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Aliados en Madrid, rivales en Tarragona

El pacto entre PSOE y C's a nivel estatal no se traduce en un acercamiento entre ambas formaciones en Tarragona. Inipro, la EMT o los presupuestos han hecho imposible el acuerdo en la Plaça de la Font

Octavi Saumell

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Begoña Floria (PSC) y Rubén Viñuales (C´s) el pasado lunes en Casa Castellarnau antes del cara a cara organizado por el ´Diari´. Foto: Pere Ferré

Begoña Floria (PSC) y Rubén Viñuales (C´s) el pasado lunes en Casa Castellarnau antes del cara a cara organizado por el ´Diari´. Foto: Pere Ferré

El PSC y Ciutadans viven una relación que oscila entre la confianza y el recelo. Mientras que –a nivel estatal– Pedro Sánchez (PSOE) y Albert Rivera (C’s) muestran feeling y van de la mano para lograr un cambio de gobierno «reformista» para relevar a Mariano Rajoy (PP) en el Palacio de la Moncloa, en Catalunya –y más concretamente en Tarragona– el pacto firmado en Madrid no se ha traducido en una mejora de la relación entre ambos partidos.

Socialistas y naranjas forman parte del bloque constitucionalista del Parlament de Catalunya que se opone al Dret a Decidir, pero esta cercanía en el Parc de la Ciutadella no tiene continuidad en una alianza firme en un gran número de ayuntamientos. De hecho, ambos partidos han formalizado un acuerdo estable en La Paeria de Lleida pero, en cambio, en la Plaça de la Font esta opción ha sido imposible, por lo que el alcalde Josep Fèlix Ballesteros (PSC) ha optado por incorporar a su gobierno –formado hasta el pasado 2 de febrero por sólo nueve concejales– a los cuatro del PP y a Josep Maria Prats, de Unió Democràtica.

Por todo ello, el pasado lunes el Diari reunió en la Casa Castellarnau a la portavoz del equipo de gobierno, Begoña Floria (PSC), y al portavoz del grupo municipal de Ciutadans, Rubén Viñuales, para repasar los últimos acontecimientos y analizar la situación actual del Ayuntamiento de Tarragona.

‘Autonomía local’

Tanto Floria como Viñuales coinciden en señalar que el acuerdo a nivel estatal no tiene la obligación de ser repetido en los ayuntamientos. «Las dinámicas son diferentes, y la situación de Tarragona es de ámbito local», remarca la política socialista, quien añade que «desde el principio de mandato Ciutadans tenía claro que no quería entrar en el gobierno. Hablamos, lo intentamos y al final no fue posible, por lo que optamos por PP y Unió, que sí que han querido dar el paso para asegurar la estabilidad que necesitamos para poder tirar hacia adelante los grandes retos».

En la misma línea se expresa el líder de la oposición. «La política municipal es diferente. Entendemos que la lista más votada es la que debe gobernar, por lo que si había un diálogo fluido no era necesario que nos sumáramos al ejecutivo, pero sí llegar a acuerdos en los principales temas», indica Rubén Viñuales.

C’s: oposición a los presupuestos

La primera pista del desacuerdo entre PSC y Ciutadans se produjo el pasado 28 de diciembre, cuando los naranjas votaron en contra de los presupuestos. «Sólo mantuvimos una única reunión de diez minutos con el concejal Pau Pérez. Allí nos preguntó nuestras peticiones para las cuentas, pero ya no hablamos más hasta que supimos por la prensa el contenido de los números. No hubo ni una llamada y nos pasaron los presupuestos justo antes de Navidad, con sólo diez días de antelación», lamenta Viñuales.

Floria, por su parte, defiende que «lo que hicimos fue recopilar las demandas de todos los grupos y, a partir de allí, priorizar. Si Ciutadans quería dialogar tenía muchas opciones, como las comisiones informativas», a la vez que recordó que «cuando el PSCestaba en la oposición presentaba unos presupuestos alternativos».

¿Habrá diálogo?

Tras la formalización del nuevo pacto de gobierno, Viñuales teme que «ahora PSC, PP y Unió ya no tienen la necesidad de intentar el acuerdo, como se ha demostrado en la configuración de los consejos de administración de las empresas públicas –ahora formados por diez representantes del gobierno y cinco de la oposición– o la decisión de colocar banderas en los monumentos. El pacto es sólo para su propia tranquilidad».

Floria, en cambio, critica que «la oposición quiera gobernar a base de mociones en los plenos. No se puede estar en los dos sitios a la vez». La edil socialista lamenta que los primeros meses de mandato «han sido muy complejos», hasta el punto de que las propuestas de los partidos que ahora no están en el ejecutivo «llegaron a bloquear la situación».

‘Responsabilidad’ en los Juegos de 2017

Pese a no formar parte del gobierno, Viñuales se compromete a «ayudar a tirar hacia adelante los Juegos de 2017». El portavoz naranja reconoce que «inicialmente éramos escépticos con este proyecto, pero lo apoyaremos». En este sentido, Viñuales afirma que «presionaremos al nuevo gobierno de Madrid para que incremente su implicación».

Floria especifica que el pacto tripartito «no es para salvar los Juegos, ya que tanto C’s como CDClos defienden», a la vez que critica «los posicionamientos irresponsables que quieren boicotear el proyecto. Somos clara mayoría los partidos que estamos a favor de los Juegos».

Dudas con Inipro

En el acuerdo suscrito entre PSOE y Ciutadans se especifica que un político deba dimitir en caso de que se le abra un juicio oral por un presunto caso de corrupción. Sobre ello, Viñuales tiene dudas de que este sea el caso del alcalde Josep Fèlix Ballesteros (PSC)con el caso Inipro. «Se trata de un tema de prevaricación administrativa. No se acusa al alcalde de quedarse dinero, sino de firmar documentos», remarca el líder de la oposición.

Diálogo en el Jaume I

Floria espera que «el caso Jaume I acabe rápido y que se aclaren las responsabilidades que sean necesarias». La portavoz municipal remarca que el futuro del espacio «se decidirá de forma consensuada en junta de portavoces», si bien remarca su opinión de que «sería un buen emplazamiento para ampliar la Casa de la Festa». Sobre ello, reconoce que «tenemos discrepancias con PP y Unió, que quieren que sea un aparcamiento». La socialista comparte con la oposición no actuar en el agujero hasta que finalice el proceso judicial, si bien considera que «podemos ir avanzando trabajo».

Rubén Viñuales remarca que «ese espacio no debe ser un párking», y sería partidario de «dar la voz a los expertos. Personalmente, creo que podría adaptarse para que fuera un centro cultural», remarca.

Polémica en la EMT

El punto de mayor desencuentro es la gestión de la Empresa Municipal de Transports (EMT). «Se adjudicaron contratos a dedo a una persona que, según el registro mercantil, es socia del exgerente. Esto ni es ético ni es estético», critica Rubén Viñuales, quien lamenta «no tener conocimiento del estado en el que se encuentra el proceso para contratar a un nuevo gerente» después de la dimisión del exalto cargo, Mario Cortés».

Sobre ello, Floria indicó que «sí que informamos a la oposición. Se presentaron 40 personas al puesto de gerente y, ahora, sólo quedan cinco, que harán las entrevistas en breve». La presidenta de la EMT lamenta la «persecución que se ha llevado a cabo hacia una persona en concreto» y aseguró que «no se hizo nada ilegal. Y si no lo creen, vayan al juzgado. Debería dejarse de lado el intento de fomentar la sospecha continua en todo lo que se hace en la administración».

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