y ayer por la tarde llevaban 2.695.

Estos días Alba compagina los estudios con entrevistas aquí y allá para dar a conocer su plan. Desde que fuera una de las protagonistas de la Marató de TV3 no para. Eso sí, mientras hablamos con ella está pendiente de la hora. Lo importante es llegar a tiempo a la siguiente clase. 

Sabe que la cifra que necesita es ambiciosa, pero es lo que hace falta para poder contar con asistencia continua. También necesitará que el alojamiento y el transporte sean accesibles.

Desde el punto de vista académico no hay problemas. Ya han contactado con la York Saint John University (Reino Unido). Eso sí, hay prisa, porque su estancia, de cuatro meses, debería comenzar en septiembre. En enero de 2021 las condiciones del Erasmus cambiarán por el Brexit.

Todo por mérito propio

Cuando le preguntamos por su rutina diaria, Alba cuenta que por las mañanas su padre la levanta, le da el desayuno y la lleva hasta el autobús adaptado en Els Pallaresos, donde vive.

Al llegar a la universidad ya la está esperando Júlia, la asistente que pone la universidad para acompañarla mientras esté en el campus. Alba dice que con Júlia la complicidad es máxima. Levanta la mano por ella y toma apuntes. «Se está sacando la carrera aunque no le den el título», comenta sonriente. Ayer, no obstante, le asistían su madre y sus amigas porque Júlia está de baja.

«Es un encanto, ayuda a todos, es una buena compañera. Cómo no voy a quererla»
Ángela Sánchez,  compañera y amiga

La única adaptación con la que cuenta Alba es que los exámenes son orales, «pero el nivel de exigencia es el mismo que para el resto de los alumnos. Las excelentes notas que tiene nadie se las ha regalado», dice Style. Además, asegura, la institución ha ganado con su presencia. Es un modelo, dice y «es una ventaja porque nos enseña lo que tenemos pendiente en materia de inclusión».

Los trabajos escritos Alba los redacta con el teléfono móvil que su madre coloca hasta llegar a la ubicación exacta. Estirada en la cama tiene un mínimo de fuerza para teclear. Así se pasa horas escribiendo, estudiando, pero también respondiendo correos y chateando con los amigos. Ángela, una de sus compañeras, dice que «es imposible no quererla».

Alba con Juani, su madre, en el CRAE de la URV.

De cara al futuro a Alba le gustaría hacer dos másteres, uno de traducción y otro de inglés como segunda lengua. Los dos tienen que ver con sus aspiraciones de trabajo. «Me motivan la docencia y la investigación», dice y le gustaría poder compaginarlo con la traducción para poder tener un nivel de ingresos que le permitan independizarse.

Su madre, Juani, reconoce que asumir que se vaya cuatro meses a otro país es difícil, pero a la vez le hace sentirse orgullosa «de saber que ella es capaz de gestionarlo, de moverse por el mundo».

«Cuesta pensar que se irá cuatro meses, pero es un orgullo que sea capaz de moverse por el mundo»
Juani Segovia, madre

Alba cuenta que sus padres, desde siempre, «han batallado de una manera increíble con el sistema para que no me faltara ni una sola oportunidad, y, a la vez, esperaban siempre lo mejor de mí». Siente que  ahora le toca a ella ponerse al frente de la lucha.

La Campaña:

Las aportaciones para ayudar a Alba cumplir su meta (necesita 30.000 €) se pueden hacer en la plataforma Gofundme en la dirección: www.gofundme.com/f/Erasmus-sobre-Rodes

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