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Alerta en las autoescuelas y los concesionarios por la ‘deserción’ de los más jóvenes

Los millennials, la generación que nació con el siglo y que ahora cumple 18 años, no sientela necesidad de sacarse el carnet. Tener coche ya no es para ellos una prioridad

Álex Saldaña

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Muchos jóvenes posponen la hora de acudir a la autoescuela hasta que necesitan realmente tener el carnet, sobre todo por trabajo.   FOTO: Pere Ferré

Muchos jóvenes posponen la hora de acudir a la autoescuela hasta que necesitan realmente tener el carnet, sobre todo por trabajo. FOTO: Pere Ferré

«Recuerdo que yo ansiaba cumplir los 18 años para sacarme el carnet de conducir. Tener un coche era símbolo de prestigio, era subir el primer peldaño hacia la libertad. Dejabas de depender de tus padres para moverte y ya podías hacer planes con los amigos. Era la felicidad».
José Manuel, hoy de 51 años, recuerda con añoranza aquellos tiempos y se confiesa incapaz de comprender cómo su hija, que ya ha cumplido los 18, acaba de terminar segundo de bachillerato y ya ha hecho la Selectividad, «por lo que tiene todo el verano libre», se resiste a sacarse el carnet de conducir. «Y eso que se lo pago yo», dice José Manuel.

«Es que no lo necesito», responde Núria, la hija. «¿Para qué quiero un coche? ¿Para tenerlo cinco días a la semana metido en el garaje? Si alguna vez me hace falta ya cogeré un taxi. Con todo lo caros que son, me sale más a cuenta. ¿Sabes lo que cuesta mantener un coche todo el año?».

Y aquí José Manuel calla. «En el fondo, no le falta razón», dice en voz baja. Y es que él, que sí que tiene coche, sabe que un vehículo es un pozo sin fondo. Lo corrobora un estudio de la fundación Creafutur, según el cual el coste de tener un coche en propiedad (teniendo en cuenta la adquisición, el seguro, el mantenimiento, el carburante o el parking, entre otros gastos) es de 16,62 euros por hora de uso, es decir, 3.284,67 euros al año. Y este es un dinero que los miembros de la generación Z, entre quienes se halla su hija Núria, prefieren invertir en lo que realmente les importa: en ocio, si es posible.

Núria nos lleva a una cafetería donde ha quedado con sus amigos y allí comprobamos que sólo uno de ellos –y son ocho, todos con los 18 cumplidos o a punto de cumplirlos– se ha planteado tener un coche. Miquel se ha apuntado a la autoescuela «empujado» por sus padres. «Creen que tener el carnet me vendrá bien y será una ventaja a la hora de encontrar un trabajo». Pero sus amigos le rebaten: «Hoy eso no es una prioridad. Al menos, si vives en una ciudad», dice Pol, otro de los jóvenes. «Si es que con el transporte público y los pies, no necesitas un coche particular. Y luego, además, hay que aparcarlo», dice Júlia. Y Laura cierra el debate con una frase contundente a la que todos asienten: «Mira, en realidad no nos hace falta un coche. Preferimos gastar ese dinero en un buen móvil, que nos permite comunicarnos y esto sí que nos da libertad». 

Pese a la cara de incredulidad de José Manuel, su hija y sus amigos no son «bichos raros», como él, piensa. Una encuesta reciente revela que el 77% de los jóvenes prefiere tener un Smartphone que les garantice la conectividad todo el día y en todos los sitios antes que un coche.
Los datos de la DGT avalan estas percepciones: en la última década el número de jóvenes de entre 18 y 25 años que se han sacado el permiso de conducir ha bajado en más de un 40%, siendo el grupo de edad que más se ha reducido en las autoescuelas.

Preocupados

Como no podía ser de otra forma, este cambio preocupa en las autoescuelas y en los concesionarios, testigos de una importante caída de las ventas. Carles Oliver Solé, presidente de la Federación de Autoescuelas de Tarragona, admite el fenómeno. «Es cierto que lo hemos notado, ya no es como antes, cuando estas academias se transformaban en verano en una prolongación de los institutos. La juventud ahora no está tan motivada en llegar a los 18 años y sacarse el carnet. Tiene otras preferencias. Hemos detectado que ya no es una prioridad y lo posponen hasta que lo necesitan de verdad. Por eso ahora son otros los que se matriculan, gente algo más madura, con trabajo y un proyecto de familia. La edad de obtención del permiso de conducir se ha retrasado».

Carles Oliver también destaca que «ahora hay menos exámenes, por lo que a veces los jóvenes deben esperar mucho para sacarse el carnet y eso hace que se desanimen y lo dejen, porque antes que el carnet está la carrera, los estudios. Yo tengo ahora alumnos que vienen de años anteriores en que no pudieron sacarse el carnet en verano. Es que si antes había exámenes cada semana o cada 15 días, ahora es cada mes o cada mes y medio».

No obstante, el representante de las autoescuelas de Tarragona aclara que «no es que no quieran sacarse el carnet, es que prefieren dejarlo para otro momento porque tienen cosas mejores que hacer. «De momento igual posponen la obtención del permiso de conducir, pero cuando tengan trabajo y familia piensan comprarse un coche», explica Oliver.

Mientras llega el momento, tanto autoescuelas como concesiuonarios asumen que los jóvenes utilizarán cada vez más a menudo modelos de movilidad como bicicletas, patinetes o coches compartidos. Toca amoldarse a los tiempos y a los nuevos hábitos de consumo. «Quizás las autoescuelas tengamos que transformarnos», se resigna Oliver. Tendrán que hacerlo para atraer a una generación para la que la libertad ya no llega sobre cuatro ruedas; la tiene en su bolsillo, en su móvil.

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