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Antifascismo contra viento y marea en Tarragona

Los Mossos blindan los alrededores del Hotel Tarraco Park, en el que Javier Ortega Smith celebraba un miting, con cerca de 300 personas

Núria Riu

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Un amplio cordón policial impidió a los manifestantes acercarse al espacio en el que se celebraba el mitin de Vox.  FOTO: Alfredo González

Un amplio cordón policial impidió a los manifestantes acercarse al espacio en el que se celebraba el mitin de Vox. FOTO: Alfredo González

La lluvia ha irrumpido con fuerza en medio de la segunda semana de protestas por la sentencia del Tribunal Supremo. El pulso en la calle se ha distendido respecto a lo vivido hace tan solo unos días y, aunque ayer la previsión meteorológica invitaba a quedarse en casa, la presencia del secretario general de Vox en

Tarragona alentaba al movimiento antifascista, que se ponía de nuevo las zapatillas para pisar el asfalto. 
En Tarragona, las protestas empiezan cuando finaliza la jornada laboral. Para las seis de la tarde estaba prevista la convocatoria de una Festa de Globus delante el edificio de la Subdelegación del Gobierno. Se había difundido a través de las redes sociales. No aparecía quién lo convocaba y la única indicación era:

«Vine amb els teus globus plens de pintura (groga) i entre tots canviem el color al Govern Civil». 
Tras la experiencia vivida la noche anterior delante del edificio del Departament d’Interior en Barcelona, la policía autonómica se curó en salud. Los agentes establecieron un amplio perímetro con vallas metálicas. Esto obligaba a cerrar parcialmente el tráfico por la plaza, un caos adicional al que había de sumar el ir y venir de los vehículos de los bomberos, que tuvieron una tarde de locos a causa del temporal.

Amplio perímetro, ante la convocatoria de la Festa de Globus.  FOTO: Alfredo González

A las seis en punto, había más periodistas que posibles «sospechosos» de participar en un acto de protesta. La gente fue llegando a partir de las 18.30 horas, de cara a la marcha antifascista prevista para más tarde. 
Cuando hubo alrededor de unas cien personas, la columna empezaba a avanzar en dirección a la Avinguda de Roma. La pancarta con el lema ‘Feixisme, ni aquí ni enlloc’ encabezaba una marcha que se dirigía hacia los barrios de Ponent. Fue una movilización silenciosa. Sin gritos ni grandes aspavientos. Los manifestantes veían como se dirigían hacia Mórdor, con un cielo que amenazaba a diluvio, de los que es mejor que te pillen a resguardo. Pero a pesar de ello, siguieron adelante con el objetivo de plantarse delante del Hotel Tarraco Park, en el que el partido Vox había convocado un mitin con el sectretario general del partido, Javier Ortega Smith.

Los manifestantes eran recibidos por un fuerte cordón policial, que les impedía acercarse al hotel. Plantados a escasa distancia de los agentes, los concentrados lanzaron proclamas como «fora els feixistes de Tarragona». 

El cara a cara, que en ningún momento amenazó trifulca, duró poco rato. Pasados unos treinta minutos, la columna daba la vuelta para regresar de nuevo al centro de la ciudad. En el interior del hotel, Ortega Smith se dirigía a un auditorio formado por unas 300 personas. Entre el público predominaban los hombres, con una horquilla muy amplia de edades.      

El dirigente se fue a un barrio trabajador a hablar de la «España real, la que madruga y no la virtual que nos enseñan en los medios de comunicación». Mientras tanto, empezaba el diluvio que cogía a los manifestantes aún de vuelta.

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