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Amistades y romances en el Camping Las Palmeras de Tarragona

Jaime Cabré lleva 50 años trabajando en la recepción del mismo camping. Algunos niños le llaman ‘oncle Jaime’

Norián Muñoz

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Jaime Cabré y su mujer Rosemary se conocieron en el camping y llevan 32 años juntos. Foto: Cedida

Jaime Cabré y su mujer Rosemary se conocieron en el camping y llevan 32 años juntos. Foto: Cedida

Jaime Cabré lleva 50 años trabajando en el Cámping Las Palmeras y es un ejemplo de esas relaciones que se tejen en estos establecimientos, que se convierten en una especie de pequeños pueblos multiculturales. La relación es de tanta familiaridad que muchos niños del camping lo conocen como ‘oncle Jaime’ (tío Jaime). De hecho, durante el verano, vive en una caravana en el propio camping y en invierno en Torredembarra.

Asegura que no hay momento mejor que desayunar junto al mar. Ha trabajado con varias generaciones de familias y cree que relaciones así son difíciles de conservar en cualquier otra empresa. «Yo trabajé con su bisabuela», cuenta mientras señala afectuosamente a Agustí Peyra, su jefe actual.

Y Rosemary regresó a Tarragona

Otra de las peculiaridades es que se crean relaciones de amistad duraderas porque la gente repite. Y se forman, por supuesto, romances. Jaime comienza a sacar cuentas de los que tiene constancia. Está aquella familia de Lleida que los niños se conocieron en el camping de pequeños y que, ya de mayores, se casaron. Hoy viene la pareja con sus hijos y también regresan los abuelos de las dos partes.

La cuenta sigue con aquellos alemanes que también se casaron, los Kenny. «De aquí han salido unas cuantas bodas», resume.

Amor de verano

Y entre esas bodas hay que contar, por supuesto, la suya. Su mujer Rosemary, de una localidad cercana a Birmingham, vino de camping con sus hijos y una amiga durante un verano. A pesar de que por esas fechas había mucho trabajo surgió el amor.

Rosemary volvió para quedarse. Y así, hasta ahora, llevan 32 años juntos. «Tenemos suerte de que hemos llegado a buen puerto», reconoce, aunque luego suelta, con humor, que no sabe si su mujer inglesa regresó por él o por lo mucho que le gustó la vida en el camping.

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