Alta presencia de ómicron en aguas residuales de Tarragona

La estación de El Vendrell detecta niveles elevados. La nueva cepa del SARS-CoV-2 será mayoritaria en dos semanas 

Raúl Cosano

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Análisis del SARS-CoV-2 en Ematsa. Las aguas residuales en El Vendrell han detectado una presencia elevada de la mutación. Foto: Pere Ferré

Análisis del SARS-CoV-2 en Ematsa. Las aguas residuales en El Vendrell han detectado una presencia elevada de la mutación. Foto: Pere Ferré

No hace ni un mes que se detectó la variante ómicron en Sudáfrica. Hoy ya se encuentra en notables proporciones en las aguas residuales tarraconenses y causa casi tres de cada diez contagios en la provincia. El director de Salut en el Ebre, Joan Nin, dijo ayer que la nueva cepa se halla en un 28% de los positivos por Covid-19 en el Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre. Su presencia es también notoria en las aguas residuales, uno de los entornos más empleados para radiografiar el SARS-CoV-2 y predecir complicaciones.

La estación depuradora de aguas residuales de El Vendrell ha registrado una alta incidencia de la variante, según su análisis. Es lo que se extrae del informe del Comitè Científic Assessor de la Covid-19, el documento de base que ha servido al Procicat para aprobar las restricciones que entrarán mañana en vigor en Catalunya. 

El balance, redactado y firmado por científicos como el profesor y doctor en la URV, Àlex Arenas, gira alrededor de la respuesta que hay que impulsar para combatir a ómicron. La estación vendrellense es una de las consideradas con una «proporción especialmente elevada de ómicron respecto a la variante competidora delta». 

Ese diagnóstico es una de las bases para entender la situación actual: «En la última semana se ha evidenciado por primera vez la circulación comunitaria de ómicron en Catalunya, con un incremento de la detección en aguas residuales y la detección de un rápido crecimiento exponencial en cribados en humanos». 

La estación de Besòs, en Barcelona, es la que tiene una proporción más alta de esta presencia, por delante de Granollers, Prat de Llobregat, Montcada i Reixac o Rubí. El Vendrell (Baix Penedès) aparece en la zona media de esa clasificación, por delante de otros equipamientos como Figueres, Banyoles, Igualada, Berga o Lleida, donde el rastro de esta nueva mutación no es tan relevante. 

La cercanía del Vendrell hace a la zona muy proclive a que se reproduzca la situación de Barcelona. El área metropolitana se encamina a una sustitución inminente de delta por ómicron, mucho más contagiosa –está por ver si más leve–. Este documento, respaldado por los principales científicos que monitorizan la pandemia en Catalunya y fechado el 19 de diciembre, augura que «en una semana la variante ya sería mayoritaria en el área de Barcelona y en dos semanas se superaría el 90%». Arenas decía ayer: «También en Tarragona será mayoritaria en dos semanas. La presencia en las aguas residuales es una muestra de que hay transmisión comunitaria. Y, además, hay un efecto predictor, que se anticipa a lo que luego veremos en cuanto a infecciones en personas. Es una variante imposible de controlar». 

Ya lo dijo hace unos días el investigador Daniel López Codina, biofísico y profesor en la UPC: «Hay que actuar de forma urgente para frenar el crecimiento. Ómicron no está llamando a la puerta, ya está en el recibidor de casa. Habría que vaciar hospitales y UCI para tener capacidad de atender la situación que viviremos». 

Los precedentes son lo que ha pasado en el Reino Unido y en Dinamarca, «con una dinámica muy rápida de sustitución de delta por ómicron» en base a factores clave como «el incremento relativo de la velocidad de transmisión comunitaria, con más transmisibilidad inherente a ómicron, reinfecciones y reducción de la protección vacunal». El informe alerta de escenarios alarmantes si no se tomaban medidas. «Los resultados muestran que se espera un incremento de la incidencia muy importante que, en ausencia de medidas adicionales, podría conducir a más de 50.000 casos diarios a mediados de febrero de 2022», indica el informe. Ahora hay unos 6.000 en Catalunya. 

No superar los 10.000 contagios
Solo con restricciones «se conseguiría aplanar la curva
y no superar los 10.000 contagios diarios». Igualmente, la traslación al sistema hospitalario sería dramática, según estas previsiones, «superando el millar de ingresos diarios en ausencia de medidas». Por tanto, restringir supondría mantener las hospitalizaciones diarias por debajo de las 250. Incluso suponiendo que ómnicron fuera la mitad de grave que delta habría problemas: «El pico de ingresos diarios sería el doble que en las oleadas de otoño-invierno de 2020 y verano de 2021 (quinta ola)». 
Antes de llegar a eso, los modelos predicen que, sin las intervenciones que se acaban de aprobar, «se podría llegar a más 25.000 casos diarios en enero, con un impacto muy elevado sobre hospitalizaciones».

El informe sostiene que, partiendo de «más de 24.000 visitas diarias por Covid-19 en Primaria y con el 30% de las camas de UCI con pacientes, el crecimiento rápido de ómicron colapsará los servicios asistenciales a principios de enero». 

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