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Ancianos enfermos del corazón tienen que desplazarse a Barcelona

Salut prohíbe al Joan XXIII aplicar una técnica pionera que evita la cirugía invasiva. Alega que las intervenciones se han de hacer 'por seguridad' en centros con cirugía cardiaca. Sólo los hay en BCN

Xavier Fernández

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Servicio de hemodinámica del Joan XXIII, el segundo hospital catalán que más infartos atiende, tras Bellvitge. Foto: DT

Servicio de hemodinámica del Joan XXIII, el segundo hospital catalán que más infartos atiende, tras Bellvitge. Foto: DT

Los enfermos de avanzada edad de Tarragona que sufren estenosis aórtica –una grave enfermedad del corazón– deberán viajar a Barcelona si necesitan un TAVI, una técnica pionera que permite que se les cambie una válvula cardiaca sin necesidad de ser operados con cirugía invasiva.

Durante al año pasado, el Hospital Joan XXIII de Tarragona implantó 13 TAVI con un 100% de éxito. Sin embargo, una orden del Departament de Salut de septiembre estableció que dicha intervención únicamente puede realizarse en los hospitales que cuenten con servicio de cirugía cardiaca. Sólo cinco hospitales catalanes disponen de él, todos en Barcelona: Vall d’Hebron, Sant Pau, Clínic, Can Ruti y Bellvitge.

Salut alega que la seguridad del paciente es prioritaria y que es imprescindible que, si surgen problemas durante el TAVI, se pueda recurrir a cirugía cardiaca. La comunidad médica está dividida (ver pág. 3). Según el delegado del Departament en el Camp de Tarragona, Roger Pla, «ante la duda, siempre es mejor ser prudente. No se ha demostrado que los resultados sean iguales en la Vall d’Hebron que en Joan XXIII».

Sí se hace en España

En España, hay una docena de hospitales sin cirugía cardiaca que implantan TAVI (Alcorcón, Burgos, Ciudad Real, Albacete, Guadalajara, Canarias...). ¿Son imprudentes? Pla: «No. Ellos sabrán porque han tomado esa decisión. Nosotros sólo respondemos por los hospitales catalanes».

En el Hospital Joan XXIII existe un profundo malestar por la angustia que viven los enfermos –especialmente vulnerables por su avanzada edad– al ser intervenidos lejos de casa y por las molestias que supone para las familias tener que pasar varios días en Barcelona acompañándolos.

Los profesionales también están indignados por lo que consideran una muestra más de centralismo. «En el Joan XXIII hay un alto grado de competencia. No tiene sentido que los pacientes deban ir a Barcelona si se les puede intervenir aquí. Salut aplica una vez más su política centralizadora. Fuera de Barcelona viven dos millones de personas. El 99% de intervenciones deberían poder hacerse en el territorio», apuntan fuentes del centro.

«Las provincias siempre estamos a merced de las decisiones de Barcelona. Hay un lobby de presión de médicos de hospitales barceloneses para que los TAVI sólo puedan realizarse en Barcelona. A mayor volumen de TAVI, más presupuesto, más prestigio, la posibilidad de entrar en estudios...», lamenta otra fuente.

El portavoz del sindicato CGT en el Hospital Joan XXIII, Agustí Aragonés, se muestra contundente: «Los cardiólogos de Barcelona tienen tiempo para comerle el coco al conseller. Y las colonias, que se fastidien. Los pacientes y familiares de Tarragona están puteados».

Pla replica que «las intenciones de otros no las sé, pero al conseller y al Departament sólo nos mueve el interés del paciente. Lo importante es la equidad del acceso a la sanidad, su calidad, su proximidad y su sostenibilidad».

El Joan XXIII empezó a implantar TAVI sin permiso expreso. Las fuentes alegan que «no había ninguna orden en contra». Ante las reiteradas negativas a que el hospital tarraconense asuma más servicios –la hemodinámica 24 horas es un ejemplo– los cardiólogos optaron por la política de hechos consumados.

El delegado de Salut cree que ante cualquier técnica nueva es imprescindible planificar dónde y a quién se aplica: «Con los TAVI no sucedió. Hubo unos profesionales muy buenos que se enteraron de la técnica y la aplicaron sin nuestro visto bueno. Así es como ha funcionado este país y esto es lo que queremos cambiar».

Pla admite que en un futuro –no determinado– sí que se podría dar permiso al Joan XXIII después de que se haya analizado la evolución de los pacientes con implante de TAVI. «Pero antes hay que hacer las cosas tranquilamente», advierte.

Según el gerente del Institut Català de la Salut en el Camp de Tarragona, Rafael Gracia, en quince días se empezarán a aplicar dos listas de espera paralelas para los TAVI: uno del Camp de Tarragona y otra de Barcelona, para que los pacientes de ambas regiones sanitarias tarden lo mismo en recibir, en Barcelona, un implante que les puede salvar la vida.

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