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Tarragona Salud

Ansiedad en tiempos de confinamiento

El 7% de la población sufre ansiedad. Una psicóloga explica cómo sobrellevarla estos días 

Norian Muñoz

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Ansiedad en tiempos de confinamiento

Ansiedad en tiempos de confinamiento

Gentzane Carbajo es psicóloga del Centre MQ Reus, miembro de la Delegación de Tarragona del COPC y ha participado con sus compañeros de junta para dar respuesta a las necesidades psicológicas de profesionales de la salud y ciudadanos de nuestra demarcación. Desde que se decretó el estado de alarma casi no suelta el teléfono: lo primero que hizo fue llamar a sus pacientes que ya presentaban síntomas de ansiedad e hipocondría.

Lo primero que aclara, para tranquilidad de todos, pero en especial de las personas con ansiedad (en torno al 7% de la población está diagnosticada, según la última Encuesta Nacional de Salud de 2017), es que recibirán atención pese a las circunstancias excepcionales en que nos encontramos. Recuerda que los psicólogos siguen atendiendo por teléfono o videollamada. 

Incluso si no se contara con un profesional de confianza, el COPC ha habilitado un teléfono de información a la ciudadanía a través del cual se pueden poner en contacto con un psicólogo según el área. En el caso de las personas sin recursos económicos también remiten a los profesionales de la Psicoxarxa solidària.

Cuándo pedir ayuda

Pero, ¿cuándo pedir ayuda? Carbajo recuerda que lo primero que no debemos perder de vista es que «tener que estar confinados por una pandemia es algo nuevo para todos» y es normal que nos cause malestar y ansiedad.

La decisión de cuándo pedir ayuda, explica, depende sobre todo del grado de sufrimiento de la persona y de cuánto interfiere la ansiedad en sus actividades diarias, en su concentración, en las relaciones con la familia y los compañeros de trabajo, si se tienen. 

Pero, incluso antes de hablar con un profesional, asegura que podemos tomar algunas medidas que pueden hacer la situación más soportable. 
Insiste en lo que los psicólogos nos han dicho hasta la saciedad estos días, que hay que tratar de mantener unas rutinas lo más parecidas posible a las de cada día. En las personas que controlan su ansiedad haciendo deporte deben procurar practicar algo de ejercicio, adaptado a las circunstancias, en el mismo horario. 

Otra recomendación para todos, pero en especial para las personas con ansiedad e hipocondría, es evitar estar expuestos continuamente a la información sobre la pandemia. «Hace falta saber lo relevante, pero no necesitamos saber en cada momento cómo está el índice de mortalidad. Eso no ayuda a nuestro equilibrio emocional», ejemplifica.

Señala que los medios de comunicación están informando «desde la alarma» en un momento en que la mayor parte de la población ya está suficientemente concienciada sobre la gravedad del problema al que nos enfrentamos.

En el caso concreto de las personas con hipocondría, además de limitar el tiempo delante de las noticias, hay que hacer énfasis en no malinterpretar cualquier síntoma físico que tengamos estos días. «A cualquiera le puede doler la garganta, la cabeza o tener  un poco de dolor corporal» y, aisladamente, no tiene por qué significar nada.

Adolescentes encerrados

Cuando hablamos de ansiedad hay un grupo que merece especial atención, el de los adolescentes. Según un estudio de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) de 2017, el 11% de los adolescentes y jóvenes españoles de entre 15 y 29 años sufre ansiedad.

La psicóloga reconoce que esta situación «ha confinado a las personas, pero también a los conflictos» y cuando hablamos de adolescentes hay que recordar que en estas circunstancias «no pueden dar un portazo e irse a la calle».

Pese a todo, cree que deben respetarse un mínimo de normas de convivencia adaptadas a la situación. Eso sí, todos los miembros de la familia deberían comprometerse a intentar disminuir el conflicto explícito, evitar dar las respuestas que dábamos antes del confinamiento.
A diferencia de las personas más mayores, los adolescentes tienen a su favor que están más acostumbrados a mantener contacto virtual con sus iguales.

Atención a los niños

Pero cuando hablamos de ansiedad, explica la psicóloga, no deberíamos olvidarnos de los niños. Considera que estos días los mayores están muy centrados en entretenerles, pero es importante tomar un tiempo para ver qué saben sobre la situación, cómo la interpretan, y tratar de descubrir cuáles son sus temores.

Habrá niños muy responsables para quienes su temor será que no se reanuden las clases. Para otro que solo vive con su madre el temor es dónde irá si ella enferma. Es importante, recalca, «porque los niños en general lo están aceptando bien, pero no hay que perder de vista que están en casa escuchando las conversaciones de los mayores y las noticias».

Finalmente, recuerda que el confinamiento no está siendo igual para todos, comenzando por el tipo de vivienda. «No es lo mismo pasarlo en un chalet con jardín que en un minipiso. La situación económica y nuestra tolerancia a la frustración van a influir en cómo nos adaptamos», termina.

Asesoría psicológica
Durante esta crisis el Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya pone a disposición de la ciudadanía el teléfono 649 756 713

Síntomas de una crisis de angustia

Un ataque de pánico es la aparición súbita de miedo intenso o de malestar intenso que alcanza su máxima expresión en minutos y durante este tiempo se producen cuatro (o más) de los síntomas siguientes: Palpitaciones, golpeteo del corazón o aceleración de la frecuencia cardíaca; sudoración; temblor o sacudidas; sensación de dificultad para respirar o de asfixia; sensación de ahogo; dolor o molestias en el tórax; náuseas o malestar abdominal; sensación de mareo, inestabilidad, aturdimiento o desmayo; escalofríos o sensación de calor; sensación de entumecimiento u hormigueos; desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (separarse de uno mismo); miedo a perder el control o de ‘volverse loco’ y miedo a morir.

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