Más de Tarragona

¿Ampliar el gobierno de Tarragona aportará más estabilidad?

Un acuerdo con Junts y CUP se traducirá en la marcha de En Comú Podem. El ejecutivo tendría más manos pero seguiría en minoría hasta 2023

Octavi Saumell

Whatsapp
¿Ampliar el gobierno de Tarragona aportará más estabilidad?

¿Ampliar el gobierno de Tarragona aportará más estabilidad?

Esquerra Republicana se reúne este mediodía con la CUP, en el que será el segundo encuentro entre ambas partes para intentar que la formación anticapitalista se incorpore al gobierno municipal, ahora formado únicamente por los nueve concejales que suman los siete ediles de ERC y los dos de En Comú Podem. Los de Ricomà, tras recibir el pasado lunes 12 de abril el aval de la asamblea de militantes, buscan cerrar ahora un acuerdo con las cupaires que se sume al pacto que ya ha alcanzado con Junts per Tarragona hace semanas. ¿El único problema? Que a veces 2+2 no son cuatro, ya que la entrada de los de Dídac Nadal comportará la marcha de los Comuns.

Esquerra, pues, se encuentra ante una disyuntiva que marcará la segunda parte del mandato municipal: mantener el actual gobierno –el más pequeño de la historia desde la recuperación de los ayuntamientos democráticos en 1979– y seguir con el equilibrio inestable que aportan desde fuera del ejecutivo Junts y CUP –y que ha permitido aprobar dos presupuestos–; o apostar cambiar el rumbo y ser más integrantes en el gabinete de la Plaça de la Font –con la integración de tres ediles de Junts y las dos de la CUP–, pero con la incógnita sobre cómo quedarán las relaciones con los actuales socios si se confirma un divorcio que cada día parece coger más forma. Hoy mismo, en un artículo que publica este periódico y que firma el principal asesor del grupo municipal de En Comú Podem, Albert Borràs, los Comuns afirman que «ERC puede seguir mostrando que existe una alternativa de consenso centrada en el abordaje de la crisis, o que está absolutamente inmersa en el objetivo independentista totalmente fuera de lugar en una ciudad como Tarragona». Más claro, el agua...

La pregunta, pues, está clara: ¿Ampliar el gobierno municipal aportará más estabilidad política al alcalde Ricomà?. Y si se opta por Junts y CUP, ¿se abre la puerta a una posible moción de censura tal y como intentó a finales de 2020 el entonces portavoz de Ciutadans, Rubén Viñuales?

¿Nueva ‘Via Tarragona’?

Tras meses de negociación, está claro que Esquerra sigue transitando por la cornisa. Debido a la complicada situación aritmética del pleno, ambas opciones presentan debilidades y fortalezas. Y amenazas y oportunidades. En las últimas semanas, tanto el alcalde Ricomà como los concejales Jordi Fortuny, Xavier Puig o Manel Castaño han expresado que el gobierno municipal «necesita más manos».

Incorporar a Junts y CUP con la marcha de los Comuns habilitaría que el ejecutivo local pasara de los nueve integrantes actuales a los 12, lo que convertiría, además, Tarragona en el primer gran Ayuntamiento catalán en el que habría un gobierno con las tres principales fuerzas independentistas: ERC, Junts y CUP. En Barcelona mandan los Comuns; en Girona hay un pacto entre Junts y ERC; y en Lleida Miquel Pueyo (ERC) gobierna con Junts y Comuns. Sería la nueva Via Tarragona. Sin embargo, la posible materialización del pacto netamente independentista tiene incertidumbres. Por una parte, la estabilidad para poder ser mayoría en las votaciones dependería de un partido no independentista –En Comú Podem–, mientras que los cinco nuevos integrantes entrarían ya a medio mandato, con la vista puesta en breve en ganar posiciones de cara a las Elecciones Municipales de dentro de 25 meses. Además, solo Dídac Nadal (Junts) tiene experiencia de gobierno, con la presidencia de Espimsa. El resto solo ha estado en la oposición.

Asimismo, el principal incendio que puede explotar sería a nivel urbanístico. Junts y CUP mantienen posturas opuestas sobre el crecimiento de futuro de la ciudad. Los de Nadal se han posicionado a favor de tramitar el polémico plan de la Budellera, mientras que la CUP está en contra y ERC ha reconocido también un volantazo para vetarlo. Todo este panorama, con el POUM como uno de las temas clave, dibuja un horizonte con más músculo pero con riesgos hasta 2023.

Temas

Comentarios

Lea También