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Aparcar la moto en Tarragona es misión imposible

El gobierno municipal trabaja para que se pueda estacionar justo antes y después de los pasos de cebra. Se mejorará en seguridad

Carla Pomerol

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Así estaba ayer por la mañana el aparcamiento de la Rambla Vella de Tarragona. Foto: Pere Ferré

Así estaba ayer por la mañana el aparcamiento de la Rambla Vella de Tarragona. Foto: Pere Ferré

Antonio tiene a su mujer ingresada en el Hospital de Santa Tecla desde hace unas semanas. Es vecino de Els Pallaresos y baja al centro de la ciudad en moto. Su objetivo diario es aparcar en la Rambla Vella. Pero lo da por imposible. La segunda opción es el aparcamiento de la calle Assalt, delante del Institut Pons d’Icart. También está lleno. Por último, Antonio se sumerge en el caos más absoluto: el callejón que hay entre la calle Girona y la Plaça Jacint Verdaguer. «Allí dejo la moto, cruzando los dedos para encontrármela igual al volver. Me la han tirado al suelo un par de veces ya», explica Antonio. Como él, son muchos los tarraconenses que denuncian la falta de aparcamiento de moto en algunos puntos de la ciudad, como por ejemplo, en la Rambla Nova y la Rambla Vella. El gobierno municipal tiene en mente una solución.

Según datos de 2018 del Institut d’Estadística de Catalunya –órgano que depende de la Generalitat–, en Tarragona ciudad hay 12.627 motocicletas matriculadas. Por otro lado, el Pla de Mobilitat Urbana i Sostenible (PMUS) –que finalizó en 2012– contempla unas 1.600 plazas de aparcamiento de moto. Han pasado siete años desde entonces y la cifra se ha casi duplicado. En la actualidad, podríamos estar hablando de más de 3.000 plazas para vehículos de dos ruedas. Aún así, para algunos, no es suficiente. 

Es el caso de Alfredo Boix, un vecino de Tarragona. «Tanto en la Rambla Nova como en la Vella es imposible aparcar. Y ya no hablemos del casco antiguo. Tenemos que dar vueltas y vueltas. A cualquiera se le quitan las ganas de ir en moto», explica Boix, quien denuncia que en el aparcamiento de la Rambla Vella –justo delante de la Bocacalle– hay algunas motocicletas que se pasan largas temporadas estacionadas. «Se nota porque los asientos están sucios. Lo deberían controlar más», apunta Boix. Ayer por la mañana, el parking estaba lleno

Hasta hace aproximadamente un año, algunos conductores optaban por dejar la moto encima de la acera. Era una imagen más que normalizada. Pero de un día para el otro, la Guàrdia Urbana empezó a multar y la costumbre se acabó. La sanción era de 200 euros: 100 para aparcar mal y 100 más por hacerlo en la acera. Ahora, a nadie se le ocurre dejar la moto allí. 

Luis Álvarez, secretario del Vespa Club, opina que el problema no es que haya poco aparcamiento de motos, sino que está mal repartido. «Hay puntos de la ciudad donde se concentran un gran número de vehículos. Es el caso de la Rambla Nova y Vella. Aquí hay pocas plazas y todo está lleno. En cambio, hay algunas calles no tan transcurridas, como por ejemplo, la calle Nou de Santa Tecla o Castaños, que hay muchos espacios habilitados, pero apenas aparca nadie», asegura Álvarez. 

Ramón Gómez, otro vecino de Tarragona, asegura que «lo peor de todo llega cuando te encuentras coches aparcados en plazas de moto. Más de una vez he tenido alguna discusión». Gómez opina que la moto «gasta y contamina poco. El gobierno debería fomentar este transporte, ampliando el número de plazas y dándonos más facilidades». 

Marta Sancho, otra tarraconense, reconoce que, «en alguna ocasión, he apartado las pilonas que hay al lado del aparcamiento de motos de Hacienda –que indican las plazas reservadas para vehículos autorizados– para poder dejar la mía».

¿Qué dice la ordenanza?

Los vehículos de dos ruedas, ya sean motocicletas, ciclomotores o bicicletas, podrán aparcar en la calzada en batería o semibatería, ocupando una anchura máxima de 1,80 metros. Además, cuando se estacione entre dos vehículos se realizará de forma que no impida la puesta en marcha y circulación de estos últimos.

A diferencia de otras ciudades, en Tarragona, las motos pueden estacionar en aceras o paseos en zonas autorizadas y delimitadas, según dice la ordenanza municipal. Eso sí, se deberá evitar que sean un impedimento para los peatones. Finalmente, el texto regulador indica que el aparcamiento se realizará siempre con el motor parado.

Habilitar los pasos de cebra

El nuevo equipo de gobierno es conocedor de la problemática y está trabajando para solucionarlo lo antes posible. «Está previsto diseminar mucho más los aparcamientos, lo que significa que el espacio que hay antes y después de un paso de cebra será habilitado para que aparquen motocicletas», explicó ayer Xavi Puig, portavoz del gobierno municipal.

Esta medida mejorará dos aspectos importantes para la ciudad. En primer lugar, permitirá una mejor visibilidad de los peatones en los pasos de cebra y así evitar atropellos. «Se trata de una acción que aportará más seguridad», apunta Puig. Además, se repartirán más los aparcamientos. «Habrá más puntos donde dejar la moto, aunque las plazas sean muy limitadas», concluye el portavoz municipal. 

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