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Tarragona Infraestructuras

Alumnos de la Laboral reclaman condiciones dignas para estudiar

El accidente de Iqoxe y el temporal han empeorado la situación de una instalaciones que se han quedado obsoletas

NORIÁN MUÑOZ

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Detalles de la fachada del edificio A, el más grande del Institut Pere Martell. Fue el más afectado por la explosión de Iqoxe. FOTOS: FABIÁN ACIDRES Y CEDIDAS

Detalles de la fachada del edificio A, el más grande del Institut Pere Martell. Fue el más afectado por la explosión de Iqoxe. FOTOS: FABIÁN ACIDRES Y CEDIDAS

Pasillo de audiovisuales en el Pere Martell.4. FOTOS: FABIÁN ACIDRES Y CEDIDAS

Pasillo de audiovisuales en el Pere Martell.4. FOTOS: FABIÁN ACIDRES Y CEDIDAS

«Cuando mi madre estudiaba en la Laboral ya hacía frío. Hoy seguimos igual. Hemos estado en clase con abrigos y con mantas; incluso un profesor trajo un día un radiador...», denuncia una estudiante del Institut Cal·lípolis, uno de los dos centros de Formación Profesional, junto al Institut Pere Martel, que funciona en el Complex Educatiu del Tarragonès, antigua Universitat Laboral.

El problema con la calefacción es paradigmático de la situación del complejo de 69 hectáreas. La mayor parte de los edificios, que incluyen, además, la residencia, el comedor y zonas comunes, se calientan con dos enormes calderas que hace tiempo que quedaron obsoletas.

El gerente del complejo, Jordi Balust, reconoce que están trabajando desde antes de la temporada de frío para tener las calderas a punto, pero no es posible llegar a una temperatura confortable en todas las aulas.

Apunta que actualmente están haciendo un proyecto para definir cómo será el nuevo sistema de calefacción que deberá cumplir criterios de eficiencia y sostenibilidad. Una de las claves será que los espacios puedan calentarse por separado y no como ahora, que debe ponerse en marcha todo a la vez. Se espera que este año sí se produzca «una inversión fuerte» para solucionar el problema, según un tuit de ayer del Departament d’Educació.

Llover sobre mojado

Pero en los últimos días la situación de las instalaciones, que datan de hace 65 años, han sufrido un golpe inesperado. El martes de la semana pasada la explosión de Iqoxe ocasionó daños, especialmente en el edificio de talleres del Pere Martell, donde volaron dos terceras partes de las planchas de poliuretano del techo.

Al día siguiente se comenzó a trabajar a contrarreloj, pero el temporal Gloria, con rachas de fuerte viento, hizo que la situación se complicara. De hecho, el lunes por la noche llovía, literalmente, dentro del edificio por lo que se mojó un transformador; el centro se quedó sin electricidad y hubo que suspender las clases martes y miércoles.

El Conseller d’Educació, Josep Bargalló, quien acudió ayer a interesarse por la situación (ya había venido tras la explosión) explicó que ya había un plan inversor plurianual que contemplaba sustituir estos elementos, pero las circunstancias han obligado a adelantar las obras. La intención es, además, cambiar los marcos, para que todo el techo quede en condiciones.

«A pedazos»

No obstante, representantes de los alumnos, recuerdan que en las instalaciones hay muchos desperfectos que no pueden atribuirse a la explosión o las lluvias. Ponen el ejemplo de las humedades y goteras que hay en muchos edificios.

Un grupo de alumnos ha creado un perfil el Instagram @laboralapedazos, donde publican imágenes de desperfectos como falsos techos a punto de caer, una puerta que abre y cierra tirando de una cuerda, ratas y avispas en clases, mobiliario en mal estado, cristales rotos (de antes de la explosión), lámparas averiadas...

A esto se suma, en días de lluvia, que el descampado que hace de parking a una parte de las instalaciones se anega «Dos veces ha tenido que venir la grúa a sacar los coches. Lo peor es que nos han avisado que pondrán un lector de matrículas y tendremos que pagar por una tarjeta para aparcar. ¿Tienen dinero para un lector y no para otras cosas?» pregunta una alumna indignada.

Bargalló reconoció que durante mucho tiempo no se ha invertido en estas instalaciones que tienen «unos años». Por su parte Jean Marc Segarra, director dels Serveis Territorials en Tarragona, asumía, además, que en las inversiones que se hagan se deberá decidir cómo aumentar los espacios, porque con el cambio de las leyes educativas algunos estudios pasarán de un año a dos, por lo que habrá que abrir más aulas.

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